
Al actualizarse la clasificación ATP este último lunes, ha ocurrido algo muy llamativo. El griego Stefanos Tsitsipas ha salido del top 10, bajando hasta la undécima posición del ranking.
¿Y qué?
Lo grave no es en sí que el rubio de Atenas haya perdido una posición, sino que era el único entre los diez mejores de la clasificación en utilizar el revés a una mano, algo que lo había convertido en una rara avis en el circuito, puesto que este gesto es cada vez menos utilizado.
Y es así como por primera vez desde que existe el ranking ATP –es decir, desde agosto de 1973– en el top 10 masculino solo hay tenistas con revés a dos manos.
Federer y su legado
Novak Djokovic, Carlos Alcaraz, Jannik Sinner, Daniil Medvedev, Andrey Rublev, Alexander Zverev, Holger Rune, Hubert Hurkacz, Alex de Minaur y Taylor Fritz: estos son los 10 mejores tenistas del mundo al día de hoy según el ranking.
Hasta Federer, que tuvo en ello un arma tremenda, ha admitido ahora que recomendaría el gesto a dos manos
Mucho tiempo ha pasado desde que no solamente en el top 10, sino al frente de esta clasificación individual, estuviese por ejemplo uno de los más grandes de todos los tiempos: un Roger Federer, que sin embargo, después de su retirada ha afirmado que «si tuviese que volver atrás en el tiempo o si tuviera que aconsejar a mis hijos, utilizaría el gesto con dos manos, porque el otro es mucho más difícil».
Lo ha señalado exactamente un tenista cuyo revés a una mano ha supuesto un arma tremenda para derrotar a sus rivales. Uno de los puntos más icónicos en la historia reciente de la raqueta, recordado siempre cuando se habla de ‘King Roger’, es el passing de revés que clavó el suizo contra Rafael Nadal en la final (luego perdida) de Wimbledon en 2009: un trallazo que sirvió para anular una bola de partido del manacorí.
Tanto Nadal como Djokovic e incluso Murray, los cuatro grandes intérpretes y dominadores del circuito en las últimas décadas, han utilizado el revés a dos manos.
«Gestos blancos»
Y como Federer, por supuesto, otros grandes del tenis han tenido el revés a una mano en la mochila en plan expediente ganador. Entre los más famosos, los que han llegado a ser número uno del mundo, figuran Pete Sampras, Gustavo ‘Guga’ Kuerten, Stefan Edberg y Boris Becker.
Fueron ellos, y muchos más, los que supieron mantener una tradición que se remonta a los primeros tiempos de este deporte de «gestos blancos», en alusión a limpieza y sutileza, como lo llamaba el escritor y periodista italiano Gianni Clerici.
Las Graff, Novotna o Henin han ido desapareciendo ahogadas por la «brutalidad» de las nuevas tecnologías o tenistas de otro planeta a nivel físico, como las Williams
En el tenis femenino también, y quizás de modo más marcado aún, las Martina Navratilova, Steffi Graf, Jana Novotna, incluso Justine Henin han ido desapareciendo, ahogadas por la «brutalidad» de las nuevas tecnologías, raquetas más poderosas, y tenistas realmente de otro planeta a nivel físico como las dos hermanas Williams.

Puede ser el cambio definitivo de era, en que ya los «bimanos» son inmensa mayoría. De hecho, es probable que haya en el circuito más zurdos y zurdas que «monomanos».
Medio siglo ha pasado, por ejemplo, desde que el sueco Bjorn Borg introdujo por primera vez el revés a dos manos, empezando a ganar sobre todo porque nadie sabía interpretar aquel gesto.
Mucho ha cambiado también el material: de las raquetas cada vez más sofisticadas hasta las superficies donde se juega, y en las que es recomendable dar más fuerza a los golpes, cosa que se puede hacer solamente dándole a la pelota con dos manos en el lado débil del cuerpo, es decir, el revés.
A la espera de que Tsitsipas u otro como él vuelva al top 10 del ranking, es inevitable una cierta nostalgia.


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