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El Gobierno francés se escuda en el pasaporte vacunal para hacer frente a ómicron

No se esperaban medidas de choque y el Gobierno de Emmanuel Macron se ha ceñido al guión. Desde mediados de enero el pasaporte vacunal hará la vez del pase anticovid. El teletrabajo y las reducciones de aforos completan la receta contra ómicron. No habrá toque de queda en Nochevieja.

El primer ministro galo, Jean Castex, se dirige a los medios escoltado por el titular de Sanidad, Olivier Véran.
El primer ministro galo, Jean Castex, se dirige a los medios escoltado por el titular de Sanidad, Olivier Véran. (Stephane de SAKUTIN | AFP)

El Gobierno francés ha confirmado en su reunión de este lunes algunas de las medidas ya anticipadas para afrontar la veloz ola de contagios causada por la variante ómicron.

Como se esperaba, tras una jornada en que se han sucedido las reuniones del consejo de defensa y el consejo de ministros, el jefe del Ejecutivo, Jean Castex, ha confirmado por la noche la adopción del pasaporte vacunal.

Ese pase hará indispensable el estar vacunado para acceder a la mayoría de los lugares en que se solicitaba desde el pasado verano el pase sanitario.

De esta forma, las personas no vacunadas –cinco millones en todo el Hexágono, según las estimaciones gubenamentales– que hasta ahora podían presentar un test negativo para poder acceder al pase sanitario, deberán demostrar, a partir del 15 de enero de 2022, que se han vacunado para poder acceder a bibliotecas, cines, teatros, museos, transportes, locales de hostelería y ocio e instalaciones deportivas.

El Gobierno anuncia fuertes sanciones para quienes recurran a la falsificación de ese certificado.

La medida del pasaporte vacunal, incluida en la reformada ley sanitaria, se registrará el miércoles para su tramitación exprés en el Parlamento, ello con vistas a su entrada en vigor a mediados de enero.

Recortar plazos para revacunarse

La vacunación seguirá siendo la punta de lanza de la política anticovid del Ejecutivo galo.

El 2 de diciembre arrancó la vacunación de las personas de entre 5 y 11 años, lo que debería permitir, según Castex, que los centros escolares abran sus puertas el próximo 3 de enero.

El Gobierno de Castex desoye el consejo de algunos especialistas sanitarios de retrasar una semana la vuelta de vacaciones para evitar la propagación del virus.

Por lo que respecta a la tercera dosis, se acorta el plazo de cinco a tres meses desde la segunda dosis para poder recibir la inyección de refuerzo.

Otro de los recursos ya conocidos es el teletrabajo. Tal como anunciara la ministra de Trabajo, Elisabeth Borne, desde el mes próximo se preconiza aplicar la norma de los tres o cuatro días de teletrabajo en todos aquellos puestos y servicios en que sea posible.

Se anuncian inspecciones para asegurar que las empresas aplican la decisión acordada por el Gobierno tras sus reuniones con sindicatos y organizaciones empresariales.

A partir de ahí, el nuevo texto legal excluye, como se esperaba, restricciones drásticas, como el confinamiento o el toque de queda.

Cerradas las discotecas, el Gobierno francés ha evitado recurrir, pese a lo anunciado anteriormente, al toque de queda en Nochevieja. Se contenta con la llamada a la prevención.

Restricción de aforos sin generalización de mascarilla en exteriores

Sí contempla la nueva normativa que desde el 3 de enero y durante tres semanas solo puedan celebrarse eventos con un máximo de 2.000 personas en interiores y de 5.000 en exteriores.

En los conciertos los asistentes deberán estar sentados.

Se regulará igualmente el consumo en bares, restaurantes y salas de cines. En los primeros, solo se podrá consumir en mesa, y en las salas de cine y espectáculos no se podrá ni comer ni beber, medida que afectará también al transporte público y que se justifica en el interés de que las personas no prescindan de la mascarilla en esos lugares cerrados y concurridos.

Aunque se había especulado con la generalización del uso de la mascarilla en exteriores, finalmente se mantiene la norma de exigir su uso en calles concurridas y allí donde no se pueda mantener la distancia de seguridad como en mercados callejeros o al hacer la cola ante un establecimiento.

En Ipar Euskal Herria, la medida se aplica, callejero en mano, en Donibane Lohizune, Biarritz, Angelu y Baiona.