Koldo Landaluze
Especialista en cine y series de televisión
Elkarrizketa
John Banville-Benjamin Black
Escritor

«En la ficción se ha instalado una violencia demasiado real»

Nacido en la localidad irlandesa de Wexford, John Banville comenzó a firmar como Benjamin Black sus novelas negras protagonizadas por el patólogo Quirke y ambientadas en el Dublín de 1950. La última lleva por título ‘Quirke en San Sebastián’ y su trama se desarrolla en la capital donostiarra.

El escritor irlandés John Banville-Benjamin Black. (Marta CALVO)
El escritor irlandés John Banville-Benjamin Black. (Marta CALVO)

John Banville debutó en 1970 con un libro de cuentos, ‘Long Lankin’, y ha firmado tres trilogías novelescas: ‘The Revolutions Trilogy’, relacionada con la ciencia y que comprende los libros ‘Copérnico’ (1976), ‘Kepler’ (1981) y ‘La carta de Newton’ (1982); una segunda, que versa sobre el arte e incluye ‘El libro de las pruebas’, (1989), ‘Fantasmas’ (1993) y ‘Athena’ (1995), agrupadas por la editorial Alfaguara bajo el título de ‘Trilogía de Freddie Montgomery’ (2020), y una tercera, compuesta por ‘Eclipse’ (2000), ‘Imposturas’ (2002) y ‘Antigua Luz’ (2012), centradas en los personajes de Alexander y Cass Cleave y agrupadas bajo el título de ‘Trilogía Cleave’ (2018).

A estas se suman ‘Regreso a Birchwood’, (2017), ‘El intocable’ (2015), ‘El mar’, novela por la que obtuvo en Man Booker Prize en 2005, ‘Los infinitos’ (2009), ‘La guitarra azul’ (2015) y ‘La señora Osmond’ (2018).

En 2006 sorprendió al mundo literario publicando bajo seudónimo de Benjamin Black ‘El secreto de Christine’, una novela negra ambientada en el Dublín de los años 50 y protagonizada por un médico forense llamado Quirke.

La serie, que ha merecido una adaptación televisiva a cargo de la BBC con Gabriel Byrne al frente del reparto, se ha ido expandiendo con los títulos ‘El otro nombre de Laura’ (2007), ‘En busca de April’ (2010), ‘Muerte en verano’ (2011), ‘Venganza’ (2012), ‘Órdenes sagradas’ (2013) y ‘Las sombras de Quirke’ (2015), todos ellos en el catálogo de Alfaguara.

Como Benjamin Black, el autor irlandés también ha firmado las novelas sueltas ‘El lémur’ (2011), ‘La rubia de ojos negros’ (2014) –donde resucitaba al mítico detective Philip Marlowe creado por Raymond Chandler– y ‘Los lobos de Praga’ (2019).

A esta bibliografía se suma su nueva novela ‘Quirke en San Sebastián’, la octava entrega literaria dedicada al médico forense Quirke cuya trama se desarrolla en gran parte en Donostia.

¿Cómo surgió la idea de escenificar el nuevo caso de Quirke en Donostia?
Hace algunos años acudí a esta ciudad para participar en unas jornadas y me encantó. Me enamoré de esta ciudad y entonces me dije ‘¿Por qué no regalarle a Quirke unas vacaciones aquí?’. Quirke es una especie de personaje maldito. Allá por donde va le acompaña la tragedia. Es una de esas pobres criaturas que todo lo que toca se convierten en tragedia, en parte por su culpa y en parte porque el mundo es lo que es. Pensé que quizás era el momento de darle un toque luminoso. Hacerle un poco más feliz, que disfrutase del sol y que hiciera el amor de vez en cuando. Espero que los lectores no se ofendan mucho porque buena parte de los rincones relativos a la época y la ciudad me los he inventado

Las tramas de Quirke se desarrollan en los años 50. ¿Qué le suscita esta época?
Cuando abordo estas novelas siempre tengo presente el terrible pasado de Irlanda. No me siento mal si reconozco que he utilizado muchos de estos pasajes para desarrollar mis libros. Siento rabia y vergüenza por lo que les ocurrió a multitud niños y chicas jóvenes se quedaron embarazadas de sus novios y las familias les recluyeron en campamentos regidos por la Iglesia Católica. Este estamento tuvo mucho poder. Todos los políticos la temían. Sabíamos y no sabíamos, al mismo tiempo, de los delitos cometidos por la Iglesia. Sabíamos el dolor que causaba a las niñas y niños que cayeron en sus garras. Black no puede permitir hacer campaña a favor de un estamento de estas características, debido a las graves infamias y delitos que ha cometido.

