El «kilo presupuestario» mide más al gobierno que a cualquier posible aliado
Con distintos liderazgos y correlación de fuerzas el PNV y PSE/PSN gobiernan en Nafarroa, Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, y por ello llama la atención la distinta forma de acometer las negociaciones presupuestarias. Y la diferencia no está en si se dispone o no de mayoría absoluta, sino en el talante.

La semana que se cierra hoy ha estado protagonizada en Nafarroa por el Debate sobre el Estado de la Comunidad y en la CAV por la negociación presupuestaria y la presentación de los primeros datos de la «revisión fiscal» –la denominación ya es significativa– pactada por PNV y PSE. Son dos formas de gobernanza distintas, a pesar de que María Chivite y Eneko Andueza son del mismo partido, y de que la formación de Imanol Pradales también está representada en el Gobierno foral. Y la diferencia no está, como se ha pretendido explicar, en que unos cuentan con mayoría absoluta y otros no.
La lehendakari María Chivite reivindicó en su discurso el diálogo como eje principal de un Ejecutivo que «funciona y avanza» en una Nafarroa que es «dueña de su futuro». «Gobernu egonkorra gara, funtzionatzen duena, aurrera egin eta konfiantza ematen duena», afirmó desde el atril en euskara, lengua que utilizó en varias ocasiones a lo largo de su intervención, como recogió Ibai Azparren.
Chivite destacó que «somos un Gobierno en minoría que hace políticas públicas de mayoría social y eso es porque siempre hemos entendido que el diálogo es un valor fundamental para la construcción colectiva, porque tenemos la convicción de que solo con la sociedad podemos hacer mejor Navarra».
Como cimientos de su solidez, el Gobierno navarro ha aprendido, por ejemplo, a negociar sus presupuestos con EH Bildu antes de cerrarlos y mandarlos al Parlamento foral. Un sistema de diálogo previo que también se da en el Ayuntamiento de Iruñea con la alcaldía de Joseba Asiron.
Eso no ocurre en la CAV. El portavoz del PNV en el Parlamento de Gasteiz, Joseba Díez Antxustegi, ofreció en Radio Euskadi la justificación de que «hay una diferencia sustancial también porque en Nafarroa el Gobierno necesita los votos de EH Bildu y en Euskadi el Gobierno cuenta con mayoría absoluta».
Sin embargo este no puede ser el único motivo, puesto que PNV y PSE no tienen mayoría ni en las Juntas Generales de Araba ni en las de Gipuzkoa para aprobar los respectivos presupuestos forales ni tampoco la denominada «revisión fiscal». Y, pese a ello, ni en Araba ni en Gipuzkoa los partidos de gobierno han actuado como lo hacen en Nafarroa. Han mantenido la forma de actuar que tienen en Lakua y en Bizkaia, donde hacen constante ostentación de sus mayorías absolutas.
Tanto en Araba como en Gipuzkoa, como en el Parlamento autonómico, se presentan ya unos presupuestos cerrados, donde hay una pequeña parte del mismo que se reserva para posibles acuerdos con los otros grupos.
Los mismos partidos que gobernando en Nafarroa buscan el acuerdo, en la CAV presentan la negociación presupuestaria como un examen a la oposición
Pero el esquema de esa negociación es presentarlo como un examen a los grupos de la oposición. Se viene a decir que el proyecto presupuestario o de «revisión fiscal» es prácticamente inmejorable y el único posible, y que corresponde a los demás garantizar su aprobación, olvidando que quien debe estar obligado a sacar adelante sus cuentas son los respectivos gobiernos.
El portavoz del PNV en el Parlamento de Gasteiz, Joseba Díez Antxustegi, en la ya citada entrevista, decía sobre esa necesidad de apoyos que «la tenemos ahora y la tuvimos el año pasado. Tanto en las Juntas Generales de Gipuzkoa como en las de Araba, los gobiernos de Eider Mendoza y de Ramiro González tuvieron la necesidad de otros grupos que ahora hablan de dar estabilidad, de aportar y de buscar los acuerdos y que no hicieron ni el más mínimo intento ni el más mínimo ademán de trabajar para un acuerdo que diera estabilidad».
