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Muere tras sufrir un asalto el ‘Trinche’ Carlovich, una leyenda del fútbol argentino

Idolatrado por Maradona, Menotti o Bielsa, la leyenda cuenta que dio un recital con un combinado de jugadores de Rosario en un amistoso contra la selección de Argentina en 1974. El ‘Trinche’ Carlovich ha fallecido a los 74 años de edad por el golpe recibido en un asalto para robarle una bicicleta.

‘El Trinche’ Carlovich se convirtió en ídolo en el equipo Central Córdoba, que ha colgado esta imagen en twitter.
‘El Trinche’ Carlovich se convirtió en ídolo en el equipo Central Córdoba, que ha colgado esta imagen en twitter.

Argentina se ha despertado conmocionada por la trágica muerte de uno de sus mitos del fútbol. Desde equipos a jugadores como el propio Diego Armando Maradona han recordado en redes sociales la figura de una leyenda del fútbol argentino. Tomás Felipe ‘El Trinche’ Carlovich ha fallecido este viernes a los 74 años de edad víctima de un atraco. El miércoles sufrió un asalto para robarle una bicicleta y no pudo recuperarse del golpe en la cabeza que le dejó en coma inducido.

Carlovich es considerado un emblema del fútbol de Santa Fe a pesar de haber jugado la mayor parte de su carrera en categorías inferiores. El fallecido ex jugador inició su carrera, a finales de la década de 1960, en las inferiores de Rosario Central, y tras un breve paso por Flandria en 1972 llegó al club en el que se convirtió en ídolo, el Central Córdoba, donde estuvo en diversas etapas de su vida.

También pasó por otros equipos como Colón de Santa Fe y el Deportivo Maipú de Mendoza.

Según recuerdan medios locales, el rosarino alcanzó el reconocimiento durante la preparación para el Mundial de Alemania de 1974, cuando la selección mayor, con figuras del nivel de Mario Alberto Kempes, jugó un amistoso con un grupo de jugadores de clubes rosarinos, en el que el 'El Trinche' Carlovich despuntó y su juego quedó en la retina del imaginario futbolístico argentino para siempre.

Carlovich está considerado como uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol argentino a pesar de haber disputado únicamente cuatro partidos en Primera División.

Al parecer, Menotti quiso convocarlo para la selección absoluta, pero nunca se llegó a presentar. Su desinterés por el fútbol profesional fue una constante en su carrera ya que aseguraba que únicamente jugaba por diversión.

En 2015, Michael Robinson -fallecido hace unas semanas- realizó un reportaje en Movistar sobre la historia de ‘El Trinche’.

Encuentro con Maradona

El pasado mes de febrero Maradona y ‘El Trinche’ se conocieron y fue recogido por el periodista Joseba Vivanco en su repaso del fútbol internacional en GARA.

Según recordaba, en 1993 Diego Armando Maradona se enfundó la camiseta ‘leprosa’ de Newell’s. Cuando los periodistas de turno le inquieron sobre si el mejor jugador del mundo pisaba por fin Rosario, ‘El Pelusa’, lejos de mostrarse arrogante, contestó: «El mejor está acá desde hace tiempo, es Carlovich».

Habían transcurrido 27 años desde entonces, y el ídolo y el idolatrado se vieron las caras y saludaron por primera vez en sus vidas, reitándose fidelidad eterna. Y para que no quedara duda, Maradona le estampó la firma en una remera de Central Córdoba, que rezaba: «Para el Trinche, que fue mejor que yo».

Vivanco destacaba en el perfil del ídolo argentino que Tomás ‘El Trinche’ Carlovich era natural de Rosario, cuna del Ché Guevara, Fito Páez, Roberto ‘El Negro’ Fontanarrosa, César Menotti, Marcelo Bielsa o Leo Messi, el jugador al que los focos ni la plata consiguieron sacar nunca del humilde barrio donde fue feliz.

«¿Qué es llegar lejos? Yo jugué igual en un potrero que con 50.000 personas, hice lo que quise», resumió su singular trayectoria vital acunando a la pelota como se merecía, cosida a su zurda, garabateando sobre el pasto aquel ‘doble caño’ que nunca patentó por ser Patrimonio de la Humanidad, como él. Le hacía un caño al rival, desandaba la jugada y le volvía a hacer otro. Caño de ida y vuelta.

El jugador que nunca se quiso entregar a la vida profesional, que prefirió hacer lo que le gustaba en categorías menores, que cuando jugaba en Mendoza, dice su alargada leyenda, en medio de un partido se fue del estadio y se subió vestido de corto al micro que pasaba por la ruta cercana a la cancha para volver a su Rosario natal.

Bohemio, libre, un verso suelto, amateur, nunca inmortalizado –apenas cuatro partidos en la Primera argentina solo dieron para las únicas imágenes de él sobre la cancha, en la película ‘‘Se acabó el curro’’ (1983), de Carlos Galettini–. Vive en la memoria, pasando de generación en generación, gracias a la tradición oral. Fue, cuentan, el que podía ser y no fue. El genio que solo quería jugar y que tras driblar a medio equipo contrario decidía si la empujaba a la red o no. «¿Para qué servía ya meterlo? Ya era gol», replicaba. Que logró, pese a los pesares, que se acuñara aquel eslogan de «Hoy juega ‘El Trinche’», y si decidía que ese día no aparecía, la gente, literalmente, se iba. Hasta cuentan que una vez fue expulsado y el trencilla de turno tuvo que readmitirlo a petición de la grada.