Aritz Intxusta

La OMS ante los misterios de Wuhan

China desbloqueó la misión de la OMS para averiguar el origen del virus este lunes, en el aniversario de la primera muerte oficial por covid. Virólogos y zoólogos de distintos países aterrizarán en Wuhan esta semana para rastrear el origen del desastre. Aquí van algunas de las pistas que seguirán. 

Traslado a un paciente el 25 de enero en el hospital de la Cruz Roja de Wuhan. (Hector RETAMAL/FOKU)
Traslado de un paciente el 25 de enero en el hospital de la Cruz Roja de Wuhan. (Hector RETAMAL/FOKU)

No se conoce cómo saltó el SARS-Cov-2 a los humanos. Quien mejor ha estudiado el origen de la epidemia es China, el país donde empezó todo. El gigante asiático tiene tecnología y conocimientos sobrados para hacer una investigación eficiente, pero el hermetismo del Gobierno chino ha generado desconfianza en la OMS. Beijng apuntó al mercado de Wuhan y luego lo descartó, dando pábulo a nuevas teorías, como que el virus llegó importado de otro país durante los Juegos Militares de Wuhan en 2019.

El envío de una misión internacional para rastrear el origen del virus ha estado sujeto a mucha tensión, en buena medida, por la guerra comercial entre EEUU y China, con Donald Trump alimentando teorías de la conspiración. Que China aceptara la misión parece haberse resuelto in extremis, ya que el líder de la OMS, lanzó un tweet quejándose del obstruccionismo horas antes de que la misión recibiera el visto bueno.

Que haya pasado tanto tiempo, además de lamentable, supone una dificultad añadida para el equipo de expertos de Reino Unido, Vietnam, Alemania y Japón. Muchas evidencias se habrán perdido, pero quedan hilos de los que tirar.

Uno de los sitios que visitarán será el mercado de marisco de Huanan que se vinculó a uno de los primeros brotes de los que se tuvo noticia. Allí chequearán las muestras que se extrajeron a esos primeros enfermos, así como se entrevistarán con otros comerciantes buscando posibles puntos de contagio.

El otro punto caliente es el Instituto de Virología de Wuhan (IVW). Allá trabaja la doctora Shi Zhengli, a la que algunos han bautizado como Batwoman. Ella fue quien descubrió el parentesco del primer SARS (que mató a 700 personas en 2003) con virus que circulan entre los murciélagos, consiguiendo enorme prestigio internacional.

Shi ha hecho contadas declaraciones desde que la pandemia empezó, salvo, lógicamente, para descartar que el instituto fuera el origen de la epidemia. Este es un virus natural y ningún investigador serio cree que haya sido fabricado, pero EEUU alimentó la tesis de que hubo una fuga en el IVW.

El trabajo de Shi, punto de partida

Hace pocas semanas, Shi rompió su mutismo celebrando la llegada de la misión de expertos y prometiéndoles que les abriría su laboratorio. Hay que tener en cuenta que este instituto ya colabora con científicos occidentales de forma habitual. De hecho, Peter Daszak (uno de los zoólogos de la misión de la OMS) ha trabajado con Shi en anteriores ocasiones y ha roto una lanza en favor del IVW, asegurando que la idea de una fuga es pura «teoría de la conspiración».

Daszak, en una entrevista a la BBC, apuntó que estos procesos de zoonosis son habituales en Asia. «He visto evidencia sustancial de que estos son fenómenos que ocurren naturalmente impulsados ​​por la invasión humana en el hábitat de la vida silvestre».

La pieza que falta en el puzzle es el eslabón perdido: dónde se encontraba el virus antes de contagiar al primer humano. Y, si no fue en el mercado y tampoco en los laboratorios, la última pista fiable se halló en una mina mucho más al norte, en la mina de Tongguan, donde apareció al pariente más cercano del SARS-Cov-2, el RaTG13.

Desde que la doctora Shi encontró el parentesco entre el primer SARS en 2003 y los murciélagos, ha estado investigando los coronavirus que habitan en estos roedores, analizando heces recogidas por todo el país.

En 2013, unos mineros de Tongguan fueron infectados por un virus de murciélago. El IVW examinó la población de murciélagos del pozo, secuenciándose 293 nuevos tipos de coronavirus. Entre ellos, figuraba el que se denominó RaTG13, unas siglas se corresponden con la especie de murciélago (Rhinolophus affinis), Tongguan (TG) y el año del hallazgo (13). Este virus se secuenció genéticamente y se incluyó en la base de datos sin llegar a aislarse en laboratorio de la doctora Shi. Su secuencia es la más parecida al SARS-CoV-2 que se ha documentado, dado que comparten un 96,2% código.

Pese a que Shi halló al pariente más cercano, un artículo en “Nature” descartó la posibilidad de que el SARS proviniera de una fuga en el IVW, pues, de ser así, la similitud entre el nuevo coronavirus y las especies secuenciadas por Shi debería ser mayor.

Un equipo de la BBC trató de acercarse a la mina para un reportaje sobre el origen de la pandemia, pero la incursión fue saboteada por el Gobierno chino, según denunció este medio. Los reporteros fueron objeto de seguimientos y hasta les cruzaron un falso camión averiado en medio del camino, impidiéndoles el paso.

A buen seguro, la misión de la OMS no será capaz de acallar conspiraciones, pero eso no es lo fundamental. Lo ha dicho el responsable máximo de la organización, Tedros Ghebreyesus. No viajan a china a buscar «culpables», sino para mejorar el sistema de vigilancia y así evitar nuevas pandemias.