
Eran las dos de la tarde cuando la candidata del Gobierno de coalición de derechas irlandés, Heather Humphries, ha concedido la victoria a la candidata independiente apoyada por la izquierda irlandesa, Catherine Connolly.
Connolly ha arrasado en las presidenciales, que han estado marcadas por la controversia, con el abandono del candidato del socio mayoritario de gobierno. Además, ha visto un incremento en los votos nulos por la campaña de la extrema derecha que no consiguió los apoyos necesario para presentar un candidato.
La nueva presidenta proviene del oeste de Irlanda, del condado de Galway, como el actual presidente irlandés, Michael D. Higgins, y como él procede de las filas del Partido Laborista, que Connolly abandono en el 2006 por su desacuerdo con el proceso de selección de candidatos para las elecciones.
Como laborista fue elegida concejala de la ciudad de Galway en 1999 y alcaldesa de Galway entre 2004 y 2005. Tras presentarse sin éxito a las elecciones generales de 2007 y 2011 en Galway Oeste como candidata independiente, Connolly fue elegida para el Dáil (Congreso irlandés) en 2016. Se convirtió en la primera mujer Leas-Cheann Comhairle (presidenta segunda de la Cámara del Congreso) de Irlanda.
La candidatura de Connolly a las elecciones presidenciales de 2025 contó con el apoyo del Sinn Féin, los Socialdemócratas, el Partido Laborista, People Before Profit, el Partido Verde, 100% Redress y varios miembros independientes del Oireachtas, siendo la primera candidata de una izquierda unificada. Su victoria, aunque esperada, ha sorprendido por su magnitud, y las encuestas de opinión muestran que sus votantes favorecerían el voto a una lista unificada de candidatos de izquierdas en las generales.
Socialista y pacifista
Connolly se describe a sí misma como socialista y pacifista. Defensora de la neutralidad irlandesa, critica de la «militarización» europea. Ha condenado la invasión rusa de Ucrania, pero también ha calificado la actitud de la OTAN hacia Rusia de «belicista». Y ha sido una voz por Palestina y una férrea crítica de Israel, al que ha calificado de «Estado genocida».
A nivel nacional, Connolly aboga por una Irlanda unida. El pasado mes de agosto, durante una visita a Belfast, afirmó que los ciudadanos del norte debían tener el derecho de votar en las elecciones irlandesas y dijo que sentía el norte de Irlanda como una «extremidad amputada». Se implicó en campañas por la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo y la del aborto. Además, habla irlandés y ha trabajado como psicóloga clínica y abogada.
La caída de la derecha
Esta ha sido una elección desastrosa para los partidos del Gobierno. El candidato de Fianna Fail, Jim Gavin, conocido por ser el entrenador del equipo de fútbol gaélico de Dublín, tuvo que retirarse cuando se supo que se había negado a devolver 3.300 euros que había recibido por un error bancario a un inquilino.
Fianna Fáil pidió entonces el apoyo para Heather Humpries, exministra de su socio de gobierno Fine Gael, y que sólo ha conseguido el apoyo de alrededor de 30% del electorado.

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