Japón espera que Nagasaki sea el último bombardeo atómico en el aniversario del ataque de EEUU

En un contexto de preocupación por la pérdida de impulso para un desarme nuclear global, la ciudad de Nagasaki, al sur de Japón, ha conmemorado este martes el 77 aniversario del devastador ataque nuclear que perpetró EEUU y que arrasó la ciudad.

Las palomas se lanzan al aire durante la ceremonia conmemorativa en el Parque de la Paz de Nagasaki.
Las palomas se lanzan al aire durante la ceremonia conmemorativa en el Parque de la Paz de Nagasaki. (AFP)

La ciudad japonesa de Nagasaki ha recordado este martes a las víctimas y supervivientes de la bomba que lanzó EEUU el 9 de agosto de 1945, bajo la premisa de que este incidente sea «el último bombardeo atómico», como ha expresado el primer ministro nipón, Fumio Kishida.

«Garantizar la transparencia, la reducción de las armas nucleares y la no proliferación siguen siendo objetivos importantes», ha dicho Kishida durante una ceremonia a la que han asistido representantes de decenas de países pero a la que no ha acudido Rusia, que no estaba invitada por la ofensiva militar sobre Ucrania.

«El impulso para un desarme nuclear está sufriendo, por lo que Japón trabajará con decisión por un mundo sin armas atómicas. No importa lo difícil que sea», ha señalado el mandatario nipón durante el acto.

La ciudad ha guardado silencio a las 11.02, la hora exacta en la que Estados Unidos lanzó una bomba a la que se le atribuyen 74.000 víctimas mortales a corto plazo. Kishida se ha comprometido a estudiar si algunos enfermos de cáncer pueden beneficiarse también de las ayudas médicas para supervivientes del ataque a Nagasaki, que se produjo solo tres días después de otro similar sobre Hiroshima.

Este sábado, 6 de agosto, la ciudad del oeste de Japón, objetivo de la primera bomba atómica empleada en combate de la historia, también urgió a la desnuclearización para evitar que se repitan los horrores del pasado. 

Por su parte, el alcalde de Nagasaki, Tomihisa Taue, ha reclamado a las potencias nucleares que presenten una hoja de ruta «concreta» para lograr el desarme definitivo y ha emplazado al Gobierno central japonés a que trabaje para lograr una zona libre de bombas atómicas en Asia y ratifique el tratado de la ONU que las prohíbe, según la agencia de noticias Kiodo.

Taue ha mirado a Ucrania para advertir que la guerra demuestra el potencial uso de las armas nucleares «no es un miedo infundado sino una crisis tangible», un temor que también ha hecho suyo el secretario general de la ONU, António Guterres.

La ONU inicia el pasado lunes la Décima Conferencia para la revisión del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) con la mirada en un nuevo escenario de rearme mundial.

De hecho, la reducción de arsenales nucleares que sucedió al final de la Guerra Fría parece que llega a su fin y es probable que las potencias atómicas aumenten su stock de ojivas. Así lo advirtió el Sipri, que también alertó de que el riesgo de que esas armas sean utilizadas es el más elevado en décadas.

La preocupación por ese nuevo escenario de rearme es compartido por la directora ejecutiva de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, ganadora del Premio Nobel de la Paz, que ya advirtió en esta entrevista en NAIZ que «nunca hemos estado tan cerca de una guerra nuclear desde la Guerra Fría».

El 77º aniversario del lanzamiento de una bomba nuclear por parte de EEUU llega tras la primera reunión del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares, que, con el rechazo de la OTAN y las nueve potencias atómicas, terminó en junio con la condena de 65 países cualquier amenaza de uso de armas atómicas y el compromiso a no cejar en sus esfuerzos por lograr eliminar todos los arsenales nucleares lo antes posible.

9 de agosto de 1945

El 9 de agosto de 1954, la bomba ‘Fat Man’ fue arrojada sobre Nagasaki y explotó a las 11.02 a unos 470 metros de altura, con una detonación equivalente a 21 kilotones de TNT, dejando más del 40% de la ciudad destruida.

Nagasaki ha sido durante siglos uno de los puertos más importantes del sur de Japón y tuvo gran importancia durante la II Guerra Mundial por su actividad comercial, que incluyó producción naviera, de artillería y otro equipamiento militar.

Se calcula que unas 40.000 personas murieron en el momento del bombardeo atómico y la cifra se elevaría a más de 70.000 en los meses siguientes.

Incluyendo el bombardeo de Hiroshima el 6 de agosto, unas 400.000 personas perdieron la vida en ambas ciudades hasta la actualidad.