
Bajo la denominación de ‘Manifiesto por la cultura de grada y los derechos de la afición’, decenas de peñas futbolísticas, entre ellas también varias del Athletic, Real, Osasuna, Alavés y Eibar, han elaborado un documento en el que reclaman diversos cambios en materias relacionadas con los horarios de los partidos, fomento de los desplazamientos, potenciar la realización de mosaicos y tifos, instalación de gradas de pie, respeto al derecho a la libertad de expresión y la creación de una figura que represente a las aficiones.
Estos colectivos defienden la necesidad de «revertir el escenario» y no solo quedarse «en la simple queja o denuncia», por lo que han elaborado dicho manifiesto para que todas las aficiones «puedan apoyar y defender sus colores con total dignidad y respeto, sin que el mero hecho de seguir a su equipo sea razón para ser tratadas de forma diferente o discriminatoria, inclusive con criminalización preventiva». Denuncian una situación que, temporada tras temporada, «ha ido minando nuestra capacidad y, en no pocos casos, la voluntad de acompañar y animar a nuestros clubes».
Para empezar, exigen «la total eliminación de los partidos que no sean en sábado o domingo y programar los encuentros en franjas horarias que no dificulten la asistencia de las aficiones». En este sentido, censuran que «llevamos años sufriendo horarios intempestivos y contrarios a cualquier conciliación con nuestras familias y amistades». Los firmantes defienden que «somos las aficiones de base el único y verdadero pilar del deporte, también desde el punto de vista financiero y, por ello, entendemos que la programación de las competiciones debe ligarse indudablemente a la realidad social de nuestras ciudades y comunidades».

Por otra parte, reivindican que el calendario de partidos sea conocido «con un mínimo de tres meses de antelación» para que las hinchadas puedan organizar sus desplazamientos con tiempo suficiente, así como destinar «hasta un 10% de la capacidad» de los estadios a acoger a estas aficiones visitantes. Se solicita que en dichos espacios se eliminen «todo tipo de obstáculos visuales» y que estén habilitados con los mismos servicios que aquellos que albergan a los seguidores locales, además de que se fijen unos precios máximos de carácter popular para estos visitantes que sean de «20 euros en Primera y 10 en Segunda».
Además, critican las «numerosas e ilógicas» restricciones que sufren «para dar ambiente y colorido a nuestros estadios», especialmente en lo que se refiere a mosaicos y tifos, bombos, megáfonos, banderas y pancartas. Es por ello que proponen que se «adecúe la publicidad estática» para que no ocupe el cien por cien del vallado y así pueda exhibirse material de animación. «Compatibilizar ingresos y cultura de grada es posible y hay espacio para ambas cuestiones», argumentan.
Vulneración de derechos fundamentales
Al hilo de ello, los colectivos que suscriben el manifiesto reclaman que se fomente la instalación de gradas de pie, en concreto las conocidas como “Safe Standing”, ya que la animación de pie en zonas con asientos suelen provocar, además de molestias, «frecuentes fracturas y otro tipo de lesiones». Recuerdan que ya hay «exitosos ejemplos» de este tipo de graderíos, que «potencian y mejoran los ambientes de los estadios, redundando en un beneficio colectivo que notarán primeramente los jugadores y que también mejorará la imagen del club ante terceros».
Asimismo, defienden que es obligatorio establecer «unos criterios fijos y públicos para todas las aficiones», en lo concerniente a las muestras de apoyo a nuestros equipos, «que sean previamente debatidos entre los representantes de la afición, seguridad, clubes y estamentos deportivos». «Lo que está prohibido en un estadio no puede estar permitido en otro y viceversa. La unificación de criterios facilitará la labor de policía y seguridad de los clubes a la hora de determinar si una propuesta de tifo es viable o no», esgrimen.
También denuncian que es una constante la vulneración «flagrante» de los derechos fundamentales de los aficionados, «especialmente en lo que se refiere a la libertad de expresión». «Numerosas aficiones de todas partes del país han visto cómo se les ha obligado a retirar mensajes críticos contra la gestión de los clubes, los horarios, el fútbol moderno y otros totalmente legítimos que no vulneran en caso alguno la legislación vigente contra la violencia, el racismo, el odio o la xenofobia en el deporte». Recuerdan que son frecuentes las propuestas de sanción de la Comisión Estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte que acaban en los tribunales, donde «muchos jueces nos acaban dando la razón con sentencias que manifiestan el atropello constante al que nos vemos sometidos».
Por último, reclaman la creación de la «figura de una representante de la afición», la cual tendría como funciones principales «velar por los derechos de la misma y servir de enlace comunicativo con los estamentos anteriormente mencionados». Una figura obligatoria para aquellos equipos que disputan competiciones continentales y que puede ser «de gran ayuda para los clubes, aportando conocimientos a través de su experiencia como hinchas a lo largo de los años» y también para «redundar en una mayor eficacia y desarrollo de los dispositivos de seguridad».

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