
Publicada inicialmente en 2003 y 2004, tres años después de que viera la luz la primera entrega de ‘Pérsépolis’, la ilustradora, escritora y cineasta Marjane Satrapi plasmó en ‘Bordados’ un retrato coral protagonizado por un grupo de mujeres que nos aportan sus testimonios más íntimos mientras comparten té y pastas.
Satrapi reunió a varias mujeres de su familia, amigas y vecinas para construir un relato transgeneracional de la condición de la mujer iraní.
A través de sus viñetas en blanco y negro, en el que la autora asume un rol protagonista, el relato aporta una reflexión en torno a la situación de las mujeres en Oriente Medio y parte de una interesante premisa: ¿De qué hablan las mujeres iraníes cuando los hombres no están?.
La autora, afincada en el Estado francés desde 1994, se sirve de la novela gráfica para hablar de temas tan universales como personales: matrimonios concertados desde que eran menores, infidelidades que les han cambiado la vida, los intentos por mantener la virginidad hasta el matrimonio o el tabú del sexo.
Sencillas, directas y sin tapujos, las mujeres de ‘Bordados’ hablan, se ríen y comparten preocupaciones y experiencias de su vida sexual que siempre han mantenido en silencio.
Tal y como revela la propia abuela de la protagonista en el instante en que asoma el té del samovar –recipiente en forma de cafetera alta– y todo el mundo se congrega para entregarse a su actividad favorita, «hablar a espaldas de los demás es el ventilador del corazón».
El título de la obra, ‘Bordados’, además de referirse a un tipo de relieve ejecutado en tela con aguja y diversas clases de hilo, es el nombre que reciben los cotilleos o la acción de contar secretos entre varias personas.
Y además, ‘bordado integral’ es el nombre que coloquialmente se le da a coserse los genitales para reconstruir el himen, algo que algunas de las protagonistas del libro tuvieron que hacer para ‘recuperar su virginidad’.
Complicidades a media voz
Este volumen funciona como una extensión del universo ‘Persépolis’, en el que las mujeres siguen ejerciendo una especie de revolución silenciosa, o más bien, de espaldas a los hombres, en la que comparten, desde el respeto y la escucha mutua, experiencias que han marcado sus vidas.
Siguiendo la ruta de la novela gráfica, en otra de sus viñetas, una de las mujeres revela al resto: «¡Solo me he casado una vez y tenía 13 años! Como era una buena familia aristocrática, se daba por sentado que me casaría con un ministro o un oficial militar. Bueno, pues me tocó un general que me sacaba 56 años».
En su turno de complicidades, otra mujer visiblemente afectada dice al resto de las participantes del samovar: «Mi marido se enterará de que no soy virgen. ¡Se enterará todo el mundo! ¡Mi padre me matará! ¡¡Ayúdame, te lo suplico, haz algo!!».
En resumen, ‘Bordados’ se descubre en sus 136 páginas como un cálido, duro y poético acercamiento a las emociones íntimas y silenciadas de un grupo de mujeres que aguardan la hora de la siesta de sus maridos para calentar el samovar y compartir té, pastas y conversaciones.

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