
Austria tendrá un gobierno de coalición formado por el conservador ÖVP, el socialdemócrata SPÖ y los liberales de Neos, tras el acuerdo anunciado hoy por estas formaciones europeístas.
El pacto deja fuera al ultraderechista FPÖ, que ganó las elecciones legislativas del 29 de septiembre con casi el 29 % de los votos, pero fracasó en su intento de formar gobierno con el ÖVP.
El líder de la formación conservadora, Christian Stocker, será el nuevo canciller.
Stocker, que cumple 65 años el mes que viene, se hizo cargo de forma interina de la dirección del partido a principios del pasado enero, cuando dimitió el entonces jefe de la formación y canciller, Karl Nehammer.
Esa salida se produjo al fracasar, por presiones empresariales, las negociaciones que el ÖVP mantenía con los socialdemócratas y con los liberales para formar gobierno.
A Stocker, que había participado en esas fallidas negociaciones como secretario general del ÖVP, le tocó una tarea complicada: tratar de cerrar un acuerdo de Gobierno, esta vez con el FPÖ y con su líder, Herbert Kickl, un político con el que tanto Nehammer como él habían descartado cualquier colaboración.
De calificarlo de peligro para la democracia o propagandista del Kremlin, Stocker pasó a sentarse con él en una mesa para negociar un Ejecutivo en el que su partido sería ahora el segundo de a bordo bajo la dirección de un Kickl crecido.
A la segunda va la vencida
Tras cinco semanas, ese intento fracasó y se volvió al punto de partida: negociaciones entre conservadores, socialdemócratas y liberales que, esta vez sí, han terminado con un acuerdo
Stocker (SPÖ) y Meinl-Reisinger (NEOS) presentan este jueves ante el Parlamento el acuerdo de gobierno, titulado «Hacer lo correcto ahora. Por Austria».
El acuerdo incluye medidas como el endurecimiento de la ley de asilo, incluida la suspensión inmediata de la reunificación familiar, y medidas de austeridad presupuestaria como reducir el déficit, que en 2024 fue del 4%.
El nuevo canciller ha insistido en fortalecer la vigilancia de las fronteras, que solo se paguen ayudas sociales a quien lleve cinco años viviendo en el país y en reducir las admisiones de asilo y refugio.
En su ideología se encuentran dos de las tradicionales columnas del Partido Popular austríaco: la dimensión socialcristiana y la defensa de la economía de mercado.
La ultraderecha sigue al alza
El FPÖ fue el partido más votado (28,8%), seguido del ÖVP (26,3%), SPÖ (21,1%), NEOS (9,1%) y Los Verdes (8,2%).
El líder del FPÖ, Herbert Kickl, exige elecciones anticipadas y califica el nuevo pacto como una «coalición de perdedores».
Su secretario general, Michael Schnedlitz, asegura que estamos ante «el mayor fraude de voto de la historia política reciente».
El auge del FPÖ, que ya alcanza el 35 % en las encuestas, coincide con dos años de recesión en Austria, que en 2024 registró un crecimiento negativo del 0,9 %.
«Los próximos años serán difíciles», advierte el presidente austríaco y exlíder de Los Verdes, Alexander Van der Bellen.

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