
Sin Alejandro Catena (cinco tarjetas), con Ante Budimir a medio gas y con la cara nueva del «promesa» Mikel Serrano acude Osasuna a Mallorca para una auténtica final este sábado. La primera de dos consecutivas ante rivales directísimos, porque luego el lunes 8 recibirá al Levante en El Sadar. Todo lo que no sea sumar al menos una victoria en estos dos choques hará que Osasuna acabe la primera vuelta en situación muy delicada.
Con todo, Alessio Lisci se ha mostrado muy tranquilo en la previa. Ha agradecido el apoyo dado esta semana por la directiva tras la derrota ante la Real Sociedad («todo suma») y ha asegurado que una victoria cambiaría radicalmente la tendencia. Pero los datos son tozudos por el momento: solo un punto en siete salidas. Ciertamente no han sido viajes cómodos, salvo el de Oviedo (0-0) y quizás Sevilla y Espanyol (ambos 1-0). Las restantes derrotas fueron en el Bernabéu, el Metropolitano, la Cartuja y el Madrigal.
Más allá de la plaga del lateral derecho (Rosier e Iker Benito K.O. y Arguibide sancionado por roja), lo más preocupante para el técnico romano puede ser la baja de Catena, puesto que el madrileña estaba ejerciendo como líder claro de la defensa, tanto a la hora de marcar la línea como acaparando la salida de balón. Sus centímetros se echarán en falta también ante un tanque como Muriqi. Así que se da por seguro que Osambela o Herrando entrarán en el once, y la duda en todo caso sería si sigue Juan Cruz –que estuvo mal ante la Real– o se pasa de defensa de cinco a cuatro.
En la convocatoria entra Mikel Serrano, aunque no se le atisban opciones de titularidad. Se trata de un jugador de 22 años, natural de Zaragoza y llegado este año al Promesas desde el Unionistas de Salamanca. No ha tenido gran protagonismo en el filial hasta el momento, pero es un jugador más maduro que la media y aporta la capacidad de poder jugar de lateral derecho y de central.
Arriba, Lisci ha dado por seguro que jugará Budimir tras haber mejorado de su lesión, aunque quizás no de salida. El croata saltó al césped tan mermado ante la Real que el propio técnico le pidió que no forzara más cuando la Real logró el 1-3 definitivo. Esa afirmación del italiano ha generado muchas críticas esta semana entre la afición rojilla, puesto que además del 17 forzaron para jugar Moncayola y Torró, con el riesgo consiguiente de lesión... y finalmente para nada.

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