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GAZA-BEIRUT

Alegría y amargura en el regreso masivo al destruido norte de Gaza

Cientos de miles de palestinos comenzaron a regresar a las montañas de escombros que una vez fueron sus hogares en el norte de Gaza, con la alegría del regreso y la amargura de la pérdida de hogares y familiares. Israel desbloqueó el paso tras varios compromisos de la resistencia palestina.

La carretera Rashid, abarrotada de desplazados de regreso al norte de Gaza.
La carretera Rashid, abarrotada de desplazados de regreso al norte de Gaza. (Abed Rahim JATIB | DPA-EUROPA)

 Decenas de miles de palestinos comenzaron ayer a volver al norte de la Franja de Gaza, después de un compromiso de última hora entre Israel y Hamas para la liberación de seis prisioneros israelíes más.

El avance de la apertura del paso al norte mantiene por ahora en vigor el frágil alto el fuego que puede romperse en cualquier momento.

Los gazatíes divulgaron vídeos del flujo constante de personas caminando, cargando con sus enseres o empujando carros, por la arteria costera de la carretera Rashid, convertida en un camino de barro, hacia el norte del territorio palestino. Intentan reunirse con sus familias dispersas, buscar a sus desaparecidos o encontrar los restos de sus casas en calles arrasadas e irreconocibles. A su izquierda, el mar Mediterráneo y a su derecha, un paisaje de montañas de escombros donde antes había calles y edificios.

También se formaron largas colas de vehículos en Nuseirat, en la carretera Salah al-Din, que atraviesa el territorio de norte a sur, esperando que se abra el paso a los coches, lo que acelerará aún más este gran movimiento de retorno.

El Gobierno gazatí calculó que más de 300.000 personas habían pasado al norte en las primeras horas.

En Nuseirat, los vehículos se ven obligados a pasar una inspección a cargo de una empresa de mercenarios estadounidense, UG Solutions, contratistas del Pentágono.

Israel había incumplido el protocolo para el regreso de los desplazados, que debía haber puesto en marcha el pasado sábado. Exigía antes la liberación de una de las cautivas, Arbel Yehud, y una lista de muertos o vivos entre los que aún se encontraban en Gaza.

El fin de semana, decenas de miles de personas se vieron bloqueadas ante la negativa israelí de dejarlos pasar por el corredor Netzarim, con el que el Ejército israelí ha dividido el territorio en dos. Incluso disparó y mató a algunos de los que esperaron durante horas.

Finalmente, el domingo por la noche Israel anunció el acuerdo de última hora por el que los grupos de la resistencia palestina adelantarán al jueves la liberación de tres rehenes, incluida Yehud, y a liberar a tres más el sábado, según el calendario previsto en el acuerdo inicial.

Por otra parte, Israel recibió ayer una lista de Hamas en la que se indica que 25 de los 33 rehenes que serán liberados en la primera fase de alto el fuego siguen con vida.

El Gobierno israelí aseguró que los otros ocho «fueron asesinados por Hamas», aunque las milicias palestinas ya comunicaron la muerte de varios de ellos por ataques israelíes hace más de un año.

La primera fase del alto el fuego permitirá la liberación de 33 prisioneros israelíes a cambio de unos 1.900 palestinos. Siete israelíes ya han sido liberadas en dos rondas de intercambio por 290 palestinos.

Los palestinos regresaban con alegría y aferrándose a la esperanza de resistir en su tierra, a pesar de las pérdidas de vidas y pertenencias.

Hamas se congratuló de que este regreso constituye una «victoria contra los planes de ocupación» de forzar el desplazamiento de los palestinos, y una respuesta a planes de limpieza étnica como los que lanzó el domingo el presidente estadounidense, Donald Trump, quien planteó trasladar a los habitantes de Gaza a Egipto y Jordania para «hacer limpieza» en el territorio. Una «solución final» para los palestinos que evoca la Nakba de 1948 y que encaja perfectamente con los planes del sionismo ultra, que acogió la idea con entusiasmo .

«Declaramos a Trump y al mundo entero: no abandonaremos Palestina ni Gaza, pase lo que pase», clamaba Rashad al-Naji, desplazado de la ciudad de Gaza, caminando entre la multitud.



Hamas se abre a ceder el control de Gaza

Hamas ha abierto la puerta a que el control de la Franja de Gaza no quede en sus manos si llega a completarse la retirada de tropas israelíes. Musa Abu Marzuk, un alto cargo del grupo islamista, indicó a Al-Arabiya que Hamas no busca mantener el control del enclave, remarcando que «cualquier administración de Gaza debe basarse en un consenso regional». Así, recordó que el grupo ha aceptado la creación con Al-Fatah de un comité conjunto para gestionar los asuntos en la Franja, que quedaría bajo autoridad del Gobierno palestino encabezado por Mohamed Mustafa. Abu Marzuk afirmó que es Al-Fatah quien rechaza este comité y añadió que «Israel ha fracasado a la hora de hallar una alternativa a que Hamas gestione la Franja». Insistió en que el grupo islamista «está abierto a todas las propuestas sobre el futuro de la administración» y reiteró su apoyo a la creación de un Estado palestino unificado en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este.

La Autoridad Palestina se ha apresurado a asumir un posible control de la Franja, pero su ambición choca con la realidad de su desprestigio total entre la población palestina, que la ve como una entidad corrupta y colaboradora de la ocupación, y con el propio rechazo de Israel a dejar el futuro en manos palestinas.GARA



EEUU extiende la tregua en Líbano para avalar el retraso israelí

Al menos una persona murió ayer en la localidad de Al-Odaisa, mientras que otras siete resultaron heridas en ataques israelíes entre esta y otras tres localidades en el sur de Líbano, en el primer día de la extensión de la tregua en el país, cuando el Ejército de Israel volvió a atacar a ciudadanos que intentaban volver a sus casas en localidades aún ocupadas. El domingo, el Ejército ya mató a 24 personas e hirió a 134 que intentaban llegar a sus poblaciones. Ayer, decenas de familias se dirigieron de nuevo hacia las ciudades fronterizas, en algunos casos esperando entrar junto con el Ejército.

El acuerdo de tregua entre Israel y Hizbulah expiró el domingo y EEUU anunció ayer de forma unilateral su prórroga hasta el próximo 18 de febrero, decisión a la que se sumaron la ONU y el Gobierno libanés. El pacto establecía la retirada de las tropas israelíes de país y el repliegue de Hizbulah al norte del río Litani, a unos 30 kilómetros al norte de la frontera. El Ejecutivo israelí ya anunció el viernes que no sacaría a sus fuerzas del país vecino, alegando que el Ejército libanés no se ha desplegado aún en las áreas que deben quedar bajo su control. De hecho, las tropas israelíes continúan presentes en diversos puntos del sur, mientras los libaneses reclaman volver a sus casas.

El secretario general de Hizbulah, Naim Qassem, rechazó la prórroga del alto el fuego y exigió la retirada de las tropas israelíes de la totalidad de los territorios ocupados tras cumplirse los 60 días de la tregua inicialmente acordada. «No aceptamos la prórroga del plazo de retirada israelí ni siquiera por un día», afirmó Qassem, que dijo que Hizbulah está demostrando paciencia por la vulneración del alto el fuego por parte de Israel en más de 1.350 ocasiones, lo que confirma que Líbano necesita la resistencia.

«La trilogía del pueblo, el Ejército y la resistencia es lo que puso fin a que 'Israel' llegara a Beirut», remarcó.