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Ekologistak Martxan presenta una demanda contra el proyecto del Obispado de Bilbo en Abando

La asociación ecologista entiende que el derribo de la Escuela de Magisterio Begoñako Andra Mari (BAM) y la construcción de del proyecto obispal Bizkeliza Etxea y de una clínica privada de Mutualia sería un «pelotazo urbanístico».

Propuesta que defiende la plataforma vecinal Abando Habitable.
Propuesta que defiende la plataforma vecinal Abando Habitable.

El pasado mes de julio, Ekologistak Martxan interpuso un recurso contencioso administrativo con el objetivo de impedir la operación inmobiliaria que el Obispado de Bilbo tiene proyectada en la actual parcela de la Escuela de Magisterio Begoñako Andra Mari (BAM), consistente en el derribo de este centro y la construcción del proyecto obispal Bizkeliza Etxea y de una clínica privada de Mutualia.

El nuevo edificio ocuparía no solo la parcela que ocupa la Escuela de Magisterio, sino también un patio adyacente que a día de hoy es utilizado por el alumnado de la escuela pública Cervantes. El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) admitió a trámite el recurso en setiembre, y ahora Ekologistak Martxan ha dado el siguiente paso con la presentación de una demanda, al entender que se trata de un intento de «pelotazo urbanístico».

La organización ecologista ha indicado en una nota que la operación no encaja en la modificación del PGOU aprobada en 2018 para actualizar la regulación del suelo docente no universitario –sobre todo colegios cerrados por falta de alumnado–, ya que se trata de es un centro adscrito a la Universidad de Deusto que se encuentra «en pleno funcionamiento». A su juicio, se trata de una recalificación «a la carta, en función de las necesidades de un particular».

La operación, añade Ekologistak Martxan, permite «un incremento económico notabilísimo del valor del inmueble del Obispado», que podría así «financiar el proyecto Bizkeliza Etxea» sin la necesidad «de seguir los trámites legales preceptivos, pero de tramitación mucho más larga». Por contra, el nuevo edificio dejaría si patio y sin luz natural al alumnado del colegio Cervantes.

Además, la asociación demandante subraya que el visto bueno municipal «exime al Obispado de someter el estudio de detalle de la parcela a una evaluación ambiental que resultaba preceptiva».

Ekologistak Martxan ha apuntado que el Obispado tenía previsto comenzar el pasado verano con las tareas de derribo, pero «no ha podido obtener la licencia de derribo que había solicitado, ya que la parcela está parcialmente contaminada y requiere una aprobación especial».