
Comienza este viernes una significativa movilización de políticos, activistas y altos cargos de países de la Unión Europea para plantar cara al Gobierno de ultraderecha LGTBifóbica de Hungría, cuyo primer ministro, Viktor Orban, impulsó en marzo una enmienda constitucional que aprobó prohibir las manifestaciones que «exhiban la homosexualidad o la diversidad sexual», a las que ha acusado de «violar los derechos de la infancia».
A principios de este mes, la Policía húngara anunció que el Orgullo de Budapest, así como las demás manifestaciones en las otras ciudades del interior de Hungría, estaba «prohibido». Lo ha ratificado esta semana, para que no quedaran dudas. La ultraderecha húngara ha acabado lanzándose a sí misma un bumerán y su capital será epicentro de una elocuente jornada de resistencia europea.
Políticos de todos los países de la Unión Europea han comenzado a llegar a Budapest este viernes, recibidos por el alcalde, Gergely Karácsony, un progresista que en los hechos es la figura de oposición más fuerte a Orban. Karácsony ha prometido que su ciudad celebrará su tradicional desfile del Orgullo dentro de la llamada Fiesta de la Libertad, este 28 de junio, considerado el Día Internacional del colectivo LGTBI por ser el aniversario de la histórica revuelta de Stonewall en Nueva York.
La resistencia a las políticas opresivas de Orban tienen un epicentro que es Bruselas. Allí, los grupos The Left y Alianza de Pueblos Libres de Europa (que aglutinan a las formaciones a la izquierda de los socialdemócratas, como EH Bildu, Esquerra Republicana, IU y el BNG) han promovido la asistencia, en coordinación con el alcalde.
Sin duda, la del Estado español será de las principales comitivas y, aunque puede haber sorpresas de último minuto, será el único país que tenga a una vicepresidenta del Gobierno en la marcha: Yolanda Díaz ha confirmado que acudirá. También estarán el ministro de Cultura, Ernest Urtasun (Sumar), y la ministra de Igualdad, Ana Redondo (PSOE), así como las europarlamentarias Iratxe García (PSOE) e Irene Montero (Podemos-The Left).
En representación del Parlamento de Gasteiz estará el parlamentario Ikoitz Arrese (EH Bildu). También acudirán los diputados del Congreso Víctor Gutiérrez y Arnau Ramírez (ambos del PSOE), el portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital, Eduardo Rubiño, y una delegación del Parlament de Catalunya y de la Asamblea de Madrid, entre otros tantos.
En conversación telefónica con NAIZ, la ministra Redondo ha explicado que no participará concretamente de la marcha en la capital húngara sino en actividades con el alcalde y activistas este viernes, debido a problemas de agenda (tenía compromiso de estar en el Orgullo de Valladolid el sábado).
«Es gravísimo lo que está ocurriendo en Hungría», señala la ministra: «Es evidente que la extrema derecha de Orban está intentando limitar y cercenar los derechos de las personas LGTBI y en ese sentido al prohibir la marcha está prohibiendo una libertad esencial que es la de reivindicar los derechos. Por eso estoy en Budapest junto con el alcalde, que está defendiendo los derechos de las minorías y del colectivo. Vamos a defender los derechos en esta línea de fuego que se están discutiendo y debatiendo».
Redondo ha alertado de que si se permite «que en Hungría se cercenen los derechos probablemente se vea que otros países se puedan sumar en el futuro a esta limitación; son derechos que han costado mucho esfuerzo, vidas incluso, para haber llegado donde estamos y no se puede dar un paso atrás».
La ministra ha recalcado que la UE «es el espacio de la democracia, de la conquista de los derechos y de la libertad, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Layen, se ha manifestado en ese sentido, hay que defender los derechos allí donde están siendo pisoteados y donde se pretende su vulneración».
«Estamos en una conferencia de derechos humanos que se está desarrollando aquí y estaremos con el alcalde de Budapest, que está amenazado con la cárcel si permite la manifestación del Orgullo. Es gravísimo y no se puede dar un paso atrás», ha enfatizado.
Arrese, en representación de la Cámara de Gasteiz
Por su parte, Arrese ha explicado a NAIZ que ha viajado a Budapest «en representación oficial del Parlamento Vasco» y ha recordado que «fue petición de EH Bildu en la comisión de Derechos Humanos del Parlamento de Gasteiz que se impulsara una delegación y aceptaron mandar una». Los demás partidos no han propuesto a nadie, por tanto el único representante del Legislativo de la CAV es el parlamentario bilbaino.
«Creo que no son buenos momentos para los derechos de las personas LGTBI y no podemos aceptar ningún tipo de retroceso, tanto social como legislativo. Teniendo en cuenta que Hungría tiene esta política, institucionalmente hay que responder, así como hay muchos motivos para este 28 de junio para salir a todas las marchas que habrá en Euskal Herria», ha indicado Arrese, quien viaja acompañado de la delegación catalana. Irán a la manifestación de este sábado «juntos, en bloque».
El parlamentario de EH Bildu dice no tener «miedo» de ir a ‘la mani’ aunque esté prohibida pero sí tiene mucha «preocupación por lo que pueda pasar ese día no tanto en Budapest sino en las otras ciudades húngaras y por lo que sufre el pueblo de Hungría». «Al fin y al cabo, yo volveré a Bilbo y tendré las mismas oportunidades que siempre pero los que sufren son los húngaros que viven allí», lamenta.
Arrese volverá el domingo a Bilbo pero antes participará de una exposición de Memoria LGTBI que habrá en Budpaest. «Ir a la marcha es una aportación que teníamos que hacer, lo valoro positivo, es importante que las instituciones vascas estemos, igual que nos gustaría que nos apoyaran a nosotros si estuviésemos en esa situación», añade.
Peligro neonazi y amenaza de Orban
Víctor Gutiérrez es el secretario de Políticas LGTBIQ+ del PSOE, reelegido por Pedro Sánchez para la Ejecutiva en el congreso de hace medio año. Fue de los primeros dirigentes que comenzó a incentivar la movilización hacia Budapest varias semanas atrás.
«En cuanto salió el cambio legal que prohibía el Orgullo supe que quería estar, como persona del colectivo y por el partido, que me dio el visto bueno inmediatamente y hablé con Iratxe y recibimos en el Congreso, en la subcomisión contra Discursos de Odio, a activistas húngaros del colectivo, que me comentaron que eran leyes inspiradas en lo que había hecho Putin en Rusia, vinculando a personas LGTBI con la pedofilia y que intentan alejarlos de los espacios comunes», comenta en conversación con NAIZ.
En esa oportunidad, los activistas húngaros trasladaron a Gutiérrez el llamamiento de que delegaciones de los países de la UE fueran al Orgullo «para que Europa dé una respuesta, porque hay inacción de la UE». Además, matiza la situación de Budapest, «que es un oasis, una ciudad cosmopolita con mucho turismo internacional», con lo que se vive en el interior de Hungría, donde «la gente del colectivo es agredida y tiene mucho miedo de denunciarlo, están en una indefensión total».
El diputado ha compartido su alarma por el anuncio de que se llevará a cabo una manifestación de un grupo neonazi húngaro en el mismo trayecto que suele recorrer la Marcha del Orgullo en esa capital, por lo que el sitio concreto de desarrollo del Orgullo estaba en duda. «Los organizadores nos han pedido que nos desplacemos en grupos reducidos y sin simbología, como banderas arco iris. Es increíble que esto pase en Europa, lo estamos viviendo en un país de la UE», lamenta.
Para más inri, el primer ministro ha hecho temerarias declaraciones en la radio estatal de su país este viernes: «Somos adultos y recomiendo que cada uno decida lo que quiera, que respete las normas... y si no lo hace, que se enfrente a las consecuencias legales». Además, ha advertido de que la Policía podría dispersar un evento prohibido, aunque ha considerado que Hungría es un «país civilizado» y la gente sabe que debe cumplir la ley. «Estamos en el mundo no para dificultarnos la vida, sino para facilitarla; esta es la esencia del cristianismo», ha afirmado el líder de extrema derecha, aliado de Vox.
En mayo pasado, la Policía de Budapest tomó la decisión oficial de prohibir la marcha, lo que desmiente la afirmación del ministro húngaro para la UE, Janos Bóka, de que «en Hungría no se prohíbe el Orgullo». Amnistía Internacional Hungría y varias oenegés han denunciado el artículo 33 de la enmienda constitucional impulsada por Orban que prohíbe además todo reconocimiento legal de la identidad de género para personas trans.
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