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Los problemas de Abramovich fuerzan un cambio de dueño del Chelsea

Parece que el Chelsea puede cambiar de manos a corto plazo. Los problemas de Roman Abramovich con Gran Bretaña y el interés del multimillonario suizo Hansjörg Wyss aumentan las posibilidades para que se ejecute la operación.

Aficionados del Chelsea exhiben banderas de Ucrania este pasado fin de semana.
Aficionados del Chelsea exhiben banderas de Ucrania este pasado fin de semana. (Glyn KIRK | AFP PHOTO)

El Chelsea, uno de los clubes de fútbol más ricos del mundo y actual campeón de la Champions, podría cambiar de dueño en breve. Los problemas burocráticos de su actual dueño, Roman Abramovich, con Gran Bretaña a raíz de la invasión rusa de Ucrania y la aparición de un comprador, el multimillonario suizo Hansjörg Wyss, acrecientan las posibilidades de que ese cambio se pueda producir.

Wyss cuenta con una fortuna superior a los 4.000 millones de libras y se ha ofrecido a negociar por el club de Stamford Bridge en lo que podría indicar un cambio de rumbo total del actual campeón continental. «Abramovich está intentando vender sus activos en Inglaterra y también quiere deshacerse rápidamente del Chelsea», ha comentado el multimillonario helvético en el periódico suizo Blick. «El martes, tres personas y yo, recibimos una oferta para comprar el club. Ahora tengo que esperar cuatro o cinco días. Abramovich pide demasiado y, como sabes, el Chelsea le debe 2.000 millones o así, pero no tienen dinero para pagarle», ha puntualizado.

El suizo se refiere a los más de 1.500 millones que Abramovich le ha prestado al Chelsea desde que lo compró por menos de 100 millones de libras en 2003. Desde su llegada, siendo uno de los primeros multimillonarios en desembarcar en el fútbol europeo, la entidad londinense ha pasado de ser un equipo más de la parte noble de Inglaterra a uno de los grandes del continente, con 18 títulos bajo su mandato, incluidas dos Copas de Europa.

Pero la guerra de Rusia en Ucrania ha trastocado un liderazgo que cerró un círculo hace unas semanas en Abu Dabi, con la conquista del Mundial de Clubes. El último título que faltaba en el palmarés de Abramovich y quizás el último, en general.

Su complicada situación en el Reino Unido, que no le renovó el visado de inversor en 2018, se ha recrudecido en los últimos días a raíz de su estrecha y siempre negada relación con Vladímir Putin. Desde la Cámara de los Comunes se ha acusado a Abramovich de ser un estrecho colaborador del presidente ruso y se ha pedido que se le incauten los bienes que posee en Gran Bretaña, como la mansión de más de 150 millones en el centro de Londres, y no se le permita dirigir un club como el Chelsea.

El diputado Chris Bryant alertó este martes de que el oligarca está empezando a buscar compradores para sus activos y que hay que actuar rápido en materia de sanciones. Las palabras de Wyss solo confirman esto.

«Puedo imaginarme dirigir el Chelsea junto a algunos socios, pero tengo que mirar las condiciones generales primero. Lo que seguro no voy a hacer es meterme en algo como esto solo. Si compro el Chelsea, será con un consorcio de seis o siete inversores», ha asegurado Wyss.

La decisión de Abramovich de dejar la administración en manos de la fundación del club, que tiene dudas sobre este movimiento, es otro indicio más de la cada vez mayor distancia con la que el ruso ve el club que ha manejado en los últimos catorce años.

Wyss, de 86 años, labró su fortuna en la multinacional médica Synthes y se ha caracterizado en los últimos años por sus grandes donaciones a obras benéficas y medioambientales. Según reportó el New York Times en 2018, su aporte a obras a favor del medioambiente se eleva por encima de los 1.000 millones de euros.