Aritz Intxusta

El PSN miente, claro que han faltado camas UCI

La portavoz para temas sanitarios de PSN, Patricia Fanlo, ha asegurado esta tarde que «a ningún navarro ni navarra le ha faltado, ni le está faltando, ninguna cama UCI». Sin embargo, la realidad que se desprende de los informes del INSPL apunta en dirección contraria.

Una enfermera cuidando de pacientes UCI. (Andoni LUBAKI/FOKU)
Una enfermera cuidando de pacientes UCI. (Andoni LUBAKI/FOKU)

Desde el principio de la epidemia, en Nafarroa y en todas las comunidades autónomas hubo personas que fueron candidatas a UCI y otras que no. Para ello se sopesaban distintas variables médicas, empezando por la posibilidad de supervivencia, en función de la edad y otras patologías. Y también de la saturación hospitalaria en momentos críticos. 

Fanlo ha asegurado «el Sistema Navarro de Salud tiene la virtud de una excelente capacidad de adaptarse a las situaciones de adversidad, como ha ocurrido en las tres olas de la pandemia de covid, que hemos doblegado». Lo que olvida decir es que la tarea no ha sido para nada fácil. 

Sin quitar mérito a la labor que han desempeñado en Osasunbidea, algunos gráficos apuntan a que, en ciertos momentos de la epidemia, las personas mayores de 85 años sí que eran derivadas a las UCI y en otros, no. 

La semana más dura de la segunda onda fue la 44 del año 2020, del 26 de octubre al 1 de noviembre. En aquella semana los casos de covid rozaban los 4.000 (3.972) y la semana precedente había habido 3.935.

A continuación, vamos a analizar un gráfico correspondiente a esa semana.

La progresión de las barras del gráfico es lógica en las verdes y las rojas. A mayor edad, más ingresos y más muertes. Sin embargo, con las barras amarillas (el porcentaje de UCI) no ocurre lo mismo. Las amarillas solo van en la misma lógica en los tramos 55-64 y 65-74. A partir de ahí, comienzan a caer sin explicación. Si hay más más hospitalizados y más muertes, debería haber más UCI, salvo que se les descartara por tener pocas posibilidades de superar la enfermedad, aun derivados a intensivos. 

Es más, ninguna persona mayor de 85 años se estaba derivando a cuidados intensivos cuando los casos llevaban un alza que parecía imparable. Hay que entender que una paciente en UCI puede ocupar una cama durante semanas y que en Osasunbidea desconocían cuál sería el pico de hospitalizaciones, así como cuando y en qué medida iba a bajar la curva. Dicho de otro modo, no sabían si las camas las iban a necesitar la semana siguiente para personas con más posibilidades de superar la enfermedad.

Este es el mismo gráfico actualizado hasta la semana 5 de 2021 (1 a 7 de febrero). Al ser un acumulado el gráfico es muy parecido, pues también se contabilizan las decisiones tomadas durante el pico epidémico. Sigue habiendo esta progresión contralógica en las barras amarillas, pero hay diferencias sutiles y relevantes. 

El número de personas mayores de 85 que acaban en la UCI ya no es el 0, sino que el porcentaje sube a 0,4% y también se eleva el porcentaje entre mayores de 75 (de 2% a 2,6%). Esto apunta a que los criterios de acceso a UCI se relajaron cuando la situación epidemiológica así lo permitió, por estar más controlada. 

Que los criterios de UCI sean diferentes en un momento y en otro no habla mal del Sistema Sanitario navarro, sino que refleja la dureza de la epidemia que estamos viviendo. Por cosas como esta es por las que merece la pena cumplir a rajatabla las medidas de prevención. 

Apelar a la versatilidad del sistema sanitario y a la calidad de sus profesionales para tapar la gravedad de la epidemia como ha hecho el PSN, además de incierto, resulta contraproducente.

Es más que evidente que la segunda onda fue terrible y que hubo que tomar decisiones difíciles. Y la primera onda fue bastante peor. Decir que a nadie le faltaron camas UCI no tiene un pase.