Té, pasteles y muertes a cholón
QUAND VIENT L'AUTOMNE (CUANDO CAE EL OTOÑO)
Estado Francés, 2024. 102 minutos. Dirección: François Ozon. Guion: François Ozon, Philippe Piazzo. Intérpretes: Hélène Vincent, Josiane Balasko, Ludivine Sagnier, Sophie Guillemin.

‘Cuando cae el otoño’ existe sobre un equinoccio raro. Este cuento sobre una abuelita de pasado oscuro que envenena a la víbora manipuladora de su hija con setas (así arranca, y queda un buen trecho de giros por delante) se escribe como una novela pulp, desvergonzadamente inverosímil y cercana a los atrevimientos erótico-festivos que François Ozon esgrimió en ‘El amante doble’ o ‘La piscina’.
No obstante, el cineasta francés se escuda tras una simpatía algo distante, casi risueña por su propio exceso dramático, un retrato del abandono y la locura como el de Charlotte Rampling en ‘Bajo la arena’. Michelle (Hélène Vincent), la abuelita, se desvive, se fustiga y se tambalea de disgusto en disgusto, tiene apariciones fantasmales. Por debajo, el guion de Philippe Piazzo (‘Franz’) irá cocinando un epílogo mucho más grave sobre el origen del trauma y las taras de la paternidad, biológica y adoptiva; un último as en la manga para este divertimento que durante largo rato no ha sido más que eso.
Sobre esta colcha desconcertante, un poti-poti frankensteiniano que pide un poco de complicidad, queda plantearse por qué Ozon se empecinará en continuar la línea colorida e idealista propia de todas sus comedias ‘femeninas’, desde ‘8 mujeres’ y pasando por ‘Potiche: Mujeres al poder’, hasta la reciente ‘Mi crimen’ (incluso ‘Verano del 85’, thriller marica, bebía de una estética de crochet y campiña digna de Jessica Fletcher). ¿Puede la bonitez ser transgresora, cuando sOlo las atañe a ‘ellas’?
Localizada la joven de 23 años desaparecida desde el día 25 en Donostia

La Ertzaintza deja impune la desaparición del test de drogas del hijo de un jefe policial

Mueren tres esquiadores, uno vasco, por un alud junto a los ibones de Brazato (Panticosa)

El actor Sambou Diaby, expulsado de un bar de Bilbo acusado de mantero: «Aquí no puedes vender»


