En esta causa, ha destacado el letrado, se ha llegado a pedir una «sentencia ejemplar» para los acusados, pero el letrado ha solicitado «una sentencia justa, que ponga lo ocurrido en derecho y que ponga fin a la enorme, injusta y desproporcionada pena de banquillo» sufrida por el exdirector de la Fundación Osasuna que responde a las iniciales D.M..
El abogado ha puesto de relieve la «dificultad y encrespamiento» vividos en Osasuna en las temporadas 2012-2013 y 2013-2014, en las que la situación económica y financiera del club «era más que delicada», también en la Fundación.
Tras resaltar que D.M. no tenía realmente «poder decisorio», ha señalado el «alto grado de endeudamiento» de la Fundación con el club. La deuda de la Fundación, ha dicho, «era cierta, pero no dependía de su propio funcionamiento», ya que a su juicio solo respondía al intento de club de reducir su duda contable para que los directivos no tuvieran que aumentar sus avales.
Además, ha comentado que el clima laboral en esa época «tampoco era nada sencillo» y los mandatos, como el supuesto transporte de 400.000 euros en metálico a Sevilla para amañar un partido con el Betis, «no parecía oportuno discutirlos».
En esos años, «no se preguntaba mucho, por si acaso», ha apuntado el abogado, quien ha considerado que D.M. solo fue «el mensajero, el DHL de aquel día».
Sin embargo, ha añadido, el exdirector fue despedido de la Fundación y «públicamente escarnecido por el inicio de esta causa por el paradigmático: ‘si algo falta, es que alguien se lo ha quedado’».
La acusación hacia D.M., ha subrayado el letrado, «es tan variada e incluso dispar y contradictoria», que resulta «difícil» incluso saber en qué consiste.
En este sentido, ha estimado que en esta causa debió de separase la corrupción deportiva, «tema estrella», de los posible delitos de los directivos contra el patrimonio social del club y las falsedades contables.
Respecto a la acusación particular ejercida por Osasuna, ha indicado que el club le acusa de «haberse quedado un dinero (400.000 euros) que todo el mundo sabe que se entregó (al Betis) tras su transporte» y que en su opinión D.M. no sabía para qué se iba a emplear.
El exdirector de la Fundación, ha añadido, «no participa en la extracción de ningún dinero, porque no puede, no tiene firma» y «sólo lo entrega a quien lo había pedido», por lo que se trata de «una acusación particular falta de rigor y de prueba, que solo pretende aparentar un delito en quien se sabe que no lo cometió».
Acerca de la acusación de corrupción deportiva, en concreto las primas al Betis por ganar al Valladolid y por perder contra Osasuna, ha recordado que nadie vio nada raro en estos encuentros y «nada se investigó, ni siquiera la propia Liga».
En todo caso, ha opinado que primar a otro equipo por ganar no es delito y ha recordado que el propio Código Penal habla de alteración «fraudulenta» de un resultado deportivo, pero «no puede ser fraudulento ganar», porque ése es el objetivo de todo equipo y «es el resultado deportivo natural».

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