Siempre se ha mostrado muy crítico con la utilización de la violencia explícita y gratuita, tanto en la literatura como en el cine y la televisión.
Esto lo he comentado mucho con mi editor y otros escritores. Queremos cada vez violencia en la pantalla y en la ficción y eso es una tendencia muy peligrosa. Se está convirtiendo en un lugar cada vez más brutal y no es positivo que la novela negra trate de ser más brutal que el mundo real.

En relación a ello también puntualiza el papel de víctimas que ejercen tanto niños como mujeres.
Se torturan niños para suscitar más interés en lo que están contando y esto es terrible. Me suelen decir que las víctimas de mis novelas no son meros floreros o algo estático, una excusa narrativa. Yo intento que las víctimas de mis novelas tengan algo que decir al respecto. Tuvieron un pasado y me merecen todo el respeto del mundo. Hoy en día, todas las novelas negras siguen un patrón determinado: comienzan con un secuestro, una violación y la posterior decapitación de una mujer. Lo digo sinceramente, si yo fuera una mujer, estaría en la calle manifestándome en contra de este tipo de obras. En el caso específico de las series, son vistas por miles de personas, jóvenes. ¿Por qué se consume tanto material de este tipo? Porque cada quince minutos tendremos una escena de violencia que en muchas ocasiones, resulta demasiado real. Antes en las películas disparaban a alguien y ya está: no había sangre ni recreación en la escena, ahora esto es diferente y todo es muy... demasiado realista.

Otro elemento afín a su obra es la importancia que otorga al sentido de la vida.
Sigue siendo un misterio insondable y fascinante. Una vez me dijeron por qué no escribía ciencia ficción y yo respondí que para qué viajar a galaxias infinitas si tenemos aquí mismo un gran y maravilloso misterio. Aplicar esto a la literatura es un juego tan complejo como interesante. Recuerdo una anécdota de Henry James mientras agonizaba. Se encontraba en coma y su mano seguía haciendo el gesto de escribir. Creo que en mi caso, lo último que escribiré será sobre el secreto que encierra la vida, peo creo que nadie podrá leerlo.

¿Cómo es la mecánica de John Banville cuando se enfrenta al papel en blanco?
Me gusta pensar que los lectores van a disfrutar, eso es lo único que pretendo que hagan. Escribo los libros que me gustaría leer. No obstante, luego me ponen enfermo, pero eso es un problema mío. Llevo cuatro años escribiendo una novela que, supongo, será la última. Mientras tanto me divierto escribiendo novelas policíacas. Siempre he sido una persona solitaria. Creo que la situación actual de pandemia global no me ha afectado en exceso. Disfruto del aislamiento. No obstante, y cuando todo esto termine, lo primero que haré será ir a un pub y recuperar el tiempo perdido. Normalmente le dejo escribir a Benjamin Black en verano. No me gusta el verano. Me dije ‘John, por qué no escribes algo con Black. Tienes todo el tiempo del mundo’. Por supuesto que no soy ajeno a lo que está ocurriendo. Es terrible. Esta pandemia ha provocado un mal generalizado. Hay mucha gente que lo está pasando muy mal. Cuando me enfrento al papel en blanco me asaltan mis demonios y miedos. Nunca es una tarea fácil: todas las mañanas me siento delante de la página y pienso, cómo se hace esto, no voy a ser capaz... Pero si no escribo, ¿a qué me voy a dedicar? Entonces me obligo a escribir.

¿Qué opinión le suscita el Brexit y una posible unificación de Irlanda?
Creo que en los próximos años las cosas y episodios derivados de esta situación van a suscitar muchas dudas entre la población. No va a ocurrir ninguna unificación, porque eso se traduciría en una guerra y mucha gente moriría. Puede haber una unificación de facto, pero no una oficial.