Periodista / Kazetaria

Los tanques israelíes vuelven a arrasar Jenin veinte años después

El campo de refugiados de Jenin sufre una ofensiva que se prolonga durante más de un mes. El ataque recuerda al padecido en la segunda intifada. Esta vez el objetivo son las Brigadas de Jenin, que une a todas las facciones palestinas y a las que la Autoridad Palestina también ha declarado la guerra.

Periodistas documentan la entrada de tanques israelíes al campo de refugiados de Jenin, en Cisjordania.
Periodistas documentan la entrada de tanques israelíes al campo de refugiados de Jenin, en Cisjordania. (Mauricio MORALES)

La pequeña Laila Muhammad Ayman, de dos años de edad, y la joven Rimas Omar Amopuri, de trece años, son dos de las palestinas muertas por disparos de francotiradores israelíes cuando estaban en sus casas en la ciudad de Jenin.

El 21 de enero, tres días después de que entrara en vigor el alto el fuego en la Franja de Gaza, comenzaba el ataque y ocupación del campo de refugiados de Jenin, que se ha extendido a otros campos de Tulkarem, Tubas y Naplusa, en la Cisjordania ocupada.

Esta ofensiva se suma al incremento de los ataques de colonos israelíes en toda el territorio contra la población palestina, sus tierras y bienes. Todo esto bajo el amparo del presidente de EEUU, Donald Trump, quien ha revocado las sanciones a los grupos de colonos de extrema derecha a la vez que ha anunciado la limpieza étnica de la Franja de Gaza para desarrollar un proyecto inmobiliario. Los israelíes han bautizado este ataque y desplazamiento forzoso masivo como Operación Muralla de Hierro y desde su inicio las fuerzas israelíes han matado a ocho menores, que se suman a los más de 51 palestinos muertos en Cisjordania, 26 de ellos en Jenin, según Naciones Unidas. Con ellos son ya más de 800 los palestinos masacrados desde el 7 de octubre de 2023 en este territorio ocupado.

Mientras se fotografiaba en la casa de una familia desplazada en Tulkarem, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenaba una intensificación de la ofensiva tras la explosión en dos autobuses vacíos cerca de Tel Aviv. La operación militar, que ha forzado el desplazamiento de más de 40.000 personas, de acuerdo a la Unrwa, es el mayor y más largo que sufre Cisjordania desde la segunda intifada.

«No apuntes la cámara y tomes fotos hacia allá, que hay francotiradores y te disparan», advierte un joven palestino que se parapeta tras una pared del Hospital de Jenin, a unos 200 metros de la entrada principal al campo de refugiados. El hospital estuvo cercado durante los primeros días del asalto y se siguen documentando ataques al personal sanitario.

El campo de refugiados de Jenin se encuentra ocupado y sus residentes han sido desplazados de sus viviendas y se les prohíbe volver a sus hogares. Bulldozers israelíes han destruido las entradas al campo y sus residentes denuncian que francotiradores están apostados en el interior de las casas y tienen un puesto de mando dentro del campo. Las calles, antes pavimentadas y luego destruidas en un ciclo repetitivo, están destrozadas y anegadas de barro y lodo, algunas personas transitan cerca de la entrada del principal del campo de refugiados mientras los vehículos blindados israelíes vigilan y patrullan las calles aledañas al lugar. El 19 de febrero, miles de residentes intentaron volver a sus casas, pero el Ejército israelí los dispersó a tiros.

Muchos de los desplazados no saben si sus casas han sido demolidas o no y tampoco han podido recoger sus pertenencias. «Un grupo de fuerzas especiales entró en mi casa, me puso un dron en la cabeza, se burlaron de mí y me golpearon, antes de arrestarme», cuenta una de las personas desplazadas que oculta su nombre por miedo a represalias.

Jenin, histórica y recientemente, se ha erigido como uno de los bastiones de la resistencia palestina en la Cisjordania ocupada. La unión de muchas facciones de la resistencia armada en las Brigadas de Jenin convirtió al campo de refugiados en objetivo israelí antes de la incursión del 7 de octubre de 2023 de Hamas en Israel y el inicio del genocidio en Gaza. Ya en julio de 2023, el Ejército lanzó una ofensiva contra el campo con tropas terrestres, vehículos blindados y drones.

En diciembre de 2024, la Autoridad Palestina (ANP), impopular entre la población, comenzó un asedio y ataque al campo de refugiados con el fin de diezmar a las Brigadas de Jenin, que agrupan, entre otros, a combatientes de Los Mártires de Al-Aqsa, la facción armada de Al-Fatah, el partido político mayoritario en la ANP.

La ofensiva de la ANP, bautizada como Operación Proteger la Patria, fue el preludio de la ofensiva del Ejército israelí. También causó víctimas civiles, como Mohammed al-Amer, de 12 años. Residentes del campo y vecinos de otras partes de la ciudad salieron a protestar y la ANP reprimió violentamente las movilizaciones y comenzó a censurar las denuncias en redes sociales, mientras que cientos de palestinas y palestinos que alzaban su voz contra esos ataques fueron arrestados, golpeados e interrogados.

La ANP vetó a Al-Jazeera y prohibió sus retransmisiones en Cisjordania, copiando la presión israelí sobre la cadena de noticias qatarí. Un francotirador mató a Shatha al-Sabagh, una periodista que venía documentando la violencia ejercida por la ANP. Aunque la Administración autónoma que lidera Mahmoud Abbas negó su autoría, la familia Al-Sabagh le culpa de su muerte.

«Al entrar al campo, los soldados israelíes me detuvieron, me revisaron el celular y mi cámara, me pidieron los documentos y me dijeron que mejor que no volviera», relata una de las periodistas locales que desde hace años documenta incansablemente día a día la ofensiva contra el campo de refugiados en medio de los ataques y la censura.

Ruedan los tanques

Cazas israelíes sobrevuelan la ciudad de Jenin. Los residentes se preparan para una nueva incursión de tanques después que el ministro de Defensa, Israel Katz, anunciara la ocupación del campo durante al menos un año. El despliegue de tanques en Jenin no ocurría desde 2002 en los albores de la segunda intifada, cuando también las fuerzas ocupantes destruyeron cientos de edificios. En la actual ofensiva, que ya va para dos meses, los israelíes han destruido cerca de 120 casas y extendido sus ataques a las afueras de la ciudad, sobre todo en la aldea de Qabatiya. En la calle Haifa, una de las principales vías de entrada a la urbe, decenas de personas y periodistas se reúnen a ver a lo lejos los tanques y bulldozers. Algunos jóvenes se sacan fotos con los tanques en lontananza y haciendo el símbolo de victoria con los dedos.

Entrada la tarde, los bulldozers destrozan las calles como preludio de la entrada de los tanques. Tres tanques merkava entran en la ciudad finalmente y algunos jóvenes reciben con piedras a los ocupantes, que responden lanzando gas lacrimógeno y apuntando desde la torreta con su cañón a los presentes. Los tanques se colocan en la parte alta del campo de refugiados. Se escuchan disparos y explosiones. Como hace 20 años.