
El Ayuntamiento de Gasteiz ha entregado este lunes la Medalla de Oro de la ciudad al Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, ubicado en la capital alavesa, cuyo director, Florencio Domínguez, ha alertado contra «la visión romántica e idealizada» de ETA. Esta concesión fue denunciada con una concentración el viernes, por parte de colectivos que hacen hincapié en la desmemoria del Centro respecto a la violencia estatal.
La alcaldesa de Gasteiz, Maider Etxebarria, ha entregado a Domínguez la medalla este lunes, cuando se celebra el día grande de las fiestas de Gasteiz, en un acto en el palacio de Villasuso.
El director del Memorial ha recordado a las 28 víctimas mortales de ETA en la capital alavesa, desde las primeras, tres policías españoles ametrallados en 1978, hasta la última, el funcionario de prisiones Máximo Casado, que perdió la vida en 2000.
Tras agradecer la acogida de Gasteiz al centro, abierto en el 2021, Domínguez ha utilizado una frase del exrector de la UPV/EHU Manu Montero: «Una democracia no se puede construir sobre el olvido o una especie de neutralidad».
Por ello, ha instado a trabajar para que las nuevas generaciones conozcan lo que las víctimas sufrieron por el «terrorismo», referido siempre a ETA: «Debemos conseguir una conciencia generalizada de rechazo a la violencia», ha pedido.
Porque ha alertado de dos riesgos: el primero, «una visión romántica e idealizada del terrorismo», y el segundo, «pensar que la violencia sirve para conseguir objetivos políticos. Las encuestas dicen que todavía hay jóvenes que justifican o disculpan el ejercicio del terror con fines políticos».
El paraguas de Celedón y el de López de Lacalle
Por su parte, la regidora municipal ha utilizado un paraguas como metáfora del Memorial, un objeto que para ella tiene un significado muy especial.
Un paraguas, ha recordado la alcaldesa, es el símbolo festivo de Gasteiz, porque es el que porta Celedón y, cuando lo abre, empiezan los festejos, pero un paraguas rojo, abierto, estaba también en una fotografía muy simbólica, al lado del cadáver de José Luis López de Lacalle, al que ETA mató en el año 2000.
Se trata de una fotografía en la que se basó el artista Agustín Ibarrola para crear un mural expuesto a la entrada del Memorial de Gasteiz.
Un centro, ha concluido la alcaldesa, que es «nuestro paraguas frente al chaparrón del olvido».

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