Aritz Intxusta
Redactor de actualidad

Alde Zaharra de Iruñea se queda sin un mural por la grabación de una película de Netflix

El mural que se encontraba en uno de los laterales del Museo de Navarra, junto al bar Lanbroa, ha sido borrado. Se trataba de una obra coral que conmemoraba la apertura del museo. El equipo de producción de una película de Netflix lo ha borrado tras solicitar el permiso.

Fragmento del mural lateral del Museo de Navarra que ha sido borrado.
Fragmento del mural lateral del Museo de Navarra que ha sido borrado. (Estudio Kanula)

La grabación de escenas de 'Mi querida señorita' que estos días se rueda en Iruñea para la plataforma Netflix ha requerido de la adaptación del paisaje urbano. La película está ambientada en la Iruñea de los años 90, por lo que algunos elementos no cuadraban. Entre ellos, el mural que desde 2016 decoraba uno de los laterales del museo. 

Esta obra es una obra colectiva de varios artistas urbanos locales: Eneko Azpiroz, Carlos Cenoz, Jabier Landa, Xabier Latasa y Javier Roldán. 

El Museo de Navarra, a través de esta obra colectiva pretendía establecer un diálogo entre su colección y el arte urbano actual.

«Los artistas han reinterpretado [las obras de la colección] en su estilo contemporáneo y urbano, adaptando las obras observadas a las técnicas del aerosol y el muralismo moderno. La gama cromática da cohesión al conjunto del mural y conecta también con el entorno arquitectónico del soporte, en este caso la propia fachada del museo», explicaba el comunicado del Museo hace nueve años.

«Los artistas urbanos romantizamos que cuanto más nos dure una obra en la calle mejor, pero sabemos que está dispuestos al deterioro temporal, a una posible limpieza o a que le pinten bigotes y penes y esas cosas. Siempre nos fastidia, pero tenemos asumido que eso va a desaparecer. Han pasado nueve años. No está mal», comenta Eneko Azpiroz. 

Azpiroz confiesa que la obra se encontraba mal mantenida, por lo que le ha dolido algo menos. «Es zona de botellón y, a veces, de meadas. Por lo menos, ha sido por una película». 

«La pared es del museo. Me da un poco de pena», confiesa Xabier Latasa, otro de los autores. «Sí que es cierto que no le han dado mantenimiento. Entiendo que habrán pedido permiso al museo. Yo me acabo de enterar. Se hizo con dinero público, por eso me choca el borrado. En obras así no suele ocurrir». 

«Cuando pase el rodaje es una buena oportunidad para volver a hacer algo», sostiene. 

Mercedes Jover, directora del Museo de Navarra, ha asegurado a NAIZ que llevaban tiempo pensando en la retirada del mural, puesto que «la pieza ya no ofrecía el aspecto correspondiente a una obra de arte urbana».

De hecho, aseguran que habían solicitado ya un presupuesto para el pintado. Y, en este sentido, asegura que la decisión final, por tanto, «no tiene nada que ver con la película». 

Ahora bien, Jover confirma que el Museo recibió el pasado viernes «a través del Departamento de Educación (titular de la vecina Escuela Infantil Nuestra Señora de Los Ángeles) una solicitud por parte de la productora de una película solicitando autorización para ambientar esa esquina y la concedió, por alinearse con su intención».

El arte urbano, despreciado

Otro de los autores del mural, Carlos Cenoz, hoy es un artista muy reconocido en la ciudad donde reside, Oporto. Se ha enterado del borrado tras la llamada de este medio de comunicación y ha mostrado enfado por el hecho de que nadie le hubiera informado previamente, como sí ha ocurrido en otras ocasiones. 

Representación del mural desaparecido. (MUSEO DE NAVARRA)

Cenoz, asimismo, asegura que, aunque hay talento en la ciudad, el arte urbano se maltrata y cuida poco. «Pamplona sigue siendo un sitio muy tradicional. El peso del catolicismo y de instituciones como el Opus Dei han hecho que la mentalidad general sea muy cerrada en muchos aspectos. Esto afecta directamente a la cultura, porque en vez de apostar por ideas frescas e innovadoras, muchas veces se prefiere lo rancio, lo de siempre, lo seguro».

«He visto proyectos culturales completamente ignorados, artistas válidos que han tenido que marcharse, e iniciativas que podrían haber sido interesantes quedar en nada porque 'esto aquí no se lleva'», sostiene este artista gráfico.