Y, un tanto condescendiente, añadió que «se puede mirar no desde la perspectiva de dar estabilidad a los gobiernos sino de influir. EH Bildu tuvo la posibilidad de influir, como el PP o Elkarrekin Podemos, de plasmar su programa electoral, y renunciaron a plasmar las políticas en las que sus votantes confiaron. Ahora hablan de dar estabilidad pero en el presupuesto pasado no lo hicieron, por lo tanto… bueno...».
Esta estrategia tradicional de PNV y PSE de poner el balón en el tejado de la oposición la ha asumido también el lehendakari, Imanol Pradales. El pasado 25 de octubre, en un pleno de control, el líder parlamentario de EH Bildu, Pello Otxandiano, le invitó a elegir entre el modelo fiscal de Madrid, para lo que debería pactar con el PP, o el de los estados más sociales de Europa, para lo que tendría que hablar con EH Bildu.
El lehendakari le respondió que «ustedes no son la quinta esencia de la democracia más avanzada de Europa y el modelo más avanzado de Europa en el ámbito socioeconómico».
Como ejemplo, Imanol Pradales dijo: «siempre me acuerdo de uno de los baserritarras y de sus vacas, y su obsesión por vender más y más leche le llevó a ordeñar sus vacas hasta la extenuación. Las mismas vacas ordeñadas una y otra vez hasta quedar famélicas. Las vacas se quedaron sin leche y el baserritarra sin sustento. Su modelo socioeconómico, señor Otxandiano, me recuerda a aquella imagen. Exprimir hasta agotar. Dice hoy aquí una cosa, pero firma con el Partido Comunista en Cuba. Yo soy partidario de cuidar las vacas, de alimentarlas bien, de dejar que se reproduzcan, de que crezca el rebaño para poder aumentar así la cantidad de leche y producir para repartir».

Tras decir que había visto algún cambio en EH Bildu y que quería mantener su optimismo, el lehendakari cerró su intervención afirmando: «vais a tener la oportunidad de demostrar si EH Bildu tiene la misma vara de medir a los dos lados de la Sierras de Aralar y de Urbasa. No sé a cuánto estará su kilo presupuestario en la azoka de Iruñea y la azoka de Gasteiz. Tendremos tiempo de comprobarlo».
El consejero Noël d’Anjou habla de que buscan acuerdos en serio pero recordando siempre que disponen de mayoría absoluta
Una vez más, se presenta la negociación presupuestaria como un examen en este caso al principal partido de la oposición, que además tiene el mismo número de escaños que el partido de Pradales. El lehendakari repitió la idea del «kilo presupuestario» el martes en una entrevista en Euskadi Irratia y añadió que si EH Bildu actuara en Euskadi como lo hace en Navarra,«habría posibilidades» para lograr un pacto presupuestario.
También Joseba Diez Antxustegi hizo comparaciones con Nafarroa, diciendo que los 350 millones que plantea EH Bildu «parecen mucho si tenemos en cuenta las propuestas que hacen en otros lugares. Si cuantificamos las propuestas que algunos grupos han hecho, por ejemplo, en Nafarroa, lo que se puede pedir en Euskadi parece mucho, sí».
El proyecto de presupuesto presentado por el Gobierno de Lakua asciende a 15.728 millones de euros. EH Bildu ha aclarado que sabiendo que el Ejecutivo tiene mayoría absoluta, no busca negociar tanto las cifras como cerrar avances políticos. Pese a todo, 350 millones son apenas el 2,2% de las cuentas. En otras ocasiones, este tipo de cifras han sido descalificadas por los gobernantes aduciendo que, si tantos cambios se quieren hacer, con tan poco no llega. Además, es una cifra meramente estimativa porque dependería de las viviendas de VPO que pasaran a ser libres en 2025 y que sus propietarios quisieran vender.
Con la experiencia consolidada en negociaciones presupuestarias en Lakua se deben fijar algunas cuestiones clave: que corresponde al Gobierno aprobar sus presupuestos. Que el realismo que se pide a las ideas de la oposición es relativo, puesto que varias propuestas realizadas por EH Bildu fueron en su momento rechazadas por irreales y luego las ha presentado el propio Gobierno. Todo ello se resume en que el precio del «kilo presupuestario» mide más al gobierno que a cualquiera de sus posibles aliados. Y el consejero Noël d’Anjou ya volvió a recordar el viernes que disponen de mayoría absoluta.
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