Ane  Urkiri
Elkarrizketa
Aingeru Astorkiza
Presidente del CBM Zuazo

«No es para echar cohetes pero estamos mejor que hace quince días»

Aingeru Astorkiza (Barakaldo, 1970) fue uno de los encargados de retomar el proyecto de Zuazo en 1991. La crisis del covid-19, sin embargo, le ha llevado a vivir la peor situación del club en 30 años. Cree que la llamada de atención ha surgido efecto pero hace falta mucho para cantar victoria. 

Aingeru Astorkiza en el acto de presentación de la actual temporada. (Aritz LOIOLA / FOKU)
Aingeru Astorkiza en el acto de presentación de la actual temporada. (Aritz LOIOLA / FOKU)

 

«No salió nada, fue un querer y no poder», admite a NAIZ el presidente del Zuazo, Aingeru Astorkiza, respecto a la derrota en el partido de vuelta de la Copa que su equipo disputó en A Guarda el miércoles (28-19). Hace una semana enviaron un comuniado alertando de la crítica situación económica que atraviesa el club, incluso plantearon el cese de actividad del primer equipo o su descenso a la categoría de plata. La crisis del coronavirus le ha pasado factura al único equipo vizcaino en la élite de balonmano. «Tenemos un mérito terrible», remarca el presidente. Quince días después la situación es algo más óptima, aunque sigue siendo mala, y Astorkiza opta por se optimista. 

¿Cómo afronta el club esta final de temporada?

Pasamos a la segunda fase con un colchoncillo y hay que intentar ganar un par de partidos para certificar la permanencia. 

Es bastante viable que por méritos deportivos Zuazo consiga mantenerse en la categoría.

Sí, tendría que pasar una hecatombe para que perdiésemos todos los partidos que restan. Alguno ya ganaremos. Yo creo que estaremos en la División de Honor el año que viene.

Hace una semana anunciaron la crítica situación económica del club, ¿ven inviable que el primer equipo se mantenga en la máxima categoría?

Es viable. La situación es mala, no te voy a decir que es buena pero tenemos que empezar a mandar mensajes positivos. Esperemos arreglar las cosas pendientes, a nivel institucional las cosas están encauzadas y estamos trabajando en el tema de nuevos patrocinios. No es para echar cohetes pero estamos mejor que hace quince días.

¿Qué ha sucedido en estos quince días?

Una vez que te encuentras en el candelero siempre hay gente dispuesto a ayudar, no nos podemos quejar.

Es decir, ¿han recibido una buena respuesta de los patrocinadores e instituciones públicas?

En principio, con las instituciones teníamos las cosas un poquito claras, nos dijeron que ellos iban a estar allí y son una parte importante de la tarta. En cuanto a los patrocinadores, no hay problemas para que continúen con nosotros y tenemos más que se van a incorporar en breve. Hay que enviar mensajes positivos porque si no, estamos anclados en el pesimismo y este run-run no nos sirve de nada. Es una crisis global porque la pandemia sigue ahí y afecta a todo el mundo. Creo que a partir del verano las cosas van a estar más tranquilas, no sé si normal pero por lo menos no será tan agobiante como hasta ahora.

¿Han sentido que las instituciones públicas han reaccionado a partir de su comunicado?

Tienen tantos flecos abiertos a nivel socieconómico que el deporte no es el principal fin. Hay gente que lo está pasando mal, familias que están mal, gente que está en los ERTEs… El deporte es un bálsamo cuando está bien pero tampoco es prioridad. No obstante, la gente cuando no está trabajando está pendiente de algo deportivo o de algo cultural, son como la esencia de la vida. Digamos que esta llamada de atención ha surgido efecto. Tengo algunas reuniones pendientes con diferentes estamentos y me imagino que habrán tomado nota. No se va a solucionar en 15 días pero espero que al final acabe bien. 

Esta llamada de atención ha surgido efecto. Tengo algunas reuniones pendientes con diferentes estamentos y me imagino que habrán tomado nota

¿Crees que está noticia ha podido influir en el equipo? Ha perdido los dos primeros partidos de la segunda fase.

