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Condenado a dos años un ertzaina por pegar a un grafitero en la comisaría de Bergara

Un ertzaina ha sido condenado a dos años de cárcel y a un año de suspensión de empleo por golpear con una linterna en la cabeza a un joven al que, junto a un amigo, había trasladado a la comisaría de Bergara para tramitarles una denuncia administrativa por realizar unas pintadas.

La Sección Tercera de la Audiencia de Gipuzkoa considera al agente de la Ertzaintza responsable de un delito de lesiones con la atenuante de dilaciones indebidas por el que, además de los dos años de reclusión y el año de suspensión de empleo o cargo público relacionado con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, le obliga a compensar al afectado con 5.079 euros incrementados con los correspondientes intereses legales.

Asimismo, declara la responsabilidad civil subsidiaria del Gobierno de Lakua.

Según la citada resolución, los hechos se remontan a las 05.00 del 13 de marzo de 2016, cuando la víctima y su amigo se dirigían a la estación de autobuses de Bergara y fueron interceptados por una patrulla de la Ertzaintza, integrada por el acusado y otro agente, que había sido alertada del «deslucimiento de una fachada mediante pintadas grafiteras».

Los policías registraron la mochila que llevaban los jóvenes, en la que encontraron unos botes de espray, por lo que iniciaron las gestiones para incoarles una sanción administrativa.

Con el fin de realizar estos trámites, el acusado y su amigo accedieron voluntariamente a acudir a la comisaría, donde se sentaron en la sala de espera, mientras la víctima se colocaba un cigarro en la oreja.

En un momento dado, el ertzaina acusado intentó quitar el cigarrillo al joven, quien al ver que el acusado dirigía su mano hacia él «intentó incorporarse y apartársela».

«En ese instante -prosigue el documento-, el procesado le dio un manotazo y, a continuación, le propinó un fuerte golpe a la altura de la ceja izquierda con la linterna metálica reglamentaria que portaba» y que tenía unos 35 centímetros de largo y 40 milímetros de diámetro aproximadamente.

«A continuación, el perjudicado, asustado, se subió a unas sillas que se encontraban en un rincón de la sala de espera», precisa la resolución judicial.

A consecuencia del golpe, el joven, que ha sido representado en este caso por la letrada Larraitz Ugarte, sufrió una herida contusa de cuatro centímetros en la región supraciliar izquierda, que precisó dos puntos de sutura internos y ocho puntos externos, y de la que tardó once días en recuperarse.

Para condenar al procesado, el tribunal tiene en cuenta, entre otras pruebas, la grabación de lo sucedido que quedó registrada por la cámara instalada en la comisaría.

Unos hechos que, «hacen que no resulte admisible la versión exculpatoria ofrecida por la defensa de que se trató de un simple golpe instintivo» y corrobora la versión de la Fiscalía y de la acusación particular sobre «la plena intencionalidad del acometimiento con la linterna a la altura de la ceja».