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Países Bajos pide disculpas a las víctimas del genocidio de Srebrenica en el 27º aniversario

La masacre de Srebrenica ocurrió durante la Guerra de Bosnia, en 1995, cuando cerca de 8.000 personas de la comunidad musulmana perdieron la vida a manos del Ejército serbobosnio ante la pasividad los cascos azules de la ONU, unos cientos de soldados enviados por Países Bajos.

La ministra de Defensa neerlandesa, Kajsa Ollongren, ha rendido tributo este lunes a las víctimas en el memorial de Potočari.
La ministra de Defensa neerlandesa, Kajsa Ollongren, ha rendido tributo este lunes a las víctimas en el memorial de Potočari. (Elvis BARUKCIC | AFP)

El Gobierno neerlandés ha presentado este lunes sus «más profundas disculpas» a los familiares de las víctimas del genocidio de Srebrenica, coincidiendo con el 27º aniversario de esa masacre, y ha lamentado que la comunidad internacional «no pudiera proteger» a quienes se refugiaban en el lugar, vigilado por cascos azules de la ONU enviados por Países Bajos.

En un discurso en el cementerio de Potočari, en Bosnia y Herzegovina, la ministra de Defensa neerlandesa, Kajsa Ollongren, ha señalado que «Países Bajos formó parte de ese esfuerzo con sus mejores intenciones pero, a pesar de ello, Srebrenica fue aplastada de forma despiadada. Incluso entonces, nuestros soldados siguieron haciendo lo que pudieron para cumplir su tarea de la mejor forma posible y proteger a personas indefensas».

Ha asumido que su país no puede «aliviar ese sufrimiento», pero sí puede «mirar la historia directamente a los ojos» y ha recordado que «solo una parte tiene culpa del horrible genocidio: el Ejército serbobosnio». Ha añadido que, «afortunadamente, los principales responsables de esa atrocidad han sido llevados ante la Corte Penal Internacional para la antigua Yugoslavia».

La polémica sigue viva

En 1995, cientos de soldados neerlandeses fueron enviados a Srebrenica, un enclave de mayoría musulmana en el este de Bosnia que había sido declarado zona desmilitarizada en 1993 y albergaba un batallón de la Unprofor, fuerzas que debían vigilar el alto el fuego.

Las brigadas serbobosnias tomaron el enclave sin apenas resistencia y los soldados neerlandeses fueron responsabilizados por los medios y la sociedad por su fracaso en proteger Srebrenica.

Esa misión de cascos azules es aún muy polémica en Países Bajos, no solo por no haber evitado el genocidio, sino también por el presente de esos soldados, que sobreviven al estrés postraumático y la culpa por lo ocurrido.

Algunos fueron enviados al enclave con apenas 18 años, poco preparados, sin armas suficientes ni mandato para involucrarse en los combates, y no recibieron apoyo aéreo de los aliados de la ONU para frenar a las fuerzas serbobosnias.

El primer ministro, Mark Rutte, pidió disculpas recientemente a los soldados y admitió «la responsabilidad especial del Estado neerlandés por las circunstancias en las que fueron enviados, por su recepción después de su vuelta a casa y por la falta de apoyo cuando se acusó injustamente al batallón Dutchbat III» de lo ocurrido.

Esas disculpas, anunciadas el pasado junio, causaron polémica entre los familiares de las víctimas de Srebrenica, que consideraron que Países Bajos se debía haber disculpado con ellas antes que con sus soldados.