
Conocida es la fiel y sincera admiración que Ozon proceso al gran Fassbinder, cuando ya la mayoría de sus colegas se han olvidado del cineasta alemán. Viene de lejos, porque ya al principio de su carrera adaptó una pieza teatral de Rainer Werner en su tercer largometraje, ‘Gotas de agua sobre piedras calientes’ (2000), y ahora hace su particular versión de ‘Las amargas lágrimas de Petra Von Kant’ (1972), obra que tenía una doble dimensión fílmica y escénica.
Ozon se lo toma como un sentido homenaje, pero a la vez como un divertimento cinéfilo que le sirve de descanso después de dos proyectos tan densos como ‘Gracias a Dios’ (2018), sobre los casos de pederastia en la Iglesia Católica, y ‘Todo ha ido bien’ (2021), en torno al derecho a una muerte asistida.
Para su Fassbinder francófono, Ozon ha confiado en el actor Denis Ménochet, con el que ya había trabajado en ‘En la casa’ (2012) y ‘Gracias a Dios’ (2018). Isabelle Adjani es la diva y confidente, con Stéfan Crépon como su asistente mudo. Es ella la que le presenta a Amir, un Khalil Ben Gharbia al que incorpora a sus películas, pero que le deja cuando adquiere cierta fama.

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