
Asier Martínez está de vuelta, aunque la mala suerte se ha cebado con él. Una salida nula en la final de los 110 metros vallas del Campeonato de Europa de Roma le ha supuesto una tarjeta amarilla que ha roto su concentración y le ha provocado una mala salida posterior. El de Zizur Nagusia, con todo, ha rozado la medalla de bonce, solo por detrás del italiano Lorenzo Simonelli y el valenciano Quique Llopis respectiva,ente. Sin embargo, un tropezón en la última valla le ha arrebatado la tercera plaza del cajón al atleta navarro, que ha perdido su cetro continental conquistado hace dos años.
Como una incógnita, Asier Martínez ha corrido en la primera serie de los 110 metros vallas, una prueba en la que directamente ha corrido en semifinales, partiendo por la calle seis. El de Zizur Nagusia ha partido como vigente campeón continental, y con acreditada fama de buen competidor. Pero una carrera siempre supone empezar de cero y el vallista navarro tampoco es que haya partido de la mejor calle. Y eso que, sin que haya salido especialmente lucido, se ha impuesto en su semifinal, igualando los 13,29 segundos que ya había acreditado esta campaña, solo dos centésimas por encima de la mínima exigida para los Juegos de París –aunque no es realista pensar que la Federación de Atletismo deje a un competidor tan talentoso en tierra–. Pero más allá de la marca, exceptuando el primer paso por valla, la sensación que Asier Martínez ha dejado es la de estar de regreso con todas las de la ley, tras los problemas físicos y de todo orden que tuvo que padecer el año pasado.
De hecho, solo el italiano Simonelli y el valenciano Quique Llopis han mejorado, en la última semifinal, el registro de Asier Martínez, quien ha podido vivir con mucha más calma la espera en los momentos previos a la final, toda vez que las dos últimas semifinales han tenido salidas nulas, aunque sin eliminaciones por ello –por ejemplo, el mencionado Llopis se ha ganado una tarjeta amarilla–. Unos problemas con el «chivato» de la salida nula ha obligado a repetirse la primera de las semifinales de los cien metros lisos masculinos, lo cual ha retrasado el horario de las carreras.
Por fin ha llegado la frontera de las 22.20 de la noche. A Asier Martínez le ha tocado correr por la calle cuatro, en el centro de los competidores, con Llopis y Simonelli como rivales a vigilar más de cerca. La salida, como no podía ser de otra forma, ha sido nula... nula del propio vallista de Zizur Nagusia, por tres milésimas de margen. El castigo, tras las deliberaciones, ha sido una tarjeta amarilla, que al menos ha evitado la descalificación.
Pero ese susto ha trastocado por completo su carrera, al punto de que su pelea ha sido por la medalla de bronce, una medalla que se le ha escapado al tropezarse en la última valla, por lo cual el suizo Jason Joseph se ha hecho con el bronce, con un registro de 13,43 segundos, dos centésimas más que el navarro, que ha empatado en la cuarta posición con el francés Raphael Mohamed.
En todo caso, y pese a la horrible suerte que lo ha acompañado en la finalísima, Asier Martínez ha demostrado que está en la pelea por meterse en los Juegos Olímpicos y pelear por todo.
Finales de gran nivel
Ha sido un sábado repleto de finales y con un gran nivel en pruebas como la longitiud masculina, el lanzamiento de peso masculino o los 100 metros vallas femeninos. La prueba reina, con todo, ha sido la final de los 100 metros masculinos, con el triunfo del oro olímpico, el italiano Marcell Jacobs, aunque haya llegado a meta con iuna lesión muscular. Lo han flanqueado en los puestos de honor el también italiano Chituru Ali, plata y el británico Romell Glave, con el bronce.
La jornada ha comenzado con la final masculina de los 20 kikómetros marcha, con el sueco Perseus Karlstrom remontando al español McGrath para hacerse con el primer oro del sábado, con el italiano Francesco Fortunado cerrando el podio.
Otra de las finales más espectaculares –y con un buen rollo entre los competidores realmente envidiable, al punto de que los rivales sobre el tartán se han ido animando mutuamente– ha sido la de salto de longitud, con el saltador heleno Mitiadis Tentoglou superando tres veces la mejor marca del año, hasta que ha pulverizado el récord de los campeonatos con un brinco –en realidad, dos– que se ha ido hasta los 8,65 metros, seguido por el italiano Mattia Furlani, que con sus 8,38 metros ha batido el mejor registro mundial sub 20, cerrando el podio Simon Ehammer, con 8,31 metros.
Mientras, la belga Nafissatou Thiam ha enlazado su tercer oro continental en el héptatlon, a pesar de que la francesa Auriana Lazraq-Khlass ha sido la gran protagonista de la combinada femenina, al conseguir rebajar su mejor registro en seis de las siete pruebas. La belga Noor Vidts ha cerrado el podio con el bronce, pese a que en la prueba de los 800 metros por poco acaba rascando la plata.
La francesa Cyréna Samba-Mayela también ha roto el récord de los Cameponatos de los 100 metros vallas femeninos, superando claramente a la suiza Ditaji Kambundji y la polaca Pia Skrzyszowska, plata y bronce respectivamente. Mientras, el noeruego Jakob Ingebrigtsen ha mostrado su superioridad en la final masculina de los 5.000 metros, siendo muy superior en la recta final a sus acompañantes en el podio: el británico george Mills y el suizo.
Por último, en las pruebas de lanzamientos, por un lado el italiano Leonardo Fabbri ha vuelto loco al público romano al ganar el oro y batir el récord de los campeonatos con un lanzamiento de 22,45 metros, más de uyn metro por encima del croata Filip Mihaljević, su más inmediato perseguidor, mientras que la lanzadora de disco croata Sandra Elkasevic ha encadenado su sèptima medalla de oro en los campeonatos de Europa, superando en un reñido final a la neerlandesa Jorinde van Klinken.
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