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El tardío reconocimiento causa más ira en Israel que ilusión en Palestina

El reconocimiento del Estado de Palestina por parte del Estado francés se sumó al de varios países en el marco de la Asamblea General de la ONU, pero su retraso, las matizaciones de Emmanuel Macron y la falta de pasos eficaces contra el genocidio hacen que los palestinos esperen poco de este gesto.

Tiendas de desplazados, entre edificios destruidos en Jan Yunis.
Tiendas de desplazados, entre edificios destruidos en Jan Yunis. (Omar AL-QATAA | AFP)

El reconocimiento por parte del Estado francés, Bélgica, Luxemburgo, Malta, Andorra y San Marino del Estado de Palestina se sumó al de Gran Bretaña, Canadá, Australia y Portugal del domingo y marcó la inauguración ayer de la cumbre anual de la ONU en Nueva York, en una reunión paralela organizada por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, para impulsar la «solución de los dos Estados».

Macron hizo oficial el reconocimiento «por la paz entre el pueblo israelí y el pueblo palestino», obviando los papeles de ocupante y ocupado.

Unas horas antes, la bandera de Palestina fue izada frente a la sede de la Misión Palestina en Londres, inaugurada simbólicamente como su futura Embajada.

Este reconocimiento, que llega para los palestinos 77 años tarde y con apenas un alcance simbólico, sigue a la abrumadora adopción de un texto en la Asamblea General de la ONU que apoya un futuro Estado palestino, pero excluye a buena parte de la resistencia palestina, al repudiar al movimiento islamista Hamas.

El objetivo, aislar a Hamas, no a Israel

De hecho, esta es la condición exigida por muchos países occidentales y que admitió de forma explícita Macron. «Si queremos aislar a Hamas, el proceso de reconocimiento y el plan de paz que lo acompaña son una condición previa», afirmó.

La pompa que el mandatario francés intentó dar a la medida quedó aguada por sus condiciones. Macron afirmó que no habrá Embajada en Palestina hasta «la liberación de todos los rehenes» y un «cese el fuego».

Sin medidas como las sanciones a Israel o el embargo de armas, el reconocimiento de estas potencias es visto como un intento de lavarse las manos, desviar la atención de su colaboración con la ocupación, y evitar dar pasos efectivos. Son ya 145, de los 193 Estados miembros de la ONU, los países que han reconocido a Palestina, pero su membresía plena en este organismo ha sido bloqueada por Estados Unidos.

Washington intentó incluso impedir la participación del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, en la Asamblea General al negarle el visado para llegar a Nueva York, una medida que vulnera el acuerdo sobre la sede de Naciones Unidas, que señala que EEUU, como anfitrión, debe facilitar el acceso de sus miembros. Abbas se verá obligado a intervenir por videoconferencia.

Después de dos años de genocidio, otros Estados europeos siguen negándose a dar el paso del reconocimiento, como Alemania, que lo pospone «al final del proceso, cuando las partes firmen la paz».

Y a pesar de lo simbólico de la medida, Israel reaccionó con más amenazas, preocupado por que aliados fieles como Londres y París se hayan sumado.

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, reiteró el domingo que no habrá un Estado palestino y amenazó con expandir las colonias en Cisjordania, mientras varios de sus ministros insisten en la anexión inmediata del territorio ocupado. No es solo una postura del Gobierno extremista. También la oposición israelí lo consideró «un reconocimiento al terror».

El ministro francés de Exteriores, Jean-Noel Barrot, advirtió a Israel de que si toma represalias, como el cierre de su Embajada, replicará «con extrema firmeza».

«No debemos dejarnos intimidar por el riesgo de represalias, porque, hagamos lo que hagamos, estas acciones continuarán», afirmó , el secretario general de la ONU, António Guterres, en referencia a la anexión de Cisjordania. Guterres insistió ayer en que el reconocimiento «es un derecho, no una recompensa».

«No cambiará nada»

El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, calificó como «teatro» la conferencia por la solución de los dos Estados y aseguró que «no cambiará las vidas de los palestinos sobre el terreno». Los discursos de Netanyahu y de Donald Trump ante la Asamblea General podrían concretar la amenaza.

La población palestina lo vivió como un gesto vacío, mientras en Gaza deciden si huyen o esperan la caída de las bombas y la llegada de los tanques, y en Cisjordania soportan asaltos militares a diario y ven bloqueada su vida con casi 900 puestos de control.

«El reconocimiento no cambiará nada mientras la guerra continúe», opinó Ahmad al-Nayyar, un gazatí de Yabalia mientras esperaba recoger agua en un punto de distribución en el barrio Al-Rimal de Ciudad de Gaza. En su opinión, la noticia pierde sentido mientras continúan los bombardeos y las tropas israelíes avanzan por tierra, aunque reconoce que llegar a tenerlo es «un sueño para muchos palestinos».

