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Esther Ferrer ultima su instalación para la nueva plaza de Tabakalera, en Donostia

Esther Ferrer ultima los detalles de la instalación de la nueva plaza de Tabakalera. La pieza, creada específicamente para este enclave y donada por la propia autora, pertenece a su serie ‘El poema de los números primos’ y rinde homenaje a la matemática francesa Sophie Germain (1776-1831).

Esther Ferrer (derecha), junto a Ula Iruretagoien.
Esther Ferrer (derecha), junto a Ula Iruretagoien. (TABAKALERA)

La artista donostiarra Esther Ferrer ultima estos días la instalación que dará la bienvenida a la nueva plaza generada por la construcción de la estación de Donostia del Tren de Alta Velocidad. Situada en el acceso a la segunda planta de Tabakalera, la obra se convertirá en «uno de los elementos artísticos de referencia del nuevo entorno urbano».

Tabakalera y el Ayuntamiento de Donostia, que han colaborado en este proyecto, destacan el «valor simbólico» de la incorporación de esta obra a la nueva plaza de la capital guipuzcoana.

La pieza, creada específicamente para este enclave y donada por la propia autora, pertenece a su serie ‘El poema de los números primos’ y rinde homenaje a la matemática francesa Sophie Germain (1776-1831). Se materializa como una instalación de suelo en cerámica, en los colores -verde y azul- que, según Ferrer, identifican a Donostia.

La artista donostiarra, cuya retrospectiva de 2019 inauguró la sala de exposiciones del centro y se convirtió en una de las muestras más visitadas de Tabakalera, aporta ahora una pieza permanente que refuerza el compromiso de la ciudad con la creación contemporánea. Se prevé que la instalación y la adecuación de la nueva plaza estén completadas a comienzos del próximo año.

Esther Ferrer (Donostia, 1937) es una «figura clave» del arte contemporáneo. Integrante del grupo ZAJ desde 1967 hasta su disolución en 1996, desde los años 70 desarrolla una sólida trayectoria en instalaciones, fotografía y trabajos vinculados a los números primos. Estuvo en la Bienal de Venecia (1999) y ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Artes Plásticas (2008), el Premio Gure Artea (2012), el Premio Velázquez (2014) y el Tambor de Oro de Donostia (2022).