El Ejército y la Policía Fronteriza israelíes han demolido en Jersulén Este la casa de un niño palestino de 13 años que el pasado febrero apuñaló a un guardia de la Policía Fronteriza israelí, informaron este miércoles medios locales.
El pasado febrero, Mohamed Z., del campo de refugiados de Shu’fat, el único ubicado en Jerusalén, apuñaló al agente Asil Suaad, momento en el que un guardia de seguridad que trabajaba con Suaad disparó su arma y alcanzó a ambos.
Mohamed fue acusado de asesinato bajo el agravante de «terrorismo», informa el diario ‘Haaretz’, que apunta que la demolición ha tenido lugar después de que un juez rechazara el pasado lunes una petición para mantenerla en pie.
El diario apunta que la familia del menor alegó, sin éxito, que no conocía la intención de Mohamed de perpetrar el ataque.
La Policía confirmó que fueron enviados cientos de agentes al campamento de refugiados, para la evacuación y demolición de la casa, y apuntó que no se produjeron disturbios, según el periódico ‘The Times of Israel’.
Según datos de la Oficina de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA), las autoridades israelíes han demolido 850 estructuras palestinas –término que incluye desde casas, hasta tiendas, talleres o cuadras, entre otros– en 2023 y 9.978 desde 2009.

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