
El Oviedo completa la Primera División masculina de la próxima temporada tras ganar 3-1 al Mirandés este sábado noche en el Tartiere, remontando en la prórroga el 1-0 de Anduva.
El partido se ha seguido con interés en Euskal Herria, no solo por la vecindad. Y es que medio Mirandés, o más, era vasco esta noche. Ha alineado de salida a dos vizcainos, dos guipuzcoanos y un navarro (Raúl Fernández, Egiluz, Izeta, Gorrotxa y Hugo Rincón), además de a otros tres futbolistas más propiedad de nuestros equipos (Iker Benito de Osasuna y Víctor Parada y Panichelli del Alavés). Una última conexión: Su entrenador, Alessio Lisci, lo será de Osasuna en unos días.
El partido ha comenzado trabadísimo pero en la primera jugada muy bien trenzada los ‘jabatos’ se han puesto por delante, en torno al cuarto de hora. Era la inercia lógica de un equipo que ha jugado mucho mejor fútbol que el Oviedo desde el inicio de liga. La combinación al primer toque de banda a banda ha acabado con centro de Iker Benito y cabezazo a la red de Panichelli.
Antes del descanso ha empatado el Oviedo con gol de penalti del veteranísimo Cazorla, quizás en su último partido. Sin hacer demasiados méritos, los asturianos se han adelantado tras el descanso con gol de Chaira. Un jugador del Mirandés estaba K.O. en el área por un pelotazo pero el árbitro no ha querido parar el juego. En estas y otras jugadas, el colegiado se ha mostrado casero, como suele ocurrir en estos choques tan trascendentales.
El 2-1 le valía al Oviedo si se mantenía hasta el final de la prórroga por mejor clasificación liguera, de modo que los ‘jabatos’ han intentado empatar por todos los medios. El dominio ha sido suyo, aunque el Oviedo ha defendido en bloque bajo intentando anular así la vertiginosa transición ofensiva de los de Lisci, y les ha acabado saliendo bien. Si bien el Mirandés percutía y percutía, el exAlavés y especialista en ascensos Portillo ha hecho el 3-1 en la prórroga.
Los ovetenses vuelven con ello a la categoría que perdieron en 2001, aquella noche en que Osasuna se salvó en Anoeta con un 0-1 al que no puso resistencia la Real. Nada menos que 24 años penando por Segunda y Segunda B para un histórico con un estadio de 30.000 personas que hoy se ha llenado con un ambiente brutal.
Honor a los ‘jabatos’
Honor para el Mirandés, que ha estado a punto de gestar una hazaña inolvidable. Ha rozado la Primera con uno de los menores presupuestos de la categoría y con una plantilla confeccionada muy a última hora. Ahora tendrá que acometer su enésima reconstrucción tras la marcha de los cedidos: Alavés, Real, Osasuna y Athletic se frotan las manos con la progresión de sus pupilos.
Hubiera sido más que un vecino para los cuatro Primeras vascos. Para encontrar algo similar antes hay que irse hasta el Eibar hace una década y el Extremadura en los 90. Miranda de Ebro tiene 39.000 habitantes, Eibar 27.000 y Almendralejo 33.000.

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