
Cuando Muna y Mary fueron a vivir juntos en el estado suroriental de Anambra, Nigeria, pensaban que sería el inicio de una nueva vida. Pero el sueño se convirtió en pesadilla para el hombre trans y su novia, que enfrentaron una oleada de insultos y amenazas de violación y se vieron obligados a huir.
«Me destruyó, dañó mi cerebro. Ni siquiera sabíamos a dónde ir, me quería suicidar», relata a AFP Muna, de 26 años.
La pareja vive ahora en una casa que asemeja cualquier otra en una comunidad con portón en un barrio pobre de Lagos, en Nigeria.
Se trata de uno de los pocos albergues para personas del colectivo LGTBI en la capital económica de Nigeria, un refugio que acoge a gays, lesbianas, bisexuales y personas trans durante hasta seis meses de forma gratuita.
«Significa mucho, estábamos en un lugar oscuro. Aquí nos sentimos a salvo y realmente queridas», asegura Muna al hablar sobre el albergue, que resulta un respiro para esta comunidad marginada en el país más poblado de África.
En muchos paises del continente la homosexualidad está prohibida. En Ghana, por ejemplo, están impulsando una ley que socava los derechos de estas personas.
Nigeria, que es un país religioso y conservador, aprobó en 2014 una ley que prohibe el matrimonio entre personas del mismo sexo y la homosexualidad se castiga con diez a catorce años de cárcel.
El país está dividido entre el norte de mayoría musulmana, donde la ley sharia coexiste con el sistema judicial, y el sur predominantemente cristiano. Aunque la ley homófoba rara vez se aplica, ha legitimado la intimidación y violencia contra el colectivo.
‘Kito’
La ONG nigeriana ‘La crème de la crème’, que defiende a la población trans, es la que está a cargo del albergue de tres habitaciones de Lagos.
«Aquí casi todo el mundo es homófobo», indica Mary. «Es curioso, porque el país está lleno de personas LGTBI, pero tenemos que permanecer en el armario. Si atrapan a alguno...», reflexiona.
El coordinador del albergue, Richard, admite que nadie habla entre sí en la casa, y que todos cuentan su historia en voz baja por miedo a que alguien les oiga.
La palabra ‘kito’ explica la desconfianza y el miedo de las personas LGTBI nigerianas. Se trata de una práctica criminal, generalmente hacia hombres homosexuales, que consiste en crear cuentas falsas en aplicaciones de citas para gays, especialmente en Grindr, con las que invitan gente para «atraparlos».
Cuando llega a la cita, la víctma es filmada, golpeada, humillada, insultada y a veces violada y asesinada. En ocasiones terminan obligandoles a pagar grandes cantidades de dinero.
Diego, de 29 años, explica a AFP que se siente «afortunado» cuando conoce estas historias. Dice que toma todas las precauciones posibles y espera «meses o años» para quedar con alguien. «Tienes que ser invisible y realmente precavido con la gente a tu alrededor», afirma.
Humillados por el Estado
Además, las fuerzas de seguridad y la policía suelen ser acusadas de extorsionar y humillar a las personas del colectivo.
En febrero elegirán al sucesor de Muhammadu Buhari, presidente de Nigeria, pero en la campaña ningún candidato ha mencionado la diversidad sexual.
Matthew Blaise, un activista a favor de los derechos LGTBI, explica que eso no sorprende porque las personas gay son usadas como chivo expiatorio para muchos problemas en Nigeria.
Aunque hay algunos espacios de libertad, especialmente en Lagos, la megalópolis de 20 millones de habitantes, con su floreciente vida nocturna y su escena artística.
Pero casi un tercio de la población de Nigeria vive abajo de la línea de pobreza extrema y el país ha sido golpeado por las consecuencias de la invasión rusa a Ucrania, con alta inflación y la devaluación de la moneda local.
«Las personas del colectivo LGTBI están marginadas y, por ello, la situación económica les afecta especialmente», asegura Blaise.

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