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Alianza con matices ante la pandemia entre Sánchez y Macron

Pedro Sánchez y Emmanuel Macron se reunieron este lunes en la ciudad de Montauban, cerca de Toulose, donde celebraron la XXVI Conferencia Franco-Española. Un encuentro marcado por la pandemia.

Sánchez junto a Macron. (Jean-Marc HAEDRICH/AFP)
Sánchez junto a Macron. (Jean-Marc HAEDRICH/AFP)

La XXVI Conferencia Franco-Española, celebrada en la ciudad de Montauban, cerca de Toulose, permitió a Pedro Sánchez y Emmanuel Macron exhibir su buena relación personal y mostrarse como aliados, también en tiempos de pandemia, pese a las diferencias evidentes en cuanto a las recetas que aplican ambos estados para afrontar la crisis .

Manuel Azaña aunó a los dos líderes políticos. El primero honró al presidente de la II República española, y recordó a los exiliados que debieron cruzar la frontera para «combatir muchos ellos para liberar a Francia». El segundo evitó aludir a la cuestión candente para las asociaciones memorialistas sobre es el pésimo trato otorgado por las autoridades francesas a los exiliados republicanos, aunque dijo «no olvidar a los que nos ayudaron a ganar la libertad».

Una figura histórica hizo de hilo conductor de una cumbre que fue presencial para los dos mandatarios, mientras que una veintena larga de ministros y secretarios de estado de ambos gobiernos procedían a cerrar acuerdos a través de videoconferencia. En la rueda de prensa posterior a la reunión, que estuvo seguida de un almuerzo entre los dos mandatarios, el presidente español destacó como símbolo de continuidad de esa «relación de confianza» el acuerdo que debe facilitar a los ciudadanos de un estado que residan en el otro acceder a un estatus de binacionalidad.

De fiesta por Madrid

A partir de ahí, y a preguntas de los periodistas, quedaban en evidencia las diferencias que los dos estados mantienen en cuanto a la gestión de la crisis sanitaria. Varias de las cuestiones, que ya afloraron de boca de varios ciudadanos durante el paseo que dieron Macron y Sánchez por las calles de Montauban de camino a la prefectura, se dirigieron a querer saber cuándo se levantarán las restricciones que aplica el Gobierno galo.

Inevitablemente, los medios de comunicación franceses reparaban en el hecho de que mientras los bares y restaurantes llevan cerrados desde otoño de 2020 en el Hexágono, al igual que otros lugares de ocio, incluidos los cines y las salas culurales en general, «hay franceses que cogen un avión y van a hacer la fiesta a Madrid».

Los corresponsales de medios españoles, por su parte, preferían preguntar directamente a Sánchez sobre la noticia política del día, la salida del gobierno del vicepresidente Pablo Iglesias para aspirar como candidato a la Comunidad de Madrid.

«En función de la evolución sanitaria tomaremos decisiones y haremos visible el calendario con el que trabajamos», contestaba evasivo Emmanuel Macron a la pregunta de si habrá confinamiento, al menos en París y su área de influencia, para añadir después que «es el virus el que nos marca los tiempos».

Con los servicios de reanimación de los hospitales de la capital peleando a duras penas contra la saturación, el Gobierno francés proseguirá a lo largo de esta semana con los traslados de pacientes aquejados de covid-19 hacia centros hospitalarios de zonas menos congestionadas.

En esa situación de tensión, el presidente Macron no aclaraba las intenciones de su gobierno al que se acusa de «ganar tiempo» en la capital hexagonal mientras no le tiembla el pulso en imponer el confinamiento de fin de semana en localidades como Niza o Dunkerque.

Tras marcar también diferencias sobre el pasaporte sanitario, al que Sánchez se mostró más favorable que Macron, los dos mandatarios se despidieron con sonrisas, un saludo de codos, y un «hasta pronto».