
Once años después de publicar ‘Nocturna’, la primera entrega de la ‘Trilogía de la Oscuridad’ que se completó con ‘Oscura’ (2010) y ‘Eterna’ (2011) –y que tuvo su posterior adaptación en formato serie, ‘The Strain’–, el guionista, director, productor y escritor Guillermo del Toro repite experiencia compartida con el autor Chuck Hogan con la edición de la primera entrega de la saga ‘Las cintas de Blackwood’.
La novela ‘Los seres vacíos’ ha sido la obra encargada de iniciar este proyecto que sigue la estela de la tradición literaria de los ‘detectives ocultistas’.
Guillermo del Toro afirmó en la presentación que «en la literatura fantástica hay un subgénero poco conocido, el del ‘detective ocultista’, que siempre me ha fascinado. En esta tradición aparecen Carnacki, detective creado por William Hope Hodgson, que nació casi a la par que Sherlock Holmes; Jules de Grandin, creado por Seabury Quinn, y John Silence, creado por Algernon Blackwood».
El oscarizado autor de ‘La forma del agua’ (2018) puntualizó que «Algernon Blackwood es uno de mis ídolos y con esta trilogía hemos querido tributarle un merecido homenaje» y por ese motivo, Hogan y él sumaron sus esfuerzos para crear un nuevo detective ocultista, y aunque primero pensaron en hacer una nueva versión de John Silence, pero al ver que su personaje era diametralmente opuesto optaron por llamarlo Blackwood.
Del Toro añadió que Algernon Blackwood, un discípulo de Lovecraft, tenía «una extraña certeza acerca de lo sobrenatural, no había duda en su literatura acerca de esos fenómenos, eran reales sin discusión y esa fe, esa enorme carga, ese ying y yang de lo terrible y lo cotidiano es único».
Desde lo fantástico hacia lo real
De la cultura pop, la influencia más directa a ‘Las cintas de Blackwood’ es la serie protagonizada por el detective-reportero Carl Kolchak, que se emitió en los años 70, creado por Dan Curtis, Jeff Rice y Richard Matheson, «un personaje encantador por su aspecto terrenal y cotidiano, con un automóvil viejo, zapatos tenis sucios y que siempre andaba corto de fondos».
Al igual que en las propias películas del cineasta mexicano, la novela ‘Seres huecos’ parte de una premisa realista, una actuación e investigación policial del FBI en la que se asoman elementos fantásticos y de fábula.
Un factor muy reconocible en su obra y que en él suscita un gran interés porque «siempre he querido ver esas historias fantásticas que sucedían en castillos o cementerios de Europa, trasladadas a mi barrio, a la clase media en México, porque resulta más interesante pensar en un zombi o un vampiro si es tu abuelo o tu hermano mayor en tu barrio, con la televisión encendida».
En este punto, el autor recordó las palabras de Tolkien: «Cread lo fantástico como atractivo, pero usad lo real para reconocernos en ello».
A la caza del mal a través del tiempo
La novela viaja en el tiempo entre la actualidad, los años 60 o el siglo XVI, donde se sitúan los orígenes del eterno Blackwood y la idea que subyace en esos saltos narrativos en el tiempo es que «el mal nunca muere, el ciclo de creación y destrucción es eterno. Lo que sucede en 1960 en la novela sigue existiendo de manera abierta o latente, porque nuestra naturaleza espiritual es imperfecta. Conforme la trilogía avance, quedará más claro el destino y maldición que acarrea el protagonista porque a través de los tiempos tiene que salvar al mundo una y otra vez, y siempre enfrentado a su némesis, el fugitivo Earl Solomon».
El pasado remoto cimenta, a juicio del director de ‘El laberinto del fauno’, «no sólo la mitología sino también la pérdida enorme que sufre Blackwood, quien no tiene prisa, no usa tecnología, no usa atajos electrónicos, su ritmo es de siglos atrás».
En relación a su labor compartida con Chuck Hogan, Del Toro dijo que «es una delicia. Ambos hacemos la exploración de localizaciones e investigación de campo juntos, preparamos la escaleta de los libros y las semblanzas de personajes y después todo es colaboración electrónica, no importa donde estemos. Ambos compartimos gustos similares pero tenemos sensibilidades diferentes. A mi me interesa mucho la raíz mitológica de la historia y a él le resulta más atractiva la parte procesal y los detalles cotidianos o realistas de la historia».
Finalmente, en la novela ambos escritores recuerdan que «la profanación de tumbas en New Jersey por motivos esotéricos es muy real y no se trata de ficción». Del Toro subrayó que «como mexicano, eso me ha quedado claro desde la infancia, y la fusión entre crimen y ocultismo es una realidad aterradora, una fusión que hace un par de décadas se daba mucho en los cárteles del norte de México».

La exposición temprana a pantallas se relaciona con cambios cerebrales en la adolescencia

Preparándose para confirmar en las urnas la anomalía vasca

Muere un joven motorista de 24 años en un accidente de tráfico en Hernani

Un incendio provoca unos 40 muertos y 100 heridos en una celebración de Nochevieja en los Alpes

