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Condenados a una multa los ocho activistas de Greenpeace de la protesta en Caparroso

El Juzgado de lo Penal número 1 de Iruñea ha absuelto del delito de allanamiento a los ocho activistas de Greenpeace que realizaron una protesta en la marcogranja de Caparroso en 2021, aunque les condena a una multa por delito de daños que asciende en total a 28.880 euros.

Imagen de la protesta de Greenpeace contra la contaminación en la macrogranja de Caparroso.
Imagen de la protesta de Greenpeace contra la contaminación en la macrogranja de Caparroso. (GREENPEACE)

A una multa han sido condenados los ocho activistas de Greenpeace que protagonizaron una protesta en la macrogranja de Caparroso en 2021 y que han sido absueltos de la pena de prisión de nueve meses que se solicitaba contra ellos.

Según ha informado Greenpeace a través de una nota, en concreto, a cada uno de los activistas se les ha impuesto una pena de 14 meses de multa con una cuota diaria de 8 euros (3.360 euros). Al respecto, ha recordado que la acusación del Ministerio Fiscal solicitaba que la pena fuera de 10 euros/día, y la acusación de la empresa que la pena fuera de 15 euros/día.

A esto se suma la condena por los gastos de reparación de la valla, que asciende a 1.208,75 euros. En conjunto, tendrán que pagar una multa de 28.880,75 euros.

Sin embargo, el juzgado ha desestimado la pretensión de la empresa Valle de Odieta SCL de imputarles los gastos de veterinario (1.306,98 euros) por su presunta responsabilidad en que «79 terneros hayan tenido diarreas y deshidratación, muy probablemente más bien debido al estrés de malvivir en una macrogranja, en los días subsecuentes a la protesta», señala Greenpeace.

«No nos van a callar»

«Una vez más, la Justicia nos da la razón a las personas que defendemos el medioambiente: no condena a las y los activistas a prisión por manifestarse en contra de la macrogranja que Valle de Odieta tiene en Caparroso, aunque les condena a una elevada multa por los supuestos desperfectos que hayan podido ocasionar en las instalaciones», ha afirmado Lorea Flores, portavoz de Greenpeace y una de las activistas juzgadas.

Flores ha añadido que «consideramos que esta denuncia y posterior juicio iniciado por Valle de Odieta es un nuevo intento de amedrentarnos y acallar nuestra protesta. Lamentablemente, hoy en día manifestarse en contra del destructivo modelo de ganadería industrial sale caro, pero en 40 años de vida de Greenpeace en España no nos han callado, y no nos van a callar».

Ha recordado que esta acción de protesta surgió después de que «Greenpeace fuera testigo, en febrero de 2021, del impacto ambiental provocado por reiterados vertidos masivos ilegales de purines de la macrogranja de Caparroso. Vertidos que llegaron a acuíferos y ríos y afectaron la Zona Especial de Conservación de los Tramos Bajos del río Aragón, uno de los espacios protegidos bajo la Red Natura 2000, que recoge los espacios ambientales más importantes de Europa».

La doble velocidad de la Justicia

Precisamente, por ese episodio de contaminación, tras las investigaciones pertinentes, el Juzgado de Tafalla «detectó indicios de delito ambiental en la actividad de la macrogranja, aunque aún no hay fecha para la celebración del juicio».

«La Justicia ha juzgado más rápido a las personas que defendemos la naturaleza y el medioambiente que a aquellos que lo destruyen. Valle de Odieta sigue sin ser juzgada por el presunto delito medioambiental que precisamente ha llevado a los activistas de Greenpeace a manifestarse», ha afirmado Luís Ferreirim, responsable de la campaña de ganadería de Greenpeace y otro de los activistas juzgados.

«El Gobierno de Navarra no debe permitir que una empresa con la trayectoria de Valle de Odieta siga ampliando su actividad, tal como pretende, y mucho menos antes de que se conozca la sentencia sobre el presunto delito medioambiental por la que se le juzga», ha concluido Ferreirim.