No tengo claro que le haya afectado pero sí he visto a algunas jugadoras bajar un poquito su rendimiento. Es verdad que dentro del equipo hay jugadoras más veteranas y otras muy jóvenes. La edad de media será de 22 años. Es mucha presión para ellas.

Hace cuatro años presentaron un proyecto ambicioso con las incorporaciones de Luján, Ana Temprano,  Buforn, Amaia González de Garibay… ¿Tuvo consecuencias económicas?

No te voy a decir que no afectara pero no es la causa principal de la actual situación. Generalmente siempre hay un problema estructural en todos los clubes porque, con algunas excepciones, vivimos al día, siempre hay un déficit estructural que arrastras. La exigencia de la liga en sí ha ido subiendo año tras año, hay más gastos de competición, incluso inversiones que hay que hacer para cumplir lo que exige la Federación. Evidentemente, las condiciones de las jugadoras no son las mismas que hace ocho años, cada año te exigen un poco más de profesionalización. Hay cosas que cuesta mantener. Se nos es casi imposible igualar el nivel de salarios de los rivales como el Valladolid, Elche, Granollers, Málaga… Los clubes que estaban de mitad de la tabla para arriba han ido subiendo presupuesto porque han conseguido apoyo y a nosotros nos ha tocado la parte más light de la tarta. Y en el año en el que más difícil es conseguir recursos es cuando más larga es la competición.

¿No poder terminar la temporada pasada fue determinante?

Sí, ha sido bastante determinante. El hecho de no terminarla y de no poder hacer nada fuera de temporada; por ejemplo, el campus. No poder hacer cosas te genera una gran pérdida de ingresos. No poder movilizar la base y la masa social –en un partido normal se acercaban a Lasesarre 400-500 personas–, ni tampoco poder hacer acciones concretas con patrocinadores te quita ingresos. 

[La Copa] Estuvo muy bien organizada, estuvo muy bien a nivel de asistencia, de público pero en la parte económica no supuso ningún subidón especial

¿El momento más álgido fue la organización de la Copa en 2019? ¿Fue un impulso para las siguientes temporadas?

No, no fue impulso. Estuvo muy bien organizada, estuvo muy bien a nivel de asistencia, de público pero en la parte económica no supuso ningún subidón especial. Ni eso ni cuando estuvimos en Europa tampoco, no tuvo ninguna consecuencia especial. Quizá haya sido porque nosotros no hemos sabido gestionarlo, eh! No lo sé… Aquí no estamos profesionales de la gestión deportiva a sueldo y tampoco es una excusa.

En las últimas temporadas han dado oportunidad a gente joven con mucho potencial. 

La filosofía del club va de tirar de gente de cantera, si no es nuestra propia cantera, la vasca. Siempre que se pueda y siempre que no entorpezcamos que nadie se sienta ofendido. Y si no puedes con la cantera vasca entonces miramos fuera, siempre intentando incorporar a chicas jóvenes, que tengan aquí su periodo de adaptación y que no sea solo un trampolín. Estamos intentando fortalecer el trabajo de base con entrenadores y entrenadoras con título nacional. Esas jugadoras no son para mañana, tienen proyección.  

¿El hecho de que Ainhoa Hernández haya seguido en el club ha sido importante?

Es un puntazo. En circunstancias normales, Ainhoa estaría jugando en el Bera Bera desde hace 8 años y nunca le ha motivado cambiarse del equipo. Una vez que empezó a ir con la selección española, cada año ha tenido tres o cuatro ofertas. Ahora es más madura y quién sabe lo que va a pasar. Además de Ainhoa, también son canteranas Esti Velasco o Naia Puigbó, que ha empezado a ir con la selección española junior… Las más jóvenes tienen que tener referentes y Ainhoa no es solo referente en el Zuazo, es una referente en Euskadi y parte de la península. Hemos conseguido que vengan jugadoras porque ella estaba en el equipo; eso es una realidad.