
Otra semana que pasa y sigue el bloqueo del PP al Plan de Acción de Salud Mental que promueve la ministra de Sanidad, Mónica García. Más concretamente, los enviados por las consejerías de Sanidad de las administraciones regionales gobernadas por el PP han votado en contra de dicho plan en el consejo interterritorial a mediados de mes y todavía no hay visos de desbloqueo.
Esta última semana, de hecho, ha habido en Madrid una nueva reunión del comité técnico, la primera tras aquel voto en contra, y fuentes involucradas han informado que todavía se mantienen las posiciones. El Ministerio ha comenzado a desplegar un calendario con plazos para que sea lo antes posible una rediscusión y nueva votación.
Cabe recordar que el plan de salud mental vigente ha vencido el año pasado y era necesaria la aprobación de uno nuevo. El anterior fue aprobado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud en diciembre 2021 y sus contenidos ya tienen casi un lustro de antigüedad.
La novedad es que ahora, en el marco del acuerdo de investidura, el nuevo Gobierno central de coalición surgido a fines de 2023 ha creado el Comisionado de Salud Mental, que funciona en la órbita del Ministerio y preside Belén González Callado, con el objetivo de diseñar políticas generales y la priorización de las cuestiones más relevantes en salud mental y elaborar los planes de acción (que este año son dos, el de salud mental y el de prevención del suicidio).
Por ahora desde Sanidad señalan que todavía no se sabe cuándo se podrá realizar un nuevo consejo interterritorial. Una nueva votación en ese cónclave es la última instancia del proceso, explican, que ha tenido que retroceder varios casilleros por el voto en contra.
Oposición todoterreno
El 14 de febrero pasado, los representantes de las comunidades autónomas gobernadas por el PP tumbaron el plan nacional de salud mental que ya estaba acordado con los técnicos de las Consejerías y listo para su votación, a la vez que aprobaron el de prevención del suicidio en el Estado español. Las del PP fueron las únicas representaciones que votaron en contra.
Ante la sorpresa, la ministra Mónica García pidió a los consejeros del PP que recapaciten y no usen la salud mental como arma arrojadiza contra Pedro Sánchez. «Han rechazado el aumento de profesionales, la reducción de consumo excesivo de psicofármacos, la creación de una especialidad de psicología clínica de infancia y adolescencia, mejorar el acceso a la psicoterapia y salud mental de profesionales sanitarios», recalcó aquel día ante la prensa.
La ministra Mónica García pide al PP que recapacite: «Han rechazado el aumento de profesionales, mejorar el acceso a la psicoterapia...»
Fuentes del Gobierno central que participaron del cónclave han informado a NAIZ de que el motivo esgrimido delante del micrófono por parte de los consejeros del PP fue la existencia de una carta de la Sociedad Española de Psiquiatría, enviada la noche anterior a la reunión interterritorial. «Los consejeros la aprovecharon para oponerse, citaron todo el rato a ‘los psiquiatras’ cuando la SEP no representa a todos los médicos y mucho menos a los trabajadores de sanidad. Dijeron que no iban a aprobar un plan que una asociación científica cuestionara», explican.
Y los representantes de los barones del PP, por supuesto, no propusieron ningún plan alternativo. El único ‘plan B’ que dieron a entender fue que Sanidad llegara a un acuerdo con esa asociación gremial, que básicamente se queja de algunas estadísticas y alarman de que el plan estratégico iba a reducir el 10% de las plazas cuando en realidad lo que dice el plan es fijar un mínimo. «Creemos que ha sido un gesto de poder más que nada, porque todo lo que criticó la SEP son aspectos menores», añaden las mismas fuentes.
Un ejemplo es el pedido por retirar el término «prescripción» y se utilice solo «uso racional de psicofármacos». En la misma reunión la ministra García les explicó que son dos conceptos diferentes y que «prescripción» significa solo un paso del uso racional, que incluye hacer la receta, mantener el seguimiento y analizar la retirada del psicofármaco cuando es necesario, etc.
Lo que sí se aprobó
En conversación con NAIZ, González Callado celebra que se haya aprobado «el primer plan de prevención a nivel estatal de la historia» y subraya lo importante que resulta, al ser el suicidio «un comportamiento social muy complejo que no solamente necesita una intervención desde Sanidad, porque no es una enfermedad sino un comportamiento que se quiere prevenir».
Belén González Callado (Comisionado de Salud Mental): «Es importante que se entienda que el suicidio no es una enfermedad sino un resultado de muchísimo sufrimiento»
«Para hacerlo, necesitamos muchas intervenciones coordinadas tanto a nivel estatal como con las comunidades autónomas. Este plan permite la coordinación de acciones que trasciendan desde los mas altos niveles hasta los asistenciales; poder señalizar en los puntos críticos donde todos conocemos en una ciudad que pueda haber y que se comentan más suicidios, colocar allí información sobre el 024 por ejemplo, o hacer medidas para limitar su acceso. Y también cuestiones sobre recabar información, conocer por qué la gente se suicida, es un tema de difícil abordaje sobre el que no tenemos buena información de las causas», señala.
Entre los datos disponibles, la presidenta del CNSM recalca que por ejemplo se sabe que las personas del colectivo LGTBIQ «se suicidan con mucha más frecuencia y que hay relación entre la discriminación por ciertas razones y el suicidio», y que también se conoce que «las personas inmersas en el sistema penitenciario se suicidan ocho veces más que el resto», y que el plan aprobado servirá para que el Servicio Penitenciario y el Ministerio de Interior aborden un plan de prevención en ese ámbito.
«También sabemos que las mujeres intentan suicidarse tres veces más que los hombres, aunque en el resultado final el hombre lo consuma tres veces, es decir, los hombres hacen menos intentos pero mucho más letales. Hay una clara diferencia de género que tenemos que estudiar. El plan prevé medidas de estudio de esto y mejor recogida de la información», añade.
Un aspecto nada desdeñable es la comunicación en los medios. González explica que se realizará un decálogo de cómo debe informarse sobre casos de suicidio. «Se debe informar, sí, pero con ciertos criterios, de forma cuidadosa, sin dar datos del método utilizado y ofreciendo siempre información para que se sepa que hay alternativas, que se sepa que hay quien escucha, proveer vías esperanzadoras y herramientas».
«Durante mucho tiempo [el suicidio] ha formado parte de las conductas vergonzosas, que se ocultan, la vergüenza a decir cuando no podemos más con la vida. Era difícil reconocer que no se podía más y ahora estamos empezando a poder decirlo, a hablar de cómo nos sentimos y del sufrimiento psíquico. Es importante hablar y que se entienda que el suicidio no es una enfermedad sino un resultado de muchísimo sufrimiento», enfatiza.
La presidenta del Comisionado recuerda que este plan de prevención es «complementario al plan de acción de salud mental» bloqueado por el PP, que en los hechos, es esencial «para que el sufrimiento pueda ser abordado antes de llegar al extremo».

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