
Los ciudadanos vascos y toda la Unión Europea deberán retrasar sus relojes una hora durante la madrugada del sábado 26 al domingo 27 de octubre por la entrada en vigor del horario de invierno, un cambio regulado en la legislación comunitaria cuya supresión siempre despierta polémica desde hace unos años.
Así, la noche del sábado al domingo los europeos dormirán una hora más, ya que los relojes se retrasarán una hora, de modo que, en el caso de Euskal herria, a las 3.00 serán las 2.00 y se entrará así en el horario de invierno.
El cambio horario en Europa se produce dos veces al año, habitualmente el último domingo de marzo y el último de octubre, y se empezó a generalizar a partir de 1974, cuando se produjo la primera crisis del petróleo y algunos países decidieron adelantar sus relojes para aprovechar mejor la luz del sol y ahorrar así electricidad.
Este fin de semana, dos Estados miembros (Irlanda y Portugal) se adecuarán al horario GMT.
En los casos de los estados español y francés, Austria, Bélgica, la República Checa, Dinamarca, Alemania, Hungría, Italia, Luxemburgo, Malta, Polonia, Eslovaquia, Eslovenia, Suecia, Croacia y Países Bajos situarán sus relojes a GMT+1.
Por su parte, Bulgaria, Chipre, Estonia, Finlandia, Grecia, Letonia, Lituania y Rumanía retrasarán la hora a GMT+2.
Clarificadora encuesta en 2018
En septiembre de 2018, la Comisión Europea propuso acabar con el cambio de hora tras una encuesta pública que recabó un número récord de respuestas (4,6 millones) y que reveló que mayoritariamente (un 84 %) los ciudadanos europeos querían terminar con esa práctica.
En marzo de 2019, el Parlamento Europeo respaldó la propuesta del Ejecutivo comunitario.
La última vez que se debatió esa propuesta a nivel de ministros de Transporte de la UE fue en 2019.
Aun así, la abolición del cambio de hora debe ser debatida y pactada por los dos colegisladores de la UE, la Eurocámara y el Consejo (los Estados miembros), para que pueda entrar en vigor.
El cambio de horario despierta disparidad de opiniones en la sociedad entre quienes defienden sus beneficios para aprovechar las horas de luz y lo que ponen en duda su utilidad y alertan de los perjuicios para la salud.
Hace unos días más de 200 organizaciones firmaron la Declaración de Barcelona sobre Políticas del Tiempo para abolirlo definitivamente.
Detractores
La codirectora de Time-Use Initiative, Ariadna Güell, asegura a EFE que esta «práctica desfasada sigue viva gracias al mito del ahorro energético, cuando los estudios más recientes nos dicen que ese ahorro no es tal, que no hay diferencia, apenas un poco de consumo adicional al cambiar la hora».
Sin embargo, dijo que la medida trae «efectos negativos para la salud y la economía», tanto a corto como a largo plazo. Entre los primeros, subraya que «acabamos desincronizados entre nuestra hora del reloj y la hora del sol» y eso, asegura, incrementa la posibilidad de padecer trastornos del sueño, un factor de riesgo para enfermedades graves como diabetes, dolencias cardíacas e incluso algunos tipos de cáncer.
«Ahora mismo el 60 % de los países del mundo no tienen cambio de hora», indica, una cuestión que refuerza la reivindicación, ante las autoridades de la UE, para que finalice también esta costumbre en los países europeos.
«Ahora el nuevo Parlamento Europeo que ha salido de las elecciones tendrá que reiniciar este proceso» afirma Güell, que ve «factible» una abolición del cambio de hora para 2026, «en caso de que la Unión Europea dé luz verde».
Llegado el caso, en el caso de los herrialdes vascos del sur el Gobierno español deberá plantear qué horario determinar como fijo, el de verano o el de invierno, si bien según el barómetro publicado por el CIS en noviembre de 2023 el 66 % de los españoles preferiría mantener el horario de verano.

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