
Transcurrido un mes desde que fuera vista por última vez, la Policía gala sigue sin poder dar con la pista de la vecina de Urruña Laure Zacchello. Antigua enfermera militar, madre de tres hijos de corta edad, fue vista por última vez el pasado 21 de junio. Su marido, un exgendarme, sigue en prisión provisional, imputado por «homicidio voluntario».
La Justicia rechazó la primera demanda de puesta en libertad, presentada por la defensa del marido de Laure Zacchello, transcurridos 15 días de la desaparición de la mujer, de 43 años de edad.
Quince días más han pasado desde entonces y las operaciones de búsqueda desplegadas por Gendarmería y Policía no han arrojado mayores frutos.
La exenfermera, reconvertida como terapeuta, confió sus tres hijos, de 5, 7 y 9 años de edad, a los abuelos paternos. Ese 21 de junio, cuando su cuñada acudió a la casa a buscar ropa para los menores, se encontró al marido tendido y herido en la cabeza en la entrada.
La Policía sospechó de que esa era una escena preparada para hacer creer que se había producido un delito, previsiblemente un robo con violencia, que explicara la ausencia de Laure Zacchello.
Las declaraciones del marido llevaron a la Policía a priorizar la tesis de un «homicidio voluntario», y al fiscal de Baiona, Jerôme Bourrier, a evocar la «casi segura muerte» de la mujer, aunque en su conferencia de prensa, el 27 de junio, dejara una puerta abierta a la esperanza, entre apelaciones a «localizar lo antes posible» a la desaparecida. Los avisos dirigidos a posibles testigos siguen activos.

Seguidor de tesis de supervivencia, el marido, que fue gendarme y ahora ejercía como profesor, disponía de varias armas, que desaparecieron de la pequeña armería doméstica. Durante el periodo de detención dio cuenta a los agentes de la construcción de uno o varios refugios en los que sobrevivir a una catástrofe.
Las labores de peinado en el terreno adyacente a la vivienda en que vivía la pareja, divorciada desde principios de año, y sus tres hijos, no dieron resultados.
Las semanas se han sucedido desde entonces y la familia ha acudido, por primera vez, a los medios de comunicación, para solicitar, por los micrófonos de France Bleu, que «quien haya visto o sepa algo, por humanidad, lo diga, para que podamos avanzar en una situación que es muy dura, y para que podamos hacer nuestro duelo».
La preocupación de la familia se centra en la situación de los tres menores cuyo cuidado se reparten, de momento, los abuelos de ambos miembros de la pareja.
De acuerdo a la misma emisora, este próximo jueves tendrá lugar una audiencia judicial en Baiona en la que se tratará sobre su futuro. Los padres de la desaparecida demandarán la custodia exclusiva de los menores.

Ernairen mezua Abadiñotik: «Euskal Herrian irabazteko benetako aukerak ditugu»

Gazte bazkari jendetsu batekin, indar betean jarraitzen du Topaguneak Abadiñon

«Si hay un acuerdo con el estatus, será porque supone un salto»

Asuntos Internos investiga si la Ertzaintza pudo evitar el ahogamiento en la operación de Irun
