Aritz Intxusta

Apuntes para poder entender una «guerra» entre cepas

Los distintos linajes oronavirus se distribuyen de forma heterogénea en los estados gracias a los cierres fronterizos. Hasta la llegada de las cepas británica y sudafricana solo la variante D614G era capaz imponerse a las demás. En Euskal Herria, D614G circula a niveles bajos.

Una mujer pasea por las calles desieras de Londres, donde la cepa británica se ha vuelto hegemónica. (Oli SCARFF/AFP)
Una mujer pasea por las calles desieras de Londres, donde la cepa británica se ha vuelto hegemónica. (Oli SCARFF/AFP)

Las velocidades de propagación del virus en Reino Unido y Sudáfrica han puesto el punto de mira en dos variantes del coronavirus por una posible mayor infectividad. Las cepas se han denominado VOI 202012/01 o B117 (británica) y 501.V2 (sudafricana). La británica se secuenció por vez primera en setiembre y de la sudafricana, en octubre.

Posteriores investigaciones apuntan que la variante británica tiene una mayor infectividad. Eso cree el Imperial College que sostiene que la capacidad de contagio aumenta entre un 50-75%. La variante sudafricana no se ha estudiado tanto, por lo que, por ahora, solo existe preocupación por su mayor prevalencia en jóvenes.

Ambas variantes tienen poco que ver, pues pertenecen a linajes diferentes. Esto se sabe por la cantidad de variaciones previas que acumulan cada una (son de diferentes «clados»). La cepa británica tiene 29 mutaciones con respecto al virus original, mientras que la sudafricana cuenta con 22. La inmensa mayoría de cambios en el código de ARN no habían tenido relevancia. Lo más curioso es que ambas, por distintos caminos, han adquirido una mutación igual: la N501Y.

Desde que se codificó el primer virus, se han encontrado 275.000 secuenciaciones distintas de ARN sin que hayan dado pie a un virus más letal o con mayor capacidad de reproducción. El CCAES (la institución que lidera Fernando Simón) apunta que es un fenómeno de adaptación del virus a su nuevo huésped: los humanos.

Aunque ambas cepas se hayan popularizado con el gentilicio del país en el que fueron detectadas, la cepa británica no se encuentra únicamente en las islas, sino que ya se han dado casos en otros países (seis casos confirmados en Euskal Herria), y lo mismo ha de decirse de la sudafricana, que ya ha sido detectada en varios países de Europa, incluido Reino Unido. Hay que tener en cuenta de que se están encontrando casos pese a que se les busca desde hace muy poco tiempo. Lo esperable es que lleve más tiempo circulando inadvertida.

Lo que hizo sospechar a los científicos de una mayor transmisibilidad de la cepa británica fueron dos elementos. El primero es que la VOI 202021/01 empezó a volverse más frecuente en zonas donde existían otras variantes del virus. Y la segunda clave es que, en estas zonas donde esta cepa se volvía mayoritaria, los contagios adquirían un ritmo mucho mayor y pese a todas las restricciones.

El mapa de las cepas del coronavirus

No en todos los países circulan las mismas cepas del virus. De hecho, el Estado español es bastante particular en cuanto a la «fauna» de SARS-CoV-2 que tiene. Esto, fundamentalmente, se debe alos meses de cierre de fronteras entre estados. Una de las particularidades se encuentra en la baja incidencia de la variante que más se ha analizado hasta ahora, la D614G, y que, hoy por hoy, es la hegemónica a nivel mundial. Esta cepa, en modelos animales y en laboratorio, ha demostrado ser más infecciosa que la original. A pesar e ello, la rama 20-A, en la que se halla esta variante, no se ha hecho mayoritaria hasta finales de año en el Estado español.

Hace falta entender aquí que las diferentes cepas del virus compiten entre sí. Es algo relativamente fácil de comprender, pues al final todas son el mismo virus. Si una persona es vacunada o enferma de covid y genera anticuerpos, se inmunizará (parcial o totalmente) contra la cepa que le haya infectado y contra todas las demás, pues no parece que, pese a todos los cambios encontrados, las distintas cepas sean lo suficientemente distintas unas a otras para eludir los anticuerpos. De algún modo, las cepas se roban sus huéspedes las unas a las otras.

Los linajes de coronavirus que actualmente circulan por el Estado, según el CCAES, se conformaron de manera muy temprana, a través de casos importados desde China e Italia. Hay que recordar que Occidente, en su soberbia, fue incapaz de aislar a China como ha hecho ahora con Reino Unido. «A día de hoy, el 40% de contagios en el Estado proviene de linajes A, originarios de China, mientras que, en el resto de Europa (salvo supuestamente Italia) predominan los linajes B», informa el CCAES.

Que la cepa británica se haga hegemónica en Euskal Herria significaría que las personas infectadas con esta variante son capaces de infectar a más gente que todo el resto de cepas «autóctonas». Esta posibilidad parece hoy remota. Y sin embargo, esa mayor capacidad de contagiar que ahora se investiga ha hecho que la cepa británica se haya impuesto en tiempo récord en Inglaterra y Escocia, sobrepasando sin inmutarse a la D614G. De hecho, la ministra principal, Nicola Sturgeon, utilizó como argumento principal para ordenar el reconfinamiento este lunes que la variante VOI 202012/01 era la responsable de más del 50% de los nuevos casos en Escocia.