
El liberal belga Charles Michel ha oficiado este viernes el traspaso de su cargo como presidente del Consejo Europeo al ex primer ministro portugués António Costa, socialdemócrata que a partir del 1 de diciembre estará oficialmente a cargo de convocar y arbitrar las cumbres de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea.
«Lisboa es mi ciudad, Portugal es mi país y Europa nuestro hogar común. No hay contradicción entre estos tres niveles. En este mundo globalizado, la única forma de ser realmente patriota, de tener soberanía, es construir una Europa común», ha dicho Costa en la ceremonia de traspaso en la sede del Consejo de la UE.
El luso, que ha subrayado la importancia de defender los valores europeos compartidos como la democracia, los derechos humanos o la protección de las minorías, se ha referido también a la necesidad de alcanzar una paz en Ucrania «que no recompense al agresor».
«Debemos escribir un nuevo capítulo de la UE como proyecto de paz: más fuerte, más eficiente, más resiliente y más autónoma en seguridad y defensa», ha resumidio
El nombramiento del portugués que dirigió un Gobierno de izquierdas en su país fue acordado por los Veintisiete el pasado junio, junto con la designación de Ursula von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea y de Kaja Kallas como alta representante para la Política Exterior de la UE.
Descabalgado por corrupción entre dudas
Hijo de una periodista feminista y de un escritor comunista originario de la excolonia lusa de Goa (India), Costa (Lisboa, 1961) se formó como abogado y comenzó una larga carrera política -apadrinado por António Guterres, actual secretario general de Naciones Unidas- donde ha cosechado fama de hábil negociador.
Entre otros cargos, se ha desempeñado como alcalde de Lisboa (2007-2015), eurodiputado (2004-2005) y ministro de las carteras de Asuntos Parlamentarios, de Justicia y de la Administración en distintos períodos entre 1997 y 2007.
António Costa presentó su dimisión como primer ministro portugués tras conocerse que la Fiscalía lo investigaba por corrupción, en noviembre de 2023. Luego se supo que la Fiscalía había difundido un nombre erróneo, puesto que el realmente investigado era otra persona con el mismo apellido, muy común en Portugal. Todo apunta a que Costa decidió dejar de pelear en un contexto de acoso de la derecha y optó por saltar a la política europea, como siempre había deseado.
El nuevo representante de los Veintisiete toma el relevo de Charles Michel (Namur, 1975), ex primer ministro de Bélgica (2014-2019) cuyos cinco años en el cargo han estado marcados por la necesidad de mantener la unidad de los Veintisiete respecto a Rusia y serán recordados por varios deslices y una difícil relación con Von der Leyen.
La falta de química entre los dos mayores altos cargos de la UE cristalizó en 2021 con el incidente diplomático del «sofagate», cuando en un encuentro en Turquía con el presidente Recep Tayyip Erdogan en el que sólo había dos sillas principales, Von der Leyen, única mujer en la sala y visiblemente incómoda, quedó relegada a un sofá lateral mientras que Michel ocupó la silla preferencial.
Método Costa
El nuevo presidente del Consejo Europeo, el cuarto tras Herman Von Rompuy (2009-2014), Donald Tusk (2014-2019) y Michel (2019-2024), ha reclutado como jefe de gabinete al hasta ahora embajador de Portugal ante la UE, Pedro Lourtie.
Desde su designación, el político luso ha viajado a veinticinco de las veintisiete capitales de la UE -todas menos Sofía y Bucarest- para conocer de primera mano las inquietudes y puntos de vista de sus gobernantes.
En esos encuentros, ha recabado la impresión de que los Estados miembros quieren centrarse en este nuevo ciclo político en Ucrania, la defensa, la migración, la competitividad, la financiación, la ampliación de la UE y el papel del club comunitario en la escena global y ha comprobado que existe un «sentido de urgencia», ha dicho Costa.
Con mandato para dos años y medio renovable, el luso tendrá que calibrar cómo relacionarse con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, sentar las bases de la nueva relación con el Reino Unido y tendrá también un ojo puesto en las relaciones entre Rusia y China.
En cuanto a su método de trabajo, intentará otorgar más protagonismo a los embajadores de los Estados miembros ante la UE, que negocian las decisiones legislativas en nombre de las capitales antes de pasar el testigo a los ministros o jefes de Estado y de Gobierno para las discusiones más políticas.

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