
La nostalgia forma parte de la esencia mod, a la vez que la música generacional no parece encontrar relevo. Por eso el realizador británico Chris Green ha querido homenajear a los viejos mods a través de sus descendientes, para simbolizar que su legado no se puede perder.
El guion es lo más flojo, al partir del trillado esquema argumental del traslado de las cenizas del difunto. Pero la película es salvada por el poder de las canciones, auténticos himnos del movimiento que conforman una banda sonora que rinde culto a Paul Weller, cuya canción ‘The Pebble and the Boy’ sirve de título a la versión original, sin que falte su presencia en sus grupos The Jam o Style Counil, junto a otros míticos como The Chords o Secret Affair. Los Who aparecen testimonialmente mediante las citas cinéfilas a la película de Franc Roddam ‘Quadrophenia’ (1979).
La versión doblada se decanta por su filiación genérica como road movie, ya que el hijo del mod fallecido, que participó en las revueltas contra Thatcher de los 80, viaja desde Manchester a Brighton con la Lambretta paterna llena de espejos, para una vez allí esparcir las cenizas en la playa de la capital del universo mod.

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