Simon: «El cine es cine, a partir de ahí no atiendo a la distinción entre documental y ficción»

El equipo de ‘Vous ne désirez que moi (I want to talk about Duras)’, con la directora Claire Simon a la cabeza, comparte con la prensa algunas reflexiones alrededor de las figuras de Yann Andréa y Marguerite Duras, motores espirituales de la película.

Claire Simon, durante el photocall tras la proyección de ‘Vous ne désirez que moi’. (Jon URBE/FOKU)
Claire Simon, durante el photocall tras la proyección de ‘Vous ne désirez que moi’. (Jon URBE/FOKU)

Empieza Claire Simon: «En el año 2016 leí el libro en el que Yann Andréa diseccionaba su relación con Marguerite Duras, y quedé completamente cautivada, tuve que releerlo un par de veces más. Entonces hablé con un amigo que quería montar un espectáculo teatral sobre la escritora. A partir de ahí, fuimos poniendo ideas en común, en mi caso, siempre a partir de una fuerte conciencia cinematográfica. Quería hablar del deseo de ser grabado; me interesaba mucho la historia de amor detrás de todo esto».

Más contexto, por parte de la cineasta: «Crecí con la literatura de Marguerite Duras, adoro su figura, aunque nunca quiero definirme como una fanática. No creo que lo sea. Igualmente, quiero dejar claro que esta es una película que se debe a la figura de Yann Andréa. Su texto fue para nosotros la única guía, hicimos la película a partir de él. Me encanta la idea del texto como archivo emocional; como recipiente de una historia, de unos seres».

Con respecto al peso de este texto, el actor Swann Arlaud añade: «El guion llegó a mí cuando apenas quedaba un mes para el inicio del rodaje. Evidentemente, en tan poco tiempo era imposible aprendérselo de memoria, ya que mi papel está vertebrado a partir de monólogos muy largos. De modo que decidimos sacarnos la carga memorística de encima. Lo que hicimos fue contar con la ayuda de alguien que me fuera leyendo el texto en el mismo set. Sin la necesidad de tener que acordarme de todo, pude centrarme más en encontrar el sentido particular de cada frase; decidir dónde empezaba y terminaba cada una para que el discurso fuera más orgánico, para que transmitiera la sensación de desestructuración que hay en todo discurso oral».

Emmanuelle Devos, partenaire en escena de Arlaud, nos habla sobre su experiencia: «Hacía tiempo que buscaba el papel de oyente. Es cierto que los actores nos expresamos principalmente mediante la palabra hablada, pero estoy en un punto de mi carrera en que también busco otros modos de transmitir, ya sea a través del rostro o del cuerpo. Es muy difícil limitarte a escuchar, cuando eres joven, pero cuando vas madurando, es un gesto más natural. En cualquier caso, fue muy fácil prestar atención a lo que Swann Arlaud estaba contando».

Claire Simon vuelve a tomar la palabra: «Es muy importante centrarse en quien escucha, pues a pesar de que no esté en control del discurso, lo está visualizando. Quería que mi película se construyera en parte a partir de esto». Y sigue: «Esta es una historia sobre el amor entre dos personas. En la película quería plasmar la curva del sentimiento amoroso: cómo surge (en este caso, como una idealización más típica de la Edad Medieval), cómo evoluciona, cómo se va destruyendo… A pesar de sus particularidades, creo que la relación entre Yann y Marguerite encierra una visión muy universal sobre el amor».

Preguntada sobre la particular mezcla entre documental y ficción que impregna su filmografía (y también esta misma película), la directora lo tiene claro: «Me siento a gusto con las películas híbridas. Creo que el cine es cine… a partir de aquí, no atiendo a la distinción entre documental y ficción. El uso que hago del material de archivo, por ejemplo, pretende tener algo de evocador. No quiero limitarme a ilustrar una época, o un trabajo determinado, sino más bien a que unas imágenes nos lleven a aquellas que tenemos en nuestra mente».