La manifestación de Bilbo constató el escaso riesgo de transmisión del virus al aire libre

Desde el inicio de la pandemia de covid los expertos han insistido en señalar que el riesgo de contagio es muchísimo mayor en espacios cerrados que al aire libre, donde casi desaparece si se mantienen medidas de prevención como la mascarilla. El investigador Ugo Mayor pudo corroborarlo el sábado.

Captura de uno de los tuits escritos por Ugo Mayor explicando el objetivo y resultados del experimento.       (@Ugo_Mayor)
Captura de uno de los tuits escritos por Ugo Mayor explicando el objetivo y resultados del experimento. (@Ugo_Mayor)

Además de enviar un potente mensaje político a propios y extraños, la manifestación celebrada el sábado en Bilbo a convocatoria de EH Bildu sirvió también como campo de pruebas para medir la capacidad de expansión del covid al aire libre, incluso en un contexto de reunión multitudinaria, como fue el caso.

La iniciativa partió del profesor e investigador Ikerbasque en la UPV/EHU Ugo Mayor, quien aprovechó la coyuntura y las previsiones de asistencia y se plantó en la calle Autonomía para llevar a cabo un experimento a gran escala. El resultado lo difundió ayer en Twitter a través de un hilo que ha suscitado un enorme interés, con miles de visualizaciones y la interacción de cientos de personas.

 

Según explica, acudió a la manifestación con un medidor de CO2 al objeto de conocer cuánto aire respirado se acumula en una multitud, y detalla que, posicionado en el centro de la calle, hizo mediciones a intervalos de cinco minutos.

Tres veces menos que en el metro

Según se puede apreciar en la fotografía de la primera medición, donde aparece en una abarrotada calle rodeado de una gran multitud, el dispositivo muestra un nivel muy bajo, de 544 ppm –partes por millón–, y Mayor destaca que «tanto el CO2 como los aerosoles se dispersaban a medida que los exhalábamos».

Hecha esta apreciación, el investigador de la UPV compara ese valor con el que él mismo registró cinco días antes, mientras se dirigía a participar en un programa de televisión, en el metro de Bilbo, que alcanzaba los 1.533 ppm. Por tanto, en ese medio de transporte público, utilizado diariamente por decenas de miles de personas, la concentración de CO2 era el triple que en la manifestación.

La comparación, sin embargo, no se limita al metro: también recuerda los valores detectados con el mismo procedimiento en un restaurante, con más de un centenar de personas consumiendo en un local sin un control de la ventilación adecuado, que se elevó hasta los 1.090 ppm; en un autobús que había transportado a otro grupo de personas antes de que él se subiera (1.647 ppm); y en una sala de conciertos, sin ningún tipo de ventilación, donde la concentración de dióximo de carbono llegaba nada menos que hasta los 2.744 ppm.

 

En comparación, los niveles medidos en la manifestación de Bilbo son muy inferiores, pues, tal como explica el autor del experimento, ninguna de las 18 medidas tomadas durante el recorrido superó los 650 ppm.

Apenas riesgo

Como conclusión, Mayor destaca que durante la marcha, «una persona cercana sin mascarilla podría haber supuesto un riesgo de contagio», pero «el resto de la multitud, se podría decir que ninguno», ya que «el riesgo de contagio tanto de las gotículas como de los aerosoles (en el caso de no haber acumulación) decae con la distancia».

En este sentido, recuerda también algo que quedó a la vista de todos los asistentes y testigos de la manifestación, y es que «el 95-99% de las personas presentes llevaban puesta mascarilla colocada razonablemente bien». «Estando al aire libre, suficiente para bloquear todas las gotículas y una parte importante de los aerosoles», insiste el profesor.

El experimento de Ugo Mayor ha tenido gran eco en las redes, donde varios usuarios y usuarias han recordado algunas menciones realizadas desde el Gobierno de Lakua y el PNV en los días previos a la manifestación, poniendo el foco en un evento que se intuía multitudinario, sí, pero que se sabía iba a ser en la calle y con la gente en continuo movimiento.

Ahora ha quedado corroborado que el riesgo era mínimo en la calle Autonomía, desde luego mucho menor que el que habría a esa misma hora en algunos locales de la Gran Vía.