
El papel protagonista de la energía fósil en la crisis climática, el paulatino agotamiento de estos recursos, la crisis energética y el impulso a las renovables otorgan un papel importante al Ente Vasco de la Energía, organismo público sobre el que recae «la planificación, la coordinación y el control de las actividades actuales y futuras del Sector Público de la comunidad Autónoma del País Vasco en el campo de la energía».
Sin ir más lejos, la propuesta del parlamentario de EH Bildu Mikel Otero, que el pasado martes invitó a Lakua a deshacerse de los activos fósiles para invertir en renovables –hoy solo suponen el 4% de la electricidad generada por el sector público–, recae directamente sobre el EVE, que ostenta «la titularidad de los bienes y participaciones» de Lakua en el área de la energía, «así como la gestión de los mismos».
Pero, ¿quién forma parte del EVE? El principal órgano rector es el Consejo de Dirección, que la ley establece que estará compuesto por cinco representantes de la Administración, los presidentes de las entidades dependientes del propio Ente y por «cinco consejeros designados entre personas que tengan reconocida competencia en el campo de la energía o de la industria».
Repsol, Iberdrola y patronal
El Consejo de Dirección del EVE, presidido por Arantxa Tapia en calidad de consejera del ramo, está compuesto, en su parte de cargos públicos, por cinco viceconsejeros o directores generales de Lakua y por el director mismo del Ente, Iñigo Ansola, que preside las entidades dependientes. Se trata del excandidato jeltzale de Markina en 2011 –cuando EH Bildu arrebató la Alcaldía al PNV– y accedió al cargo sin formación ni experiencia en el sector. Fue noticia recientemente porque acudió, en calidad de director del EVE, a dar el visto bueno a una propuesta del PNV de Zestoa, en la oposición.
Pero es entre las cinco personas de «reconocida competencia» donde emergen los nombres más polémicos, ya que entre ellos están Xabier Viteri Solaun, director de energías renovables de Iberdrola; Iván Martén Uliarte, consejero de Repsol; Tamara Yagüe Martínez, presidenta de la patronal del Metal; y Juan Ignacio López Gandásegui, presidente de Aernnova. Completa el listado Covadonga Coca Ramos, exdirectiva de CIV Aplicaciones y Tecnología.
Conflicto de intereses
No hay académicos ni expertos en crisis climática. La composición deja entrever una visión caduca, contraproducente y profundamente limitada de la energía como poco más que una mercancía más –unos la venden y otros la compran–.
El EVE participa en varios proyectos y empresas junto a Repsol e Iberdrola. Eólicas de Euskadi, por ejemplo, fue vendida a Iberdrola en 2007. Cabe preguntarse qué intereses defiende quien realmente trabaja para la empresa privada implicada.
Por no mencionar el conflicto de intereses que enfrentan estos consejeros cuando una decisión implica tanto al EVE como a las empresas para las que realmente trabajan, algo que no es inusual. Dos ejemplos: Repsol –a través de Petronor– está fuertemente implicada en los proyectos de hidrógeno impulsados también por el EVE, igual que ocurre con Iberdrola en Aixeindar, participada por el ente público y la multinacional.
Conviene no olvidar el precedente de Eólicas de Euskadi, la empresa creada por el EVE e Iberdrola para impulsar los primeros parques eólicos en la CAV. En 2007, el EVE vendió el 50% de esta empresa rentable a la empresa de Galán. ¿Qué habría votado un consejero de Iberdrola en tal caso?

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