«El reconocimiento es solo para la imagen y los medios, pero debajo de la mesa apoyan a Israel», criticó Yamil Abu al-Aich, un joven de 23 años, que considera que se trata de un gesto vacío. «Es un genocidio. Nadie ha hecho nada, no nos han ofrecido nada, ni siquiera han pensado en detener la guerra», añadió, criticando tanto a los Gobiernos occidentales como a los países árabes por su silencio. Aún con todo, reconoce que «no hay palestino que no desee» un Estado propio.

Al-Nayyar mantiene una visión más esperanzada y cree que «si hay un verdadero reconocimiento, y cesan este genocidio y estas brutales masacres, no habrá resistencia armada (…) porque habrá un Estado soberano». Igualmente, Abed Allah Tayah observó que la medida llega con retraso, pero es mejor que no tomarla y espera que marque un punto de inflexión.

Mientras espera a coger agua, Al-Nayyar asegura que ni él ni su familia contemplan marcharse de la capital gazatí. Ni tienen dinero para pagar el costoso transporte ni hay sitio en el sur. Muchos otros palestinos también han intentado resistir, pero el avance de los tanques israelíes los han acabado por expulsar de donde hace un mes vivían un millón de personas. A los que se quedan, el Ejército israelí se encarga de convencerlos a bombazos. Hasta el anochecer ayer mató al menos a 37 palestinos más, entre ellos 27 en la capital.

Los ataques dejaron fuera de servicio el hospital Rantisi, el último con especialidad en pediatría operativo, el hospital de Oftalmología y varias clínicas, mientras en el hospital Al-Shifa, con 480 pacientes, su director, Mohammed Abu Salmiya, explicó que debido la grave escasez de camas, medicamentos, y suministros médicos, «estamos perdiendo trágicamente a muchos heridos que podrían haberse salvado».

 

 

La Policía carga en la estación central de Milán en la jornada de bloqueos. (Piero CRUCIATTI/AFP)

 

Huelga, bloqueos y movilización masiva en Italia contra el genocidio

Convocada por varios sindicatos italianos, Italia vivió una jornada de huelga y movilización masiva que causó cancelaciones de trenes, cortes de calles, interrupciones en el metro y en el tráfico urbano, mientras decenas miles de personas se manifestaron en más de 70 ciudades en protesta contra el genocidio del pueblo palestino. En Roma, más de 30.000 personas, se concentraron frente a la estación de Termini, obligando a cortar los accesos, y luego se desplazaron por las calles de la capital italiana para bloquear el tráfico. “Palestina libre”, “Blloqueémoslo todo” y “detener el genocidio” fueron algunos de los lemas más coreados entre una marea de pancartas, banderas palestinas y mensajes contra el Gobierno italiano, al que los manifestantes acusaron de complicidad con Israel por el envío de armas. La protesta contó con una masiva participación de jóvenes y estudiantes. También en Trieste, Turín, Nápoles y Venecia manifestaciones multitudinarias bloquearon vías ferroviarias, puertos y carreteras.

En Milán, un grupo de antidisturbios cargó con porras y gases lacrimógenos para impedir que quienes protestaban accedieran al interior de la estación central tras romper el cordón policial. La conocida como Galería de las Carrozas fue el escenario de un duro enfrentamiento. Los incidentes se saldaron con al menos 10 detenidos. En Bolonia, la Policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua contra los manifestantes que ocuparon la autopista A14.



La amenaza israelí a la Flotilla se recrudece

 
El Ministerio de Exteriores de Israel amenazó a la Global Sumud Flotilla de que no permitirá que ningún buque entre «en una zona de combate activo» ni la «violación de un bloqueo naval legal». «Si el deseo genuino de los participantes de la flotilla es entregar ayuda humanitaria, Israel pide a los barcos que, en lugar de servir a Hamas, atraquen en el puerto de Ascalón y descarguen allí la ayuda, desde donde será transferida rápidamente y de manera coordinada a la Franja de Gaza», afirmó el Ministerio.

Israel la ha tachado de «flotilla yihadista de Hamas». Múltiples drones están siguiendo a las embarcaciones que navegan en aguas internacionales rumbo a la Franja de Gaza, después de dos ataques directos durante su escala en Túnez. El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, advirtió a Israel de que Madrid responderá a cualquier acto que viole la libertad de movimiento de la Flotilla Sumud, su libertad de expresión y el derecho internacional.

 


Universidades
El Ejército israelí irrumpió de madrugada en el campus de Birzeit, en Ramalah. Dejo cinco miembros del personal de seguridad heridos y numerosos daños en varias facultades. También detuvo a dos profesores en la Universidad de Hebrón.

CAF y Gasteiz

La plataforma BDZ consideró «anacrónico y fuera de lugar el apoyo incondicional» del consejero de Industria, Mikel Jauregi, a CAF, una empresa que «no hace bombas, pero está cometiendo un crimen de guerra» y es «un colaborador necesario del genocidio». Gazako Mugimendu Globala, a su vez, denunció que el Ayuntamiento de Gasteiz «ocultó deliberadamente» la participación de una representante de Israel en un campeonato mundial de perros la semana pasada.