
El presidente chino, Xi Jinping, ha llegado este domingo a París para una visita de Estado que se va a prolongar hasta el martes y que se espera con un fuerte contenido político y económico, por las tensiones comerciales crecientes entre la Unión Europea y Pekín.
El presidente chino aterrizó en el aeropuerto de Orly, al sur de París, donde fue recibido al pie de la escalerilla del avión oficial por el primer ministro francés, Gabriel Attal, con el que intercambió algunas palabras.
La agenda oficial de la visita de Xi, en la práctica, comienza el lunes a media mañana, cuando será recibido en el Palacio del Elíseo por el presidente francés, Emmanuel Macron, que para la ocasión estará acompañado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
El propio Xi ha publicado un artículo en 'Le Figaro' en el que explica los objetivos principales de su visita a Francia: relaciones comerciales y diplomáticas y colaborar «con la comunidad internacional para resolver la guerra de Ucrania». Desde el Elíseo se informa además que la situación Oriente Próximo también adquirirán importancia durante las conversaciones.
La visita a Francia comienza después de que la ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock, criticara las prácticas chinas en materia de subvenciones estatales, y no descartara la adopción de medidas de respuesta. De hecho, la Comisión Europea está investigando si la venta de coches eléctricos chinos en Europa está siendo subvencionada indebidamente y si es necesario tomar contramedidas.
Serbia y Hungría, potenciales aliados
Tras su estancia el país galo, el presidente chino visitará Hungría para conversar con el primer ministro Viktor Orbán, jefe del Gobierno del único país de la Unión Europea que forma parte del gran proyecto internacional de infraestructuras chino conocido como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (o la Nueva Ruta de la Seda).
Hay que recordar que hace una década, Hungría y Serbia concluyeron un acuerdo con Pekín para modernizar el ferrocarril entre sus capitales, Budapest y Belgrado, parte de un plan de la Franja y la Ruta para conectar con el puerto del Pireo en Grecia, controlado por China, al sur, una entrada para los productos chinos hacia Europa Central y del Este. El proyecto, valorado en unos 2.000 millones de euros, espera entrar en funcionamiento en 2026, tras varios retrasos.
De hecho, en su gira europea también se reunirá con el presidente serbio, Aleksandar Vucic. La visita al país balcánico comprenderá un momento especialmente simbólico porque ocurrirá en torno al 25º aniversario del bombardeo estadounidense de la Embajada china en la capital serbia, Belgrado, durante el bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia, el 7 de mayo de 1999.

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