NAIZ
CIUDAD DE GAZA

Más de cien muertos en una semana en las trampas de la «ayuda» en Gaza

En ocho días el Ejército israelí ha matado a más de cien personas en los puntos de distribución de alimentos que el oscuro grupo respaldado por EEUU e Israel ha abierto en Gaza, denunciados como trampa mortal por las autoridades palestinas y como escenario de posibles crímenes de guerra por la ONU.

Algunos de los cuerpos de los fallecidos en el ataque en el punto de distribución de alimentos.
Algunos de los cuerpos de los fallecidos en el ataque en el punto de distribución de alimentos. (AFP)

Rania al-Astal, palestina de 30 años, salió temprano por la mañana con su marido para intentar obtener alimentos del punto de distribución de la denominada Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), en la zona de Rafah, pero antes de llegar se vio bajo los disparos de tanques y helicópteros israelíes. «Los tiroteos comenzaron de forma intermitente alrededor de las cinco de la mañana. Cada vez que la gente se acercaba a la rotonda de Al-Alam, les disparaban», relató.

Pero, desesperados por el hambre, continuaron adelante y el Ejército empezó a disparar con intensidad. Mohammed al-Shaer, de 44 años, vio cómo «un helicóptero y drones comenzaron a disparar contra la multitud para impedir que se acercaran». No llegó a conseguir nada de comida.

Al amanecer, el balance de la masacre era de 27 personas muertas y más de 90 heridas

En el Hospital Nasser, el marido y los hijos de Rim al-Ahkras, una de las fallecidas, estaban abrumados por el dolor »¿Cómo puedo dejarte ir, mamá?», lloraba su hijo Zein, abrazando el cuerpo envuelto en un sudario blanco. Una niña tomó la mano de su madre y la besó, y otros pequeños lloraban a su alrededor.

La matanza se produjo dos días después de otro suceso similar en el mismo lugar, en el que soldados israelíes mataron a 31 personas.

El Gobierno palestino de Gaza señaló que, desde que se abrieron hace ocho días, ya son 102 los muertos y 490 los heridos en los centros de distribución de ayuda estadounidense-israelíes convertidos «en trampas mortales masivas (...) atrayendo a civiles hambrientos debido a la hambruna devastadora y el férreo asedio. Luego, son fusilados deliberada y fríamente en una escena que ejemplifica la maldad del proyecto y expone sus verdaderos objetivos».

HOSPITALES CON LO MÍNIMO

Muchos de los heridos seguían en la UCI del Hospital Nasser, con heridas en la cabeza, el pecho y las partes superiores del cuerpo. Fuentes médicas señalaron que la mayoría se encontraban en una situación crítica por lo que pedían donaciones de sangre. El problema es que la hambruna y las enfermedades que han provocado meses de asedio hacen también imposible que muchos palestinos desnutridos y con infecciones puedan donar sangre.

Además, las salas de operaciones, las UCI y las urgencias sufren condiciones catastróficas, sin medicamentos, suministros y equipos de diagnóstico por imágenes necesarios para intervenciones quirúrgicas urgentes para los heridos. Los generadores operan con reservas limitadas de combustible para abastecer de electricidad a departamentos vitales.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció que estas acciones pueden constituir «crímenes de guerra». «A los palestinos se les ha presentado la peor de las opciones: morir de hambre o arriesgarse a ser asesinados cuando intentan llegar a los escasos alimentos que se están entregando a través del mecanismo de asistencia humanitaria militarizado por Israel», denunció.

«Este sistema militarizado pone en peligro vidas y viola las normas internacionales sobre la distribución de ayuda, tal y como Naciones Unidas ha advertido en repetidas ocasiones», añadió Türk.

La rotonda donde se perpetró la matanza se encuentra a cerca de un kilómetro del centro de la GHF, la opaca organización apoyada por EEUU e Israel que trata de distraer el bloqueo con el que Israel ha privado a la población de Gaza de todo sustento básico para vivir. La ONU se niega a trabajar con esta organización, que no cumple los mínimos principios humanitarios.

Precisamente, ayer fue nombrado su nuevo director. Se trata del líder evangélico Johnnie Moore. Sucede a Jake Wood, quien renunció la víspera de que comenzara la operación en Gaza, admitiendo que el plan de distribución de ayuda promovido por EEUU e Israel no cumple los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia. El pasado mes de febrero, Moore elogió el plan de Trump para expulsar a la población palestina de Gaza y tomar el control de la Franja. Pese a las muertes, la GHF sostuvo que sus operaciones se llevaron a cabo «de manera segura», pero que no se hace responsable «del área fuera» de sus centros, mientras el Ejército aseguró que disparó porque sus soldados «se sintieron amenazados».

Con los muertos en Rafah, fueron al menos 58 los palestinos que mató ayer el Ejército israelí y la población está siendo perseguida hasta campos de concentración en la costa, con nuevas ordenes de evacuación. Las que el Ejército ha lanzado para Jan Yunis amenazan las operaciones del Hospital Nasser, uno de los pocos que quedan activos en la zona. En el norte de la Franja ya ha acabado con el funcionamiento de todos los centros hospitalarios.

El Nasser es el único que aún ofrece servicios especializados. «Decenas de pacientes y heridos en unidades de cuidados intensivos, salas de operación y salas de emergencia, así como niños en neonatología, hacen frente a una muerte segura en caso de que el complejo quede fuera de servicio», alertó el Ministerio de Sanidad de Gaza.

Por otra parte, el Ejército israelí también admitió la muerte de tres soldados cuando un artefacto explotó al paso de su convoy en la zona de Yabalia.