
Después de 33 días de huelga de hambre, familias del colegio Osatu Lanbarri, un centro educativo privado ubicado en Gueñes, se han concentrado este lunes a la tarde ante la delegación del Gobierno de Lakua en Bilbo para instar al Departamento de Educación a que «pase de las palabras a los hechos» financiando este proyecto en el que el 60% del alumnado tiene necesidades especiales.
La movilización ha tenido lugar cuatro semanas después de que familias e integrantes de la AMPA de Osotu Lanbarri iniciasen una acampada con huelga de hambre ante la sede gubernamental.
En este tiempo no han recibido ninguna comunicación oficial, «ni siquiera un acuse de recibo de nuestra situación», se han quejado.
Consideran que con su iniciativa han demostrado su «firme compromiso» con el proyecto educativo en el que están embarcados. «Hemos puesto nuestros cuerpos y nuestra salud al servicio de la defensa de un modelo educativo innovador que transforma vidas», han incidido.
Este martes, precisamente, acudirán a una reunión con el Departamento sin conocer cuál es el planteamiento de Educación. «No sabemos si se tratará de una reunión meramente de contacto o si realmente se abordará una solución definitiva para la estabilidad de Osotu», han expuesto.
La «incertidumbre» les embarga, han reconocido, aunque mantiene un hilo de esperanza. «El curso escolar está a días de comenzar para 203 alumnos y alumnas. Las familias necesitan certeza sobre el futuro educativo de sus hijos e hijas. El equipo docente requiere estabilidad laboral para desarrollar su trabajo con garantías. El proyecto educativo innovador que tanto ha costado construir está en riesgo de desaparecer», han explicado.
Por ello, demandan «soluciones reales». «A pesar de que el Gobierno Vasco ha mantenido un silencio administrativo total durante el último mes, seguimos abiertos al diálogo para encontrar una solución de estabilidad permanente para Osotu Lanbarri. No pedimos favores ni privilegios; pero sí una respuesta definitiva sobre el futuro de nuestro centro», han señalado.
Demandas «claras y justas»
Desde la AMPA Osotu Lanbarri consideran que sus demandas son «claras y justas». Piden que se garantice la continuidad del proyecto educativo asegurando una estabilidad permanente, además de que se respete a las familias como «interlocutores válidos».
Han defendido que Osotu Lanbarri Ikastetxea no es solo un colegio más. «Es un centro educativo referente, priorizando tanto el desarrollo cognitivo como el emocional del alumnado. Nuestro proyecto se alinea perfectamente con el plan estratégico Heziberri 2020 del propio Departamento de Educación», han manifestado.
Educación dice la continuidad corresponde a los gestores
En un comunicado hecho público este lunes por la tarde, el Departamento que lidera Begoña Pedrosa ha recordado que el pasado 28 de julio fue aprobada por el Consejo de Gobierno la concesión de una subvención directa a la Fundación Osotu Lanbarri, «cuyo objetivo es analizar y valorar el interés pedagógico del proyecto educativo del centro».
Según ha precisado, esta ayuda y la del pasado año, «de naturaleza análoga», han respondido a «una voluntad de colaboración excepcional por parte del Gobierno Vasco, pero no guardan relación alguna con la situación estructural del centro».
«Corresponde a quienes gestionan el centro educativo tomar las decisiones necesarias para garantizar su viabilidad económica y su continuidad, en el marco de sus propias responsabilidades», ha añadido.
La Consejería ha sostiene que, «atendiendo a la petición y preocupación de las familias», el Departamento mantendrá una reunión con representantes de la comunidad educativa del centro «con el fin de analizar su situación».

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