
El pasado lunes comenzó la sexta semana de la huelga de hambre que están llevando a cabo más de 400 personas ‘sin papeles’, muchas de ellas en la Universidad Libre de Bruselas (ULB), donde han instalado sus colchones en el suelo de una cafetería que está en obras.
En una iniciativa conjunta poco habitual, los rectores de las seis grandes universidades francófonas de Bélgica han instado a las autoridades a «utilizar todos los medios legales a su alcance» para encontrar una solución a este problema, al tiempo que pedían a los huelguistas que pongan fin a su acción.
Apoyada por sus cinco colegas, la rectora de la ULB, Annemie Schaus, se ha mostrado «particularmente alarmada por el estado de salud de los huelguistas», apuntando a la posibilidad de que sufran «consecuencias irreversibles».
En busca de una regularización colectiva
Estas personas de origen extranjero reclaman al Gobierno la regularización «colectiva» de su situación, resaltando que llevan años viviendo en Bélgica y que durante ese tiempo han contribuido a la vida económica del país.
Tras cuatro meses de un diálogo de sordos con las autoridades de inmigración, dejaron de alimentarse el pasado 23 de mayo. Son entre 430 y 470 personas, según diferentes fuentes consultadas por AFP.
La mayoría tiene nacionalidad marroquí o argelina, por lo que no pueden ser admitidos como demandantes de asilo, ya que esos países son considerados «seguros» por las autoridades belgas. Oficialmente se les considera inmigrantes económicos y el secretario de Estado de Migración, Sammy Mahdi (del partido demócrata-cristiano flamenco CD&V), ha excluido tajantemente una regularización masiva.
«La respuesta es ‘vete a casa’»
«Hay reglas migratorias en todos los países europeos, no podemos regularizar a todos», ha señalado un portavoz de Mahdi, que ha reclamado a los huelguistas «que detengan esta acción tan peligrosa».
En declaraciones emitidas por el canal VRT la noche del martes, el propio Mahdi subrayó que «no es el objetivo que alguien que ha trabajado aquí ilegalmente durante diez años sea reconocido por esto». Y aseguró que a muchos de estos inmigrantes ‘sin papeles’ ya se les ha ordenado abandonar el territorio belga.
El tema ha suscitado un fuerte debate incluso en el seno del Gobierno dirigido por el liberal flamenco Alexander De Croo. Los ecologistas y socialdemócratas francófonos, que también son socios de la coalición, han llamado a encontrar «soluciones humanas» a este pulso.
Entre quienes mantienen la huelga de hambre en la ULB, un argelino de 42 años relata que llegó a Bélgica en 2008 y que encontró trabajo rápidamente como electricista en la construcción. «A pesar de nuestra cualificación y de que estamos aquí para trabajar, no para lucrarnos, la respuesta sigue siendo la misma: ‘vete a casa’. Es incomprensible», lamenta Abdeslam, que prefiere no dar su apellido.

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