Arnaitz Gorriti

La «Copa de las Sorpresas» se cierra con el previsible y claro triunfo del Barça (73-88)

Con Higgins convertido en MVP tras la lesión de Mirotic, los de Jasikevicius han barrido del parqué a un Real Madrid que solo ha funcionado bien cuando, a la desesperada y con todo perdido, Pablo Laso ha apostado por los más jóvenes. No ha habido gente ni emoción, pero sí mucha calidad.

El Barcelona le ha vuelto a ganar al Real Madrid en su cancha la final de la Copa. (ACB PHOTO)
El Barcelona le ha vuelto a ganar al Real Madrid en su cancha la final de la Copa. (ACB PHOTO)

REAL MADRID 73 - BARCELONA FC LASSA 88

La «Copa de las Sorpresas» se lo ha llevado el principal favorito, así que sorpresas... ninguna, como casi siempre, por desgracia, por mucho que haya habido calidad en el juego. Ahora bien, eso no le quita brillantez a un equipo que, entrenado por Saras Jasikevicius, ha sido muy superior al Real Madrid y sus arreones, a pesar de que ha perdido a lo largo de la final a Mirotic, resentido por problemas musculares. Cory Higgins, MVP de la final –y del torneo– ha tomado las riendas del bando culé y no le ha dado ninguna oportunidad a un Real Madrid que lo ha intentado todo, pero que se ha encontrado a sí mismo inferior y hasta viejo frente a un rival paradójicamente más fresco pese a haber jugado la única prórroga de todo el torneo y en tres días consecutivos.

Viejo, sí, porque si no, no se comprende que Pablo Laso haya apostado durante varios minutos por Llull, Carrol y Felipe Reyes, pero que el mejor resultado lo ha tenido cuando ha combinado a Alocén –gran paso adelante del base maño–, Abalde, Usman Garuba –pese a todos los golpes que se ha llevado– y un Tavares que ha «apadrinado» a sus muchachos desde sus 2,21 metros.

Pero esta final ha sido para el Barça y del Barça de cabo a rabo. Ha sorprendido la puesta en escena culé, mucho más metidos en el partido luego de sus experiencias en cuartos y en semifinales. Solo Alberto Abalde, que ha estado en un segundo plano en esta Copa, ha sabido dar la réplica a un Barça que no ha perdido opción de correr y sacar de ritmo a un Real Madrid que, por la apuesta de Pablo Laso a favor de gente talludita, ha sufrido para correr a la misma velocidad. La anotación ha sido muy coral, pero han destacado los puntos que Smits y Mirotic han sumado para marcar la diferencia: 11-20.

Los problemas blancos no ha hecho sino empezar, porque el parcial del segundo cuarto ha sido de 20-32, pese a que Mirotic se ha retirado a vestuarios. El letón Smits, un Alex Abrines que ha cerrado la Copa con 8 de 8 en triples, y Leo Westermann han tomado el relevo a un Real Madrid «viejo», en el que a Felipe Reyes se le han notado muchos sus 40 años y mil guerras –ganó su primera Copa con Estudiantes en Gasteiz, en enero del año 2000–, superado por un Brandon Davies que ha castigado también a Tavares con sus tiros de media distancia y alguna penetración. El 31-52 del descanso ha sido harto elocuente.

Soluciones equivocadas

Es fácil criticar a Pablo Laso a toro pasado, pero su apuesta por los veteranos ha sido demasiado ciega y solo cuando han vuelto las piernas frescas de Alocén y Abalde, más la voluntad de Garuba, ha podido aferrarse de verdad a la finalísima. Y eso que en el tercer cuarto entre Tavares y Llull ha habido un atisbo, y algo más, de reacción madridista.

Ahora bien, el empeño por usar a Jaycee Carrol le ha salido rana. Alex Abrines ha emergido no solo como un excelso tirador, sino que ha secado al hombre de Laramie que ha firmado un 0 de 8 en tiros, usando sus mismas tretas de tirador pero en la defensa. Así las cosas, aunque el Real Madrid se ha arrimado hasta los 11 puntos, el Barça ha cerrado el parcial con 19-17, alcanzando el último cuarto con un 50-69 más que suficiente.

A la desesperada, con Causeur y Tavares ejerciendo la experiencia, Laso ha apostado por los chavales, a sabiendas de que si el Barça rompía el partido nadie se lo podría reprochar. Pero el descaro de los jóvenes le ha dado algo de pimienta a la final. No por el resultado porque los culés, con un Higgins imperial en esos minutos y un Pierre Oriola manchado de grasa por su pelea con Tavares, sino por el orgullo y el cambio de guardia mostrado por esos insolentes, incluso estando tocados, como ha sido el caso de Usman Garuba, y que pese a todo ha tapado todos los huecos del mundo.

El Barça ha tenido, eso sí, algún momento de duda en este último cuarto, hasta que, aparte de Higgins, ha aparecido Calathes. El heleno-americano tiene un déficit tremendo con su tiro de tres y hasta la final, pese a que sus defensores le han dado un metro y medio para tirar, no ha sido capaz de anotar de tres. Este domingo, empero, ha anotado dos, ambos en el último cuarto, para cerrar el partido y la final copera.

«Jota Cuspinera» entrenará a Estudiantes

En otro orden de cosas, después de su derrota en Illunbe, Javi Zamora fue destituido del cargo de técnico de Movistar Estudiantes y en su lugar el club madrileño ha fichado al getxoztarra «Jota» Cuspinera, que hasta la fecha ejercía de comentarista televisivo de los partidos de la Liga ACB.

Cuspinera, nacido en Getxo, en 1970 regresa de este modo al club en el que se formó como entrenador.

Fue técnico de la cantera colegial en prácticamente todas las categorías, desde premini a EBA, entre 1990 y 2003 y también fue Director Técnico del área de Iniciación (1995-98) y Director Técnico de la cantera (1998-2003) del Club Estudiantes.

En el Movistar Estudiantes también ha sido entrenador ayudante del equipo de Liga ACB: entre 2003 y 2005 con Pepu Hernández y en la temporada 2008/09 con Luis Casimiro; por lo que ésta será su cuarta etapa en el club del Ramiro.

Tiene experiencia como entrenador principal en Liga ACB en Fuenlabrada (2015-2017 y 2019-2020) y Zaragoza (2017-2018); y como entrenador ayudante de técnicos como Zan Tabak (Fuenlabrada, 2015), Marco Crespi e Ibon Navarro (Saski Baskonia, 2014-2015), Ettore Messina, Emanuele Molin y Pablo Laso (Real Madrid, 2009-2014).