Ion Salgado - Aitor Agirrezabal

Mercedes y Volkswagen, dos plantas en ERTE por la falta de microchips

Las fábricas de Mercedes-Benz, situada en Gasteiz, y Volkswagen, en Iruñea, son los dos referentes de la industria automotriz vasca. Emplean a cerca de 10.000 trabajadores, 5.000 por planta que, a día de hoy, se encuentran sujetos a ERTEs derivados de la falta de microchips.

Planta de Volkswagen en Iruñea. (Iñigo URIZ / FOKU)
Planta de Volkswagen en Iruñea. (Iñigo URIZ / FOKU)

La escasez de chips continúa y gigantes de la automoción, como Mercedes-Benz y Volkswagen, han parado, una vez más, la producción de vehículos en las plantas de Gasteiz e Iruñea. Sin una solución a corto plazo en el horizonte, las empresas han echado mano de los expedientes de regulación de empleo temporales (ERTE) para cerrar durante días las cadenas de montaje.

En el caso de Mercedes-Benz, la fábrica de Gasteiz en la que trabajan unas 5.000 personas, se prepara para encadenar la tercera semana de parón. «Falta un microchip que va instalado en una pieza que manipulan en Alemania, desde donde pasa a una empresa de Francia y después llega a que para montar en el vehículo», explica el presidente del comité de empresa, Igor Guevara, del sindicato ELA.

Según explica en declaraciones a NAIZ, los microchips, conocidos circuitos integrados o dispositivos semiconductores, se producen en una empresa de Malasia, país que se está viendo golpeado por una nueva ola del covid-19. «Algunos trabajadores están confinados, y no acaban de arrancar, porque el proceso para hacer los microchips requiere de un proceso para verificar que la empresa está limpia y demás», apunta antes de explicar las medidas adoptadas por la multinacional alemana, que el pasado 1 de julio anunció la aplicación de un ERTE «preventivo».

«La empresa lo planteó un día y a las dos horas habían firmado el ERTE», señala en alusión a la postura de CCOO, UGT, Ekintza y PIM, que aceptaron un ERTE que, en teoría, tendrá una vigencia de 30 días, aunque, en palabras de Guevara, «parece ser que se pueden llegar a quedar cortos».

No en vano, advierte de que los responsables de la planta alavesa no saben cuándo se reanudará el suministro de microchips. «Están intentando apretar por todos los lados, supuestamente, para que se solucione el asunto. Pero creo que en las ultimas semanas ha empeorado, y fábricas en Alemania han tenido que tomar la determinación de parar», añade.

Y asevera que existe cierta «incertidumbre» ante lo que pueda ocurrir en un futuro, pese a que, como él mismo reconoce, «hay una cosa clara: es un asunto que no está en nuestras manos». «Es un asunto que se nos escapa. No es un problema exclusivo de Mercedes, sino que es un problema a nivel mundial, porque todos los competentes electrónicos llevan este tipo de microchips».

En este sentido, recuerda que las plantas encargadas de producir los microchips están en Asia y en EEUU, «pero en Europa no hay nada». «Es un poco lo que pasa también con las baterías de las coches, al final se ha creado un vacío industrial en ese tipo de tecnologías que lo estamos pagando ahora», manifiesta.

«Si dejas la fabricación de algún tipo de componente en manos de Asia o de China, estás supeditado a lo que pasé allí», incide tras censurar que «hace años la élite económica e industrial decidió que esos chips se hiciesen en países asiáticos porque seguramente ganaban más dinero, y de aquellas decisiones estamos en esta situación».

Volkswagen, descolocada

Si hay demanda, ¿por qué no se producen más? La pregunta parece sencilla. Sin embargo, la respuesta podría responder a distintos intereses. «Se ha dejado la producción a Asia y, ahora, la automoción se ha quedado atrás. Y seguiremos así hasta que se aumente la producción en Asia o se decida invertir aquí», subraya Raúl Portillo, miembro de LAB en el comité de Volkswagen Nafarroa.

Ante esta situación, Portillo ve el futuro más cercano oscuro. Da por seguro que el año que viene tendrán que afrontar otro ERTE «porque esto va para largo». Sin embargo, asegura que Volkswagen «ha hecho caja» con el ERTE derivado del covid-19 y que volverá a hacerlo ahora con la falta de suministros.

Además, el miembro del comité  de empresa se muestra crítico con la falta de información por parte de la dirección, que en actos públicos señala que espera un «alivio» de esta crisis a partir de finales de este mes pero que apenas informa a la plantilla. «La plantilla está descolocada. Parece que no pasa nada porque tengamos que echar mano del paro», señala.

«A día de hoy, jueves, no sabemos si la semana que viene tenemos trabajo», resume, y explica que durante la semana trabajaron hasta el miércoles, cerrando jueves y viernes, y todavía no saben si, en esta nueva semana trabajarán tres días o habrá más cierres. Ellos, al igual que los trabajadores de Mercedes-Benz en Gasteiz, y los de muchas empresas auxiliares, están a la espera de que lleguen los chips de los que depende la industria automotriz de Euskal